«Nadie con covid debe incorporarse al trabajo sin una PCR negativa»

Diego Arroyo, presidente de la Sociedad Española de Diagnóstico Molecular

Diego Arroyo
Diego ArroyoDIEGO ARROYO PROGENIE MOLECULAR DIEGO ARROYO PROGENIE MOLECULAR

El doctor Diego Arroyo habla serenamente con un fatalismo no al estilo del teatro clásico griego, sino más bien cual un científico en posesión de una infalible bola de cristal, por paradójico que resulte. Y eso que, como presidente de la Sociedad Española de Diagnóstico Molecular (SEDM), no persigue el menor interés vatídico, pero paulatinamente la realidad va confirmando sus “temores”, según precisa.

- Empezó hace unos 20 años en un pequeño laboratorio de Valencia trabajando con técnicas de diagnóstico molecular.

- Llevo trabajando en diagnóstico molecular de enfermedades infecciosas y de base genética desde hace casi 30 años. Estuve seis años en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y en varios hospitales y laboratorios. Hace ya 18 que fundé en Valencia Progenie Molecular como un centro especializado en diagnóstico molecular. Tenemos capacidad para realizar hasta 10.000 PCR semanales y fabricamos reactivos que exportamos a países tan dispares como Suiza, India, Ghana, Costa Rica y, por supuesto, los de la Unión Europea y el resto de España.

- Usted ha declarado que en España se han realizado más de 20 millones de PCR, pero no se han gestionado correctamente los momentos valle de la pandemia.

- La mayoría de las PCR que se han hecho en nuestro país ha sido de forma reactiva y no preventiva. Si se practicaran preventivamente, se conseguiría que los contagiados asintomáticos no circulasen ni contagiasen a otros. La PCR es como una fotografía del momento de la situación infectocontagiosa de la persona. Es más sensible que cualquier otro test, pero este virus es muy traicionero y, si bien su mortalidad es relativamente baja, los asintomáticos pueden causar nuevos brotes. Si aplicamos un 1%-2% de letalidad al resto de la población española, hablamos de casi un millón de fallecidos, una cantidad moralmente inaceptable, que se hubiera alcanzado si no se hubieran tomado medidas de contención,. En un pico se adoptan medidas, que se relajan en los momentos valle, pero deberíamos incrementar la prevención con la práctica más generosas de pruebas, realización de rastreos de contactos, acciones de contención estrictas, limitadas temporal y geográficamente, y control de fronteras. Hasta ahora se han sabido gestionar los picos y por esto se consigue bajar en pocas semanas la incidencia. Sin embargo, no se han sabido gestionar los valles, por lo que una y otra vez volvemos a tener rebrotes. Al final esto expone a la población a un esfuerzo sostenido insoportable psicológica, social y económicamente.

- También ha subrayado otro mal uso de las PCR en España.

- Sí, y en eso deseo ser muy explícito y contundente. Cuando una persona ha pasado la infección o ha dado positivo, no puede incorporarse a su vida laboral o cotidiana hasta que una PCR confirme la negatividad. Si no podemos coger un avión sin una PCR negativa, no entiendo por qué podemos entrar en un autobús o al metro. Y ese periodo es muy variable de unas personas a otras, ya que las pruebas en nuestro laboratorio demuestran que en algunos casos hay altas cargas virales hasta pasados diez días desde el pico de la fase aguda, y la positividad se mantiene más allá de un mes. Hay que admitir que antes de negativizar la contagiosidad se va reduciendo poco a poco, pero no podemos exponernos, y diez días es un periodo muy corto. Se suelen esperar 14 días para el personal sanitario. Además me pregunto qué significa “ser contagioso”. La misma persona que no implica un grave riesgo compartiendo un ascensor, puede ser letal para su pareja. Lo importante no es que algo sea probable, sino la gravedad que puede tener algo, aunque sea poco probable.

- ¿Por qué entonces no se practican más en función de cada caso?

- Sinceramente, no sé si es por el coste o porque a los dirigentes les falta audacia y prefieren arriesgarse, a tener que invertir en prevención segura. Existe un riesgo de que la covid nos venza por agotamiento, unido al mal planteamiento de la vacunación en la mayoría de los países. Y es una verdadera pena habiendo tenido un recurso tan valioso como la PCR. Los países que han conseguido doblegar la pandemia, como Australia o China, ha sido gracias a la PCR y no a la vacunación.

- ¿Y qué podría ocurrir con las nuevas cepas en cuanto a la eficacia de las vacunas disponibles?

- Todos los virus tienen capacidad de mutar, pero el SARS-CoV-2, como otros virus con genoma de ARN, tiene una capacidad mucho mayor. Este tema debe preocuparnos porque, dado que en el mundo hay millones de personas contagiadas, es muy probable que surjan nuevas variantes con diferentes características. Algunas de ellas podrían eludir mejor el sistema inmune y la eficacia de las vacunas, tener mayor carga viral, ser más contagiosas, adquirir tropismo por otros tejidos o incluso ser más letales en la población infantil. Por ello siempre insisto en que la vacunación debería ser un proceso relámpago y global para adelantarnos a la capacidad de mutar del virus. Seguramente nadie ha oído hablar de la variante australiana, y el motivo es que no existe. Y no hay variante australiana, ni neozelandesa, ni china porque prácticamente ya no hay virus circulando por esos países. La única manera de evitar que se generen variantes es eliminar el virus, así que no nos preocupemos por la capacidad del virus para mutar, sino de nuestra incapacidad para eliminarlo.

- Como experto, ¿qué podría decir con respecto a todos los problemas de coagulopatías que han surgido con la vacuna de AstraZeneca?

- En ciencia nunca debe descartarse ni aceptarse nada sin demostrarlo. En primer lugar, se debería estudiar si existe una correlación entre la administración de la vacuna y los eventos trombóticos descritos. Además, habría que comprobar que hay una relación causa-efecto. Esto es muy difícil, ya que, suponiendo que fuera así, podrían intervenir otros factores, tales como una predisposición genética, por ejemplo, la existencia de determinadas mutaciones y polimorfismos en los factores de coagulación, la administración simultánea de otros fármacos, como determinados anticonceptivos orales, el estado inmunológico de la persona, la existencia de otras patologías, etc. Finalmente, incluso demostrando una relación de causalidad, hay que valorar si es asumible el riesgo a cambio del beneficio, en términos estadísticos. Lo que sucede es que cuando pensamos en el riesgo de forma individual, lo único que nos importa es que cada uno de nosotros somos el 100% de nosotros mismos.

- ¿Cómo ha podido un simple virus, a estas alturas de la medicina en que está más avanzada que nunca, causar una pandemia semejante y casi destruir la economía mundial?

- El problema de este coronavirus es su gran capacidad infecciosa, basada fundamentalmente en la elevada carga viral, tanto en el tejido como en las microgotículas en suspensión, los llamados aerosoles. En cualquier caso, en el ámbito de la virología, se hablaba desde hace mucho tiempo de la posibilidad de una pandemia como esta, o incluso peor. Sin embargo, los sistemas sanitarios y los gobiernos de los países occidentales infravaloraron la gravedad de la situación, incluso cuando ya había datos suficientes de lo que estaba pasando en China. Sabíamos que estaban construyendo macrohospitales a toda prisa y aquí lo contemplábamos con una cierta incredulidad y soberbia. Todos los países tienen personal en otros países: diplomáticos, agregados militares, servicios de inteligencia, etc. Me pregunto si todo ese personal ha hecho su trabajo y ha pasado información sobre lo que estaba pasando en China, o si esa información no ha sido procesada adecuadamente. No hablo solo de nuestro país. Si hubiéramos adoptado medidas desde el principio, creo que el problema no habría tomado la dimensión que ha cobrado en los países occidentales.

- ¿Y qué opina de las teorías conspiranoicas de que fuera un virus de laboratorio?

- Los virus no necesitan ayuda de los laboratorios para generar pandemias ni para mutar. No creo que la mal llamada gripe española fuera creada en un laboratorio, ni la viruela, el VIH, el ébola, el chikunguña o el Zika. No obstante, es cierto que los laboratorios de investigación manipulan genéticamente virus y que un accidente es posible. Tal y como he comentado antes, en ciencia no debe descartarse ni aceptarse nada sin realizar los estudios que sean necesarios. Sin embargo, supondría un enorme despilfarro de capacidad científica dedicarse a desmentir todas las teorías conspiranoicas que corren por el mundo. La ciencia casi siempre da respuestas razonables, pero a veces hay que plantearse si es razonable ese planteamiento.