Este es el mundo que nos quedará después de la pandemia

Erupciones volcánicas, viruela del mono, plagas de pulgas y de ratas, casos extraños de lepra, virus reemergentes, huracanes… Algunos científicos creen que estos y otros «eventos» como la covid pueden ser precuela de otros más graves

El Instituto de Riesgos Globales (Global Risk Institute) reconoce cuatro riesgos catastróficos globales como los más probables en las próximas décadas: aumento del nivel del mar, una erupción volcánica con un índice de explosividad de 7 u 8, una pandemia y una tormenta geomagnética.
El Instituto de Riesgos Globales (Global Risk Institute) reconoce cuatro riesgos catastróficos globales como los más probables en las próximas décadas: aumento del nivel del mar, una erupción volcánica con un índice de explosividad de 7 u 8, una pandemia y una tormenta geomagnética. FOTO: Dreamstime

Si bien parece que ya hemos pasado lo peor de la pandemia que comenzó a finales de 2019, las noticias no dejan de sorprendernos. Y lo último no es la viruela del mono. Esta enfermedad está causada por un virus que puede transmitirse de animales a humanos y entre humanos. Pese a su nombre (se llama así porque se detectó en varios simios de un laboratorio en 1958), la mayoría de los animales susceptibles de contraer el virus y contagiar a las personas son roedores.

Hay que tener en claro varios aspectos de esta enfermedad. Primero, en la mayoría de los casos, los síntomas de la viruela desaparecen por sí solos en unas pocas semanas, aunque en algunas personas pueden provocar complicaciones médicas. Segundo, no es algo nuevo: desde 1970, se han localizado casos humanos de viruela del mono en 11 países de África y hay casos esporádicos en países no endémicos. Los casos recientes no son habituales ni obedecen al patrón observado hasta la fecha en el virus. De hecho, no se considera muy contagiosa y la ONU y la OMS coinciden que el riesgo es bajo.

Riesgo catastrófico global

Pese a ello hay otros motivos que preocupan. La definición más aceptada del término riesgo catastrófico global (GCR por sus siglas en inglés) es «la situación que podría infligir graves daños al bienestar humano a escala global». Se distinguen, según el científico Russell Blong, por afectar un área más grande que un hemisferio y provocar un número de muertos de muchos millones y/o pérdidas económicas superiores a varios billones de euros. La duración de estos eventos varía de uno o dos días a más de 100 años.

Por si fuera poco, Blong señala que estos eventos –en general– pueden ser la «precuela» de otros, algo que se conoce como tasa de retorno. Un ejemplo. A lo largo del siglo XX ha habido al menos cinco GCR globales: la I Guerra Mundial, la pandemia de gripe de 1918-1919, la depresión global de la década de 1930; la II Guerra Mundial y la pandemia del coronavirus.

La I Guerra Mundial y la pandemia de 1918 son un ejemplo de esa tasa de retorno. Y, según un estudio publicado en Frontiers in Earth Science, la tasa de retorno es moderadamente alta.

El Instituto de Riesgos Globales (Global Risk Institute) reconoce cuatro riesgos catastróficos globales como los más probables en las próximas décadas: aumento del nivel del mar, una erupción volcánica con un índice de explosividad de 7 u 8, una pandemia y una tormenta geomagnética. Por suerte, no mencionan la plaga de pulgas que afectó a los participantes de un festival en Sevilla, más de 20.000, y llevó a muchos de ellos a las salas de atención médica.

En la lista tampoco está la plaga de ratas que está experimentando Nueva York (y también ciudades europeas como París o Londres en menor escala). De acuerdo con The Washington Post, los avistamientos de ratas han aumentado al menos un 30% en un año y las inspecciones de salud para buscar indicios de «ratas activas» casi se duplicaron en el último año. También ha habido 15 casos este año de leptospirosis, una enfermedad bacteriana que puede causar daño hepático y renal grave.

¿Otra noticia inesperada? Malawi denuncia decenas de casos de lepra, algo que puede no sorprender, ya que cada año se detectan unos 200.000, pero la noticia es que Grecia tiene dos nuevos casos en la última semana, lo que sí constituye una rareza. Si bien esta enfermedad tiene una baja patogenicidad (básicamente, su capacidad de infección), precisa de un amplio contacto y, aun así, el 95% de las personas que contraen el bacilo no desarrollan la enfermedad.

Lo que llama la atención en el caso de Grecia es que uno de los casos fue detectado en el norte del país y otro en la capital, algo que preocupa a los expertos que buscan saber cómo se contagiaron estas personas. Afortunadamente la lepra es curable y los medicamentos están disponibles con facilidad y son proporcionados de forma gratuita por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los “cuatro jinetes del Apocalípsis”

Pero la lepra, las pulgas y las ratas no entran, por ahora, en la lista de los cuatro escenarios contemplados por el Global Risk Institute. Allí están el aumento del nivel del mar, una erupción volcánica con un índice de explosividad de 7 u 8, una nueva pandemia y una tormenta geomagnética.

El primero de los escenarios no está previsto para los próximos años, así que podríamos dejarlo de lado por ahora.

El segundo, tras las erupciones en La Palma y en Indonesia de este año, sí preocupa más. De hecho, el profesor del departamento de Geología de la Universidad de Jos (Camerún), Uriah Alexander Lar, ha advertido recientemente sobre el peligro que representan los volcanes inactivos en el estado de Plateau: la actividad geológica era indicativa de la posibilidad de la reactivación de más de 20 volcanes inactivos en la región. En el Pacífico, más precisamente en Papúa Nueva Guinea y en Nueva Zelanda, también se han detectado volcanes cuya actividad ha aumentado notoriamente, como es el caso del monte Ulawun, uno de los volcanes más peligrosos del mundo. De hecho, aparece en la lista de los «volcanes de la década» aquellos que representan un riesgo significativo de erupciones violentas.

En cuanto a la pandemia, la amenaza es inevitable. De acuerdo con la experta en salud pública Máire Connolly, el riesgo de una nueva pandemia es mayor ahora que nunca. En declaraciones a la Comisión Europea, Connolly aseguró que «el escenario más probable para la próxima pandemia es una nueva cepa de influenza –como el virus de la gripe aviar H7N9– o un virus recientemente identificado, como otro nuevo coronavirus».

Hasta ahora, los científicos reconocen poco más de 250 virus zoonóticos (aquellos que se transmiten de animales a humanos), pero habría hasta dos o tres veces más en el planeta y que aún no han sido descubierto. Connolly sostiene que la próxima pandemia podría llegar desde las «grandes explotaciones ganaderas intensivas que pueden provocar infecciones indirectas de los animales a las personas».

Finalmente, si bien el riesgo de una tormenta geomagnética es bajo, la Administración Nacional Atmosférica y Oceánica de Estados Unidos (NOAA) reconoce que este año la temporada de huracanes estará por encima de lo normal y que se producirán hasta el doble de grandes eventos. Y la temporada empieza en breve. Los huracanes, o al menos la metáfora de ellos, ha llegado hasta Wall Street: en la última semana, según el Financial Times, los analistas han comenzado a señalar que la economía atraviesa tiempos muy nublados… con posibilidad de huracanes.

La ventaja es que los huracanes que analiza la NOAA se encuentran principalmente en Estados Unidos, lo que impide que se cumpla uno de los requisitos necesarios para catalogarse como catástrofe de riesgo global: que afecten a todo un hemisferio. La desventaja es que sí afectarán a la economía del país y sus efectos pueden incidir en las finanzas globales. El Foro Económico señala la economía como un factor determinante en los riesgos mundiales de la era post-Covid.