La nueva variante del virus no pone en peligro la efectividad de las vacunas

Investigadores de todo el mundo montaron una red por Twitter para intercambiar información ante la nueva amenaza

SANTANDER, 22/12/2020.- Los residentes y trabajadores del Centro de Atención la Dependencia (CAD) de Cueto, en Santander, asisten a un simulacro para probar la eficacia del protocolo y detectar posibles fallos en la vacunación de la covid-19, que en principio comienza el domingo, 27 de diciembre, en los centros de mayores . EFE/Lara Revilla
SANTANDER, 22/12/2020.- Los residentes y trabajadores del Centro de Atención la Dependencia (CAD) de Cueto, en Santander, asisten a un simulacro para probar la eficacia del protocolo y detectar posibles fallos en la vacunación de la covid-19, que en principio comienza el domingo, 27 de diciembre, en los centros de mayores . EFE/Lara RevillaLARA REVILLAEFE

Desde que hace una semana el mundo conociera la existencia de la nueva cepa (B117) del virus que ha dejado a Reino Unido en una situación de aislamiento y bloqueo sin precedentes, la comunidad científica no ha parado de trabajar para intentar encontrar respuesta a la «pregunta del millón»: si las vacunas que ya han empezado a aplicarse seguirán manteniendo su eficacia ante esta vuelta de tuerca del SARS-CoV-2.

Las primeras declaraciones de investigadores de los principales centros de control y estudio del virus tenían el cariz de preocupación propio de la prudencia científica, más aún en una situación tan delicada como la pandemia, que no da nada por sentado ni funciona con los tiempos que los políticos y la población general demanda. La sensación general era de preocupación, principalmente porque la nueva variante incluía una mutación muy relevante, la N501Y, que altera la parte más importante del pico de la proteína S, conocida como «dominio de unión al receptor». Una muestra de que el virus se había adaptado para unirse mejor a los receptores ACE2 de nuestras células, y aumentar así su capacidad infectiva.

Evidencias esperanzadoras

Sin embargo, los científicos han encontrado evidencias que demuestran que la eficacia de las vacunas no va a variar. Y es que la N501Y ya llevaba unos cuantos meses en circulación, por lo que ya habían sido estudiados sus efectos. Así lo muestra en un interesante hilo de twitter Florian Krammer, profesor del Departamento de Microbiología de la Facultad de Medicina de la Icahn School y adscrito al Hospital Mount Sinai de Nueva York, que alude a un estudio publicado en septiembre en la revista «Science» que muestra que una vacuna experimental basada en los anticuerpos neutralizantes frente al dominio de unión al receptor (RBD, por sus siglas en ingles) en convalecientes de Covid, funcionaba frente a esta variante. «Las vacunas de Moderna y Pfizer han mostrado que protegen después de la infección, cuando los anticuerpos neutralizantes eran muy bajos en los vacunados, lo que significa que, probablemente, una concentración baja de anticuerpos sea suficiente para la protección. Además, la concentración de anticuerpos es muy alta después de la segunda dosis» afirma el investigador, que añade: «Incluso si la nueva variante tuviera un impacto y redujera el potencial de neutralización en algunos casos, todavía tendríamos suficientes anticuerpos para brindar protección».

Una teoría que avala también una publicación del investigador Paul Bieniasz, de la Rockefeller University de Nueva York, en la que se muestra que al menos tres anticuerpos monoclonales que se pueden generar durante la inmunización frente al virus reconocen el dominio de unión al receptor de la proteína S, y no se ven afectados por la mutación N501Y. «Existe una gran diversidad de células B en nuestro organismo para generar distintos anticuerpos. Estas células pueden incluso mejorar la capacidad de unión a las regiones que pueden reconocer dichos anticuerpos. Cuando nos infectamos o nos vacunamos, activamos muchas células B que van a producir una gran diversidad de anticuerpos, varios de ellos con capacidad neutralizante al bloquear el dominio de unión al receptor de la proteína S. De esta forma, previenen la entrada del virus en nuestras células. Este estudio de Bieniasz demuestra que, de todos esos anticuerpos, al menos tres, los tres que usan en su estudio, no se van a ver afectados por la mutación, lo que implica que la efectividad de la vacunación no va a verse afectada completamente, no es tan fácil escapar del sistema inmune con una sola mutación», explica Estanislao Nistal Villán, profesor de Microbiología de la Facultad de Farmacia de la Universidad CEU San Pablo, de Madrid.

Capacidad infectiva

Respecto al aumento en la variable R (factor de reproducción del virus) entre 0,4 y 0,9 puntos que parece que ha motivado la nueva cepa, se sigue considerando un problema grave. Ni el paso del verano al invierno había provocado un aumento tan determinante en el valor de esta letra clave para el control del virus. ¿Se puede decir con seguridad que será más transmisible? La opinión de los expertos es muy cautelosa en este punto. «Para poder dar respuesta realista a esta pregunta se necesita tiempo y estudios poblacionales que analicen cómo evoluciona la nueva cepa en contextos en los que haya otras cepas circulando en los mismos porcentajes», apunta Nistal.

Y es que no está tan claro que esta nueva cepa vaya a convertirse en dominante. Los investigadores del laboratorio de Vineet D. Menachery, uno de los centros de referencia en el mundo en el estudio del SARS-CoV-2 que lidera Ralph Baric, el virólogo más prestigioso en el estudio de coronavirus que desde los noventa sospechaba que los coronavirus podían pasar a los humanos desde otras especies, explican que hay muchas variantes que pueden hacer que B117, con su potencial de contagio un 70 por ciento superior, no acabe imponiéndose sobre otras cuando salga de su «hábitat natural». De hecho, hasta ahora solamente se han encontrado casos aislados fuera de Reino Unido, en Dinamarca, Países Bajos, Italia, Suráfrica, Australia y el caso reportado en Gibraltar. «Supongamos, por ejemplo, que esta nueva cepa ha surgido de eventos de supercontagio en el sureste del Reino Unido, y que ha conseguido extenderse rápidamente por esta zona porque las condiciones le han sido favorables. Esto no significa que, cuando compita con otras variantes en otro contexto geográfico, sea capaz de imponerse. Está por ver», apunta Nistal.

Otra buena noticia es que los cambios de esta variante tienen una baja probabilidad de afectar a las pruebas de diagnóstico para detectar positivos. «Las pruebas de PCR se basan en más de un gen, y no todos ellos se ven afectados por las mutaciones de esta variante. Por otra parte, ni los test de detección de anticuerpos ni, seguramente, los de antígenos, se vean afectados. La razón es que si los test de detección de antígeno contienen una mezcla de anticuerpos existe una probabilidad muy baja de que todos ellos se vean afectados por la nueva variante del virus, como se ha comentado antes respecto a la inmunidad frente a la vacuna. En particular, si el test contiene varios anticuerpos neutralizantes es muy probable que la mayoría de ellos siga uniéndose y, por tanto, reconociendo antígenos del virus. Las empresas que fabrican estos test de detección de antígenos del virus deberían de comunicar su composición y validez», concluye.