El “fenómeno India” ya no está tan lejos

El país sudasiático registra hoy un nuevo récord de fallecidos: más de 3.680, y los contagios se elevan a 400.000. España ya tiene tres casos de la variante india, dos en Vigo y uno en Extremadura.

Voluntarios se paran junto a piras en llamas, en un crematorio en la aldea de Giddenahalli, en las afueras de Bengaluru (India)
Voluntarios se paran junto a piras en llamas, en un crematorio en la aldea de Giddenahalli, en las afueras de Bengaluru (India)SAMUEL RAJKUMARREUTERS

La segunda ola (más bien, “tsunami) que está viviendo la República de India nos ha devuelto a la memoria lo que sentiamos cuando veíamos imágenes de Wuhan en enero de 2019. Muerte, desolación, incomprensión y miedo, mucho miedo. Un miedo que ahora ya no podemos calmar pensando que, lo que vemos, pasa muy lejos de aquí. La pandemia nos ha enseñado cuánto de globalizado es el mundo en el que vivímios. Desde que se hiciera pública la magnitud de la situación que vive el país, el número de casos de la variante B. 1. 167, que surgió en India en octubre de 2020, ha ido en aumento fuera del país sudasiático. Pese a la imposición de restricciones “en cascada” desde la pasada semana a la llegada de viajeros procedentes de India y de naciones vecinas como Bangladesh, la red epidemiológica internacional Gisaid registra las siguientes cifras por país: Estados Unidos (215), Singapur (121), Australia(47), Bahréin (22), Nueva Zelanda (11), China (8), Corea del Sur (5), Jordania (3), Rusia (3), Canadá (1), Malasia (1), Aruba (1) y México (1). En Europa la presencia de la variante es algo mayor que en el resto del mundo (600 casos en total), aunque la mayoría se concentra en Reino Unido (523).

España registra hoy su cuarto caso, en Extremadura. Se trata de una persona proveniente de otra comunidad autónoma que llegó a esta entre los días 19-20 de abril, y que, según el Ejecutivo regional, ha permanecido aislada en el domicilio familiar “en todo momento” desde que dio positivo. Los otros tres son parte de la tripulación del barco «Prometheus Leather», con bandera de Singapur y atracado desde el lunes en el muelle de Trasatlánticos de Vigo. Dos de ellos, de 28 y 67 años de edad, están ingresados en el Hospital Vithas Fátima y, según fuentes sanitarias “evolucionan favorablemente”. El tercero, permanece aislado en el barco, con síntomas leves, junto con otros dos positivos.

La variante, sólo una parte del problema

El temor a la expansión de la B.1. 167 se fundamenta en la sospecha de que se trata de una variante resistente a algunas vacunas y tratamientos. En concreto, la OMS la ha declarado “de interés”, y pone el foco en su informe epidemiológico en tres de las quince mutaciones de la B.1.617: L452R, P681R y E484Q. Una está presente en la variante altamente contagiosa que arrasó California a principios de este año. La otra es similar a una que se encuentra en la variante identificada por primera vez en Sudáfrica, y se cree que hace que las vacunas sean “ligeramente” menos eficaces.

Sin embargo, la comunidad científica no lo tiene tan claro, y aporta algunas matizaciones al respecto. “Hay un gran salto a las conclusiones de que B.1.167 es la explicación de lo que está sucediendo”, dijo Jeffrey Barrett, director de la Iniciativa Genómica Covid-19 en el Instituto Wellcome Sanger en Gran Bretaña. a The New York Times. “Estas otras cosas son probablemente más propensas a ser la explicación.” En concreto, esas “otras cosas” parecen tener un mayor peso específico sobre la grave situación que vive el país, que hoy ha reportado una nueva cifra récord de falllecidos, 3.960, y 400.000 nuevos contagios. Expertos internacionales hablan de una serie de factores “detonantes”, como la escasa vacunación de la población (que no llega al 2% pese a ser el país el principal productor de vacunas del mundo), el laxo comportamiento público después de la primera ola del año pasado y los pasos en falso del primer ministro Narendra Modi, como la celebración recientemente de grandes mítines políticos y actos religiosos (como el Kumbh Mela, en el que cientos de miles de hindúes se reúnen en el río Ganges) que pueden haber propagado la enfermedad y, lo más grave, mostrado a la población el erróneo mensaje de que lo peor ya había pasado.

“Después de la primera ola, la gente bajó la guardia” señala Chandrakant Laharla, un epidemiólogo que participó en la elaboración de la política nacional de vacunación covid de la India, en un editorial publicado el pasado 30 de abril en The British Medical Journal. “En algunos de los estados más afectados, como Delhi y Maharashtra, la transmisión comunitaria fue tan desenfrenada que ha habido varias olas localizadas”, añade. Otro epidemiólogo, V. Raman Kutty, presidente honorario de la ONG Health Action by People en Thrissur, Kerala.“El gobierno estaba flexibilizando las restricciones por lo que parecía ser el final de la primera ola”, dijo “Se abrieron centros comerciales y teatros; hubo eventos deportivos, elecciones y eventos religiosos. Los políticos incluso hicieron la afirmación sin apoyo de que India había vencido a la pandemia”.

Un sistema sanitario agonizante

Otro de los factores esenciales para comprender la dimensión de crisis sanitaria que se vive en India es la insuficiente capacidad de su sistema de salud para soportar una situación de emergencia como esta. El 11 de mayo de 2020, poco después de que se levantara el primer encierro, el National Institution for Transforming India (NITI Aayog, por sus siglas en inglés) analizó la respuesta del país a la covid-19. Encontró una gran escasez de equipos médicos como los kits de pruebas, EPI, máscaras y respiradores. También señaló la importante carencia de atención médica de emergencia y la falta de profesionales: la proporción de médicos a pacientes se registró como 1:1445 y de camas hospitalarias por persona de 0,7:1000, con una proporción de ventilación a la población de 40. 000 a 1.300 millones. En esta última crisis, los suministros médicos y el oxígeno están siendo enviados desde 15 países y organizaciones internacionales de ayuda como Unicef. Devi Prakash Shetty, cirujano cardíaco y presidente y fundador de la cadena de centros médicos Narayana Health, estima, en un artículo publicado en The Lancet, que India necesitaría unas 500.000 camas de la UCI y 350. 000 sanitarios en las próximas semanas. En la actualidad sólo cuenta con 90.000 camas de UCI, casi totalmente ocupadas.