Histórico récord de suicidios en 2020

Durante el primer año de pandemia 3.941 personas decidieron poner fin a sus vidas, lo que supone la cifra más alta alcanzada desde 1906

El suicidio es el mayor problema de salud pública en Europa, con una tasa de prevalencia de 11.93 por 100.000 habitantes
El suicidio es el mayor problema de salud pública en Europa, con una tasa de prevalencia de 11.93 por 100.000 habitantes FOTO: CLÍNICA LÓPEZ IBOR CLÍNICA LÓPEZ IBOR

La tendencia registrada en los últimos años y el devastador efecto que ha tenido la covid-19 especialmente sobre los colectivos más vulnerables ya invitaban a sospechar que el año 2020 sería particularmente desafortunado en lo que respecta al número de suicidios registrados. Nada más lejos de la realidad. Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), durante el primer año de pandemia 3.941 personas decidieron poner fin a sus vidas, lo que supone la cifra más alta alcanzada desde 1906, año en el que empiezan a compilarse datos. De estos fallecimientos, 14 se han producido en chicos menores de 15 años. Estos suicidios en niños se han duplicado en 2020 con respecto a 2019.

Como cada año, estos datos han vuelto a activar las alarmas en nuestro país. Y es que, aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) lleva desde 2014 promoviendo una implicación activa sobre el problema como imperativo global y los especialistas coinciden en señalar que el suicidio se puede combatir, España todavía no cuenta con un plan o estrategia estatal para la prevención de esta epidemia invisible que, en 2020, arrasó con una vida cada dos horas.

Datos de 2020 por edad, por sexo y por territorio

En España se produjeron 493.776 defunciones en 2020, 75.073 más que en el año 2019 (un 17,9% más). La pandemia activó todos los factores de riesgo de una muerte multicausal como es el suicidio. Con respecto a 2019, se registraron un 7,4% más de suicidios en general. Esto se traduce en 270 muertes más en un solo año. Por lo que, el suicidio sigue encabezando el listado de causas de muerte por circunstancias no naturales en España.

Esta cifra de 3.941 suicidios supone que la tasa de suicidios en España es de 7,76 por cada 100.000 habitantes, menor que la media de suicidios a nivel mundial, que es de 9,4 por cada 100.000 habitantes. Los suicidios casi triplican (2,7) por primera vez los muertos por accidente de tráfico. Y produce 13,6 veces más muertos que los homicidios y 90 que la violencia de género en su resultado de muerte.

El INE pone de manifiesto que en España se suicidan más hombres que mujeres: el 74% de estas personas eran hombres (2.930) y el 26%, mujeres (1.011). Sin embargo, ellas lo intentaron tres veces más que ellos. Según el Observatorio del Suicidio en España, es la primera vez que se superan las 1.000 muertes en mujeres. Llama también la atención el aumento de suicidios registrados en tres grupos de edad: niños menores de 15 años (aumento del 50%), mujeres de 50 a 59 años (aumento del 27%) y mayores de 80 años (aumento del 20%).

La cartografía del suicidio muestra a Andalucía como la comunidad autónoma donde se producen más suicidios (793), seguida por Cataluña (556) y la Comunidad Valenciana (440).

Las consecuencias de la pandemia

El suicidio es el mayor problema de salud pública en Europa, con una tasa de prevalencia de 11.93 por 100.000 habitantes, que se ha visto agudizado por la pandemia. La covid-19 ha sacudido la salud mental de la población generando incertidumbre, dramas psicológicos, pérdidas de familiares, inestabilidad socioeconómica, soledad, desesperanza y falta de seguimiento de patologías mentales. Esto ha provocado un aumento de las autolesiones e intentos de suicidio.

Los expertos hacen hincapié en que la covid-19 no genera el suicidio, sino que es un factor más que ha afectado en la situación económica, el ambiente social y en el estado emocional de la población fomentando la aparición de trastornos mentales, depresión, insomnio o ansiedad.

Si nos centramos en la radiografía de nuestro país, descubrimos que durante los meses de confinamiento (abril de 2020) hubo un 18% menos de suicidios que en abril de 2019; sin embargo, durante la desescalada (agosto) se produjo un efecto rebote: aumentaron un 34% con respecto al agosto del año anterior.