Las 40 mutaciones de la viruela del mono que alertan a los científicos

Reactivos del almacén de la OTAN y mecanismos bioinformáticos para secuenciar un virus que « ha escapado» de su árbol genómico

Un virólogo del laboratorio de microbiología del Hospital Gregorio Marañon, en Madrid, con una muestra de "monkeypox"
Un virólogo del laboratorio de microbiología del Hospital Gregorio Marañon, en Madrid, con una muestra de "monkeypox" FOTO: Gonzalo Pérez Mata La Razón

Los casos positivos en viruela del mono o como se conoce a nivel técnico, «monkeypox», continúan en ascenso al tiempo que los científicos trabajan contra reloj para tratar de descubrir las entrañas de este virus y entender la magnitud de su gravedad y velocidad de transmisión. En el laboratorio de microbiología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid llevan más de una semana desarrollando los mecanismos de detección del «monkeypox» así como tratando de descifrar su secuencia genética con la finalidad de averiguar sus peculiaridades y poder dar una respuesta a este inesperado virus. Y es que la propia comunidad científica está sorprendida y muy preocupada por la aparición de esta conocida enfermedad que, hasta ahora, no había experimentado una transmisión entre humanos como a la que estamos asistiendo en tiempo real.

Patricia Muñoz, jefa de servicio de microbiología y enfermedades infecciosas del Gregorio Marañón aclara nada más comenzar nuestra visita al laboratorio donde analizan las muestras del virus, que, pese a llamarse viruela del mono, el huésped inicial es un roedor, «lo que ocurre es que luego saltó al mono y la mayoría de contagios que ha habido en África hasta ahora se producían por el contacto de hombres con monos».

¿Situación controlada?

Según ella, es desconocido el modo en el que se ha producido este brote en Europa: « Es un virus se conoce desde 1970 y tradicionalmente producía casos en zonas remotas. En 2003 hubo un brote en EE UU relacionado con la importación de animales exóticos y se detectaron 47 casos. En 2007, en Nigeria hubo otro brote relevante en zonas pobladas, pero hasta entonces había quedado restringido al continente africano».

Más tarde, entre 2018 y 2021 aparecieron siete casos en Reino Unido, cuatro de ellos de viajeros que lo importaron de Nigeria, una enfermera que se contagió al tratarlos sin medios de prevención y luego tres casos de una misma familia. «En este caso fue cuando hubo por primera vez trasmisión persona a persona. Ahora nos hemos encontrado con que, de repente, hay muchos casos en todo el mundo y parece que el virus tiene éxito propagándose entre humanos. No entendemos qué está sucediendo», apunta Muñoz.

Una de las técnicas del laboratorio analiza una muestra
Una de las técnicas del laboratorio analiza una muestra FOTO: Gonzalo Pérez Mata La Razón

Por eso, desde su departamento tratan de comprender las variaciones que ha experimentado este virus para convertirse en una amenaza real en Europa. Darío García de Viedma, responsable de la unidad de genómica microbiana, se encuentra en medio de los procesos de secuenciación del virus. La prueba de hoy no ha obtenido los resultados esperados. Pero no desisten.

«Este virus es mucho más grande que el de covid, tiene casi 200.000 pares de bases frente a las 30.000 de Sars-Cov-2. Es un virus DNA, lo cual debería facilitar el análisis porque no hay que pasarlo de RNA a DNA, cómo si ocurre con el del covid. Pero es cierto que en este último caso enseguida hubo el diseño de una serie de reactivos que facilitaron la secuenciación y se compartió esa información de los iniciadores que debían usarse para secuenciarlo», explica García de Viedma.

Es más, en este caso han tenido que recurrir al «almacén» de la OTAN para conseguir los reactivos con lo que poder trabajar con el «monkeypox». «Esto es una amenaza biológica. Es un virus pariente del grupo de los orthopoxvirus, donde también incluido el de la viruela. Todos los países tienen almacenados tratamientos que se están desarrollando por si hubiera un ataque biológico. Existe almacenaje estratégico», relata la viróloga Pilar Catalán, que añade que está realizando las PCR del «monkeypox» en un tiempo récord de una hora y cinco minutos.

200.000 pares de bases tiene el ADN de la viruela del mono. El covid, por ejemplo, tiene solo 30.000
200.000 pares de bases tiene el ADN de la viruela del mono. El covid, por ejemplo, tiene solo 30.000 FOTO: Gonzalo Pérez Mata La Razón

¿Pero cómo son «las vísceras» de la viruela del mono? ¿Qué han descubierto los científicos que ya lo están desmenuzando?

«Está resultando muy complejo y lo que se ha secuenciado se ha hecho ‘’a pelo’'. Al recoger el material genético de la muestra nos estamos encontrando no solo con el virus sino también con microrganismos acompañantes y mucho DNA humano, ya que las muestras se cogen de lesiones en la piel y es inevitable arrastrar células humanas. Eso hace que haya que secuenciar lo poco que hay de virus en una selva de DNA humano», apunta García de Viedma

En este momento solo existen 23 secuencias del virus depositadas en la comunidad científica, lo cual indica las dificultades que están teniendo los expertos para conseguir resultados. «La primera que se secuenció en Portugal ofrece unas calidades eran ridículas. Es decir, que si, nominalmente queremos que se lea cada base unas 100 o 200 veces, en este caso estaban leídas siete», puntualiza el responsable de la unidad de genómica microbiana.

Ahora, Darío en lo que está focalizando su trabajo es en intentar hacer tratamientos previos para eliminar el DNA humano y que bioinformáticamente esas lecturas que vienen del hombre se eliminen con dicho análisis.

Aun así, y pese a la precariedad de los resultados obtenidos en todos los laboratorios, «empezamos a entender aspectos muy interesantes del ‘’monkeypox’' como, por ejemplo, que las cepas implicadas en este brote son muy diferentes a las que se habían recogido en los brotes de hace cuatro años». Según García de Viedma, «son mucho más diferentes de lo que les tocaría ser por su propia evolución. Si metemos en un árbol genómico todo lo que hay secuenciado de ‘’monkeypox virus’' de diferentes épocas y brotes, las cepas de este brote tienen una rama propia muy larga que se separa de ese árbol. Tiene 40 mutaciones que no presentan los brotes anteriores y esto es más de lo que le tocaría tener», confiesa.

La readaptación del virus

Sobre lo que ahora hipotetizan es que se han producido «intervenciones de proteínas que le han hecho adquirir una diversidad más grande de la que tenía tener». Y pone un ejemplo: «El último brote fue hace 4 años y presentaba un máximo de 10 mutaciones, por eso ahora nos preguntamos cómo es posible que tenga 40»

Los resultados preliminares que se están obteniendo apuntan a que el virus ha conseguido escapar con esas mutaciones tan frecuentes y peculiares a estos mecanismos que ocurren en la biología para controlar la replicación de los virus.

200 veces suele leerse el ADN de un virus para su análisis, de este virus solo se han conseguido 7
200 veces suele leerse el ADN de un virus para su análisis, de este virus solo se han conseguido 7 FOTO: Gonzalo Pérez Mata La Razón

Quién está siguiendo de cerca a los 20 casos diagnosticados en el Gregorio Marañón es el médico adjunto Alejandro Cobos, que afirma que todos evolucionan favorablemente. «La mayoría de ellos no llega a 10 lesiones cutáneas, frente hasta los 150 que se detectaron en casos como los de Reino Unido. Hemos tenido relativamente suerte ya que la estirpe del ‘’monkeypox’' que ha llegado a Europa es la de África occidental, que frente a la variante oriental es menos agresiva. En África, la primera ha causado una mortalidad de hasta el 10% frente al 1% de la oriental», matiza.

A la hora de predecir los escenarios futuros a los que nos enfrentamos, éste experto coincide con sus compañeros que pueden ser tres»: «El mejor, que se autoelimine, es decir, que se contenga en estos casos y no aumente. En el escenario más horrible podría ser que el virus pase a animales europeos y que estos sean portadores así como que comience a transmitirse por la saliva. Esto sería catastrófico. En el nivel intermedio, que este virus se quede como una ETS, que se transmita principalmente por relaciones sexuales. Aunque esto podría traer problemas como por ejemplo en mujeres embarazadas y las consecuencias inciertas en el feto».

Eso sí, a la espera de la evolución de la viruela del mono y su «comportamiento social» ellos continuarán en su lucha por descifrar la ansiada secuencia genómica.