Así es ‘EeK’, la nueva variante japonesa que parece escapar a las vacunas y a la inmunidad

Un estudio de los pacientes ingresados por Covid-19 en marzo revela una cepa que preocupa por su capacidad a ser más resistente a la inmunización

Esta imagen de microscopio muestra una célula moribunda (verde) infectada con el virus SARS-CoV-2 (azul
Esta imagen de microscopio muestra una célula moribunda (verde) infectada con el virus SARS-CoV-2 (azul NIAID IRF NIAID IRF

Alrededor del 70% de los pacientes con coronavirus examinados en un hospital de Tokio el mes pasado eran portadores de una mutación del SARS-COV-2 que parece reducir la protección de la vacuna.

La mutación E484K, bautizada como ‘Eek’ por los científicos del país del sol naciente, se encontró en 10 de las 14 personas que dieron positivo al virus en el Hospital Médico de la Universidad Médica y Dental de Tokio en marzo.

Ya durante los meses de enero y febrero, 12 de los 36 pacientes ingresados por Covid-19 presentaron la variante ‘Eek. Ninguno de ellos ni sus círculos más cercanos habían viajado recientemente al extranjero, lo que hace pensar a los investigadores que la nueva mutación se ha originado dentro del país.

Al parecer esta variante japonesa podría estar detrás del repunte de infectados registrados en Osaka y en las prefecturas de Hyogo y Miyagi. Lo que más preocupa a los expertos es que la nueva variante japonesa parece escapar a los anticuerpos generados por una infección previa por Covid-19 y también a las vacunas desarrolladas hasta ahora.

Por otra parte, se sabe que la variante japonesa también contiene la mutación de la proteína S encontrada en las cepas de Sudáfrica y Brasil.

Primer caso en Indonesia

Indonesia confirmó el pasado martes el primer caso en el país de la cepa japonesa. Siti Nadia Tarmizi, un alto funcionario del Ministerio de Salud, aseguó que el paciente ya se había recuperado, sin haber contagiado a sus contactos cercanos. Además, se mostró confiado sobre la eficacia de las vacunas que es están inoculando en Indonesia.

Sin embargo, Herawati Sudoyo, subdirectora de investigación fundamental en el Instituto Eijkman, que se especializa en biología molecular médica y biotecnología, declaró que la capacidad de las vacunas para resistir la mutación aún no se ha determinado.