Enfermedad espinal en perros: qué es, síntomas, causas y tratamiento

Son muy variados los problemas que de forma repentina o aguda pueden llegar a afectar a la columna vertebral y a la médula espinal de nuestras mascotas

Un perro juega sobre el suelo
Enfermedad espinal en perros FOTO: PicsbyFran / Pixabay

La disposición horizontal de la columna vertebral del perro provoca que sea sometida a un gran número de fuerzas que pueden acabar provocando lesiones.

La médula espinal se compone de un núcleo central de materia gris que contiene, entre otras estructuras, las uniones de las neuronas sensoriales. La parte exterior de la médula espinal está compuesta de materia blanca dividida en tres columnas o funículos, responsables de la propiocepción, el tacto, la presión, la temperatura y el dolor.

La inervación del cuerpo está organizada de forma segmentaria. Cada región cutánea del cuerpo y cada grupo de fibras musculares está inervada por uno o más segmentos de médula espinal.

Enfermedad espinal aguda

Son muy variados los problemas que de forma repentina o aguda pueden llegar a afectar a la columna vertebral y a la médula espinal; si atendemos al origen de la enfermedad podemos podemos decir que existen causas degenerativas, tumores, traumatismos... que pueden llegar a causar estos problemas espinales agudos.

Los dos más habituales son:

La extrusión del disco intervertebral (Hansen tipo I): podría definirse como la salida del núcleo del disco (núcleo pulposo) a través de la estructura que lo recubre (fibras anulares) y la impactación del material del núcleo en el canal espinal.

La extrusión discal de Hansen tipo I: suele afectar a perros pequeños, jóvenes de forma aguda, aunque también puede afectar a perros grandes teniendo también una presentación aguda.

El diagnóstico se realiza mediante resonancia magnética.

El tratamiento de este problema dependerá de múltiples factores que incluyen: estado neurológico del paciente, otros tratamientos, inestabilidad vertebral, dolor, localización de la lesión y factores económicos.

La cirugía se plantea en los casos en los que existe dolor que no responde a un tratamiento farmacológico (conservador), en los casos recurrentes...

Los traumatismos en la médula espinal suelen presentarse como consecuencia de fracturas, dislocaciones y subluxaciones de la columna vertebral.

El diagnóstico suele ser sencillo a partir de la historia clínica y el examen físico.

La primera prioridad es tratar el posible «shock» del paciente y realizar un examen físico completo. Tras la evaluación inicial y la estabilización se aplicarán fármacos que busquen el alivio inmediato del dolor y se procederá a la reducción y fijación quirúrgica del problema (luxación, fractura...) si ello fuera necesario; en algunos casos se puede solucionar el problema confinando al animal en un pequeño recinto (jaula, transportín...) durante el tiempo necesario.

Existe además un gran abanico de posibilidades para la fijación interna como el uso de placas y tornillos, o agujas y cemento óseo.