Alemania abre la vía de la UE para la utilización del suero ruso Sputnik

Bruselas mantiene inflexible que no se plantea incluir este antídoto en su cartera

Teresa Gallardo

Ya no se trata tan sólo de los habitualmente díscolos países del Este. Alemania abrió ayer la caja de los truenos –o del pragmatismo– al anunciar sus intenciones de adquirir la vacuna rusa Sputnik V y empezar a administrar este antídoto a su población en cuanto reciba la luz verde de la Agencia Europea del Medicamento (EMA por sus siglas en inglés). A pesar del peligro de que Vladimir Putin pueda utilizar estas circunstancias como arma geopolítica, el Ejecutivo comunitario prefiere guardar la calma, al menos aparentemente.

Los portavoces comunitarios simplemente recuerdan que los países europeos tienen vía libre para administrar otros sueros que no formen parte de la cartera de vacunas común europea y que, por ahora, el club comunitario no tiene interés en incluir al antídoto desarrollado por Moscú. Hasta el momento, lo único que está prohibido terminantemente es que los países europeos negocien de manera paralela el suministro de aquellas vacunas que forman parte del abanico común. «Tenemos una estrategia europea de vacunas basada en la negociación con una serie de empresas que han sido identificadas. El hecho de que los Estados miembros decidan comprar vacunas de otros productos como ya ha ocurrido en Hungría no es el fin de la estrategia», aseguró ayer el portavoz comunitario, Éric Mamer.

A la espera de Janssen

De momento, Bruselas está administrando las vacunas de Pfizer, Moderna y AstraZeneca y se espera que a mediados de mes empiece a distribuirse el antídoto de Janssen. A su vez, la Comisión ha firmado contratos con Sanofi y CureVac y mantiene conversaciones con Novavax y Valneva.

La Comisión Europea confía en que a partir del segundo trimestre el ritmo de vacunación alcance ritmo de crucero, tras los problemas en el suministro de los primeros meses del año y que los países europeos dejen de plantearse la adquisición de otras vacunas.

Hungría fue el primer país en adquirir el suero ruso, seguida de Eslovaquia. Austria también está negociando con Vladimir Putin y la República Checa igualmente ha mostrado sus simpatías por el antídoto ruso. La normativa comunitaria permite que los países adquieran fármacos en situaciones de urgencia sin el beneplácito de la EMA. Esto significa que estos países deberán asumir las posibles consecuencias por su cuenta y riesgo ante posibles efectos adversos.

El caso de Berlín resulta más prudente ya que tan sólo suministrará este fármaco con el aval de la Agencia europea, que no se sabe cuándo se producirá. Este paso al frente por parte del ministro alemán de Sanidad, Jens Spahn, se ha producido un día después de que el Estado de Baviera anunciara que su región ha firmado un contrato preliminar para el suministro de 2,5 millones de dosis de la vacuna rusa siempre y cuando tenga lugar esta luz verde de la EMA. Se espera que estas dosis lleguen a partir de julio y se produzcan en una planta farmacéutica propiedad de la filial alemana de la empresa rusa R-Phar.

Los países europeos no sólo miran hacía Moscú. Hungría también ha comenzado a vacunar con el antídoto chino Sinopharm, de la misma forma sin el aval de la Agencia Europea del Medicamento, que ni siquiera ha comenzado a analizar todavía la eficacia y seguridad del suero asiático.

Pero no todo es un proyecto prometedor. Ayer el Fondo de Inversión Directa Ruso (FIDR) exige a Eslovaquia la devolución de las dosis de Sputnik V por incumplimiento de contrato. «El FIDR (...) envió una carta el 6 de abril con la petición de devolver la vacuna debido a las numerosas violaciones del contrato, de forma que pueda ser utilizada por otros países”, señala en una nota recogida por Efe.

Ahí se asegura que Eslovaquia violó el contrato bilateral al analizar las dosis de la Sputnik V en laboratorios para el control de medicamentos no certificados por la Unión Europea (UE). El fondo soberano ruso, que calificó dicho comportamiento como un «acto de sabotaje», llamó al país centroeuropeo a repetir los análisis en laboratorios aprobados por Bruselas.

«Provocaciones»

También rechazó las acusaciones del regulador eslovaco de que las vacunas suministradas a Bratislava son diferentes a las que se sometieron a ensayos clínicos. «Todas las partidas de Sputnik V tienen idéntica calidad y son sometidas a un estricto control de calidad en el Instituto Gamaleya», subrayó. Y acusa a la parte eslovaca de lanzar una campaña de «desinformación» contra Sputnik V y de preparar «provocaciones en un futuro».

También recuerda que el presidente del FIDR, Kiril Dmítriev, mantuvo en su momento una reunión «productiva» con el ex primer ministro eslovaco, Igor Matovic. El 30 de marzo pasado Matovic dimitió de su cargo después de que la compra a espaldas de sus socios de coalición de una partida de dos millones de dosis de la vacuna rusa provocara una crisis política en el país.

Algunos países de la Unión Europea han expresado su malestar por la tardanza de Bruselas a la hora de aprobar la vacuna rusa, algo que ayer repitió el canciller austriaco, Sebastian Kurz.

Este caso se produce cuando Rusia asegura que las relaciones con el bloque europeo están «en ruinas», algo de lo que ha culpado a la propia Bruselas. «Se negó en el año 2014 a cooperar de manera sistemática con Rusia, todas las instituciones y la arquitectura, edificada durante años, de nuestras relaciones quedaron hechas añicos», señaló ayer el viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Alexander Grushko.