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La manta que enfría en verano

Ingenieros de EE UU inventan un material que puede enfriar un cuerpo caliente sin necesidad de agua ni de energía

  • Este film es capaz de enfriar estructuras de todo tipo incluso cuando se encuentran bajo la acción directa de los rayos del sol
    Este film es capaz de enfriar estructuras de todo tipo incluso cuando se encuentran bajo la acción directa de los rayos del sol

Tiempo de lectura 4 min.

11 de febrero de 2017. 04:25h

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10/2/2017

Aunque en estos días de temporal ya casi ni nos acordemos, lo cierto es que el calor, en ocasiones, puede llegar a ser insoportable. Los españoles sabemos mucho de eso: de cuán difícil puede llegar a ser conciliar el sueño en una larga noche de verano al viento del Sur. Poner el aire acondicionado no está al alcance de todo el mundo y tampoco es la solución más sana en algunos casos.

Ahora, un equipo de ingenieros de la Universidad de Colorado en Boulder ha desarrollado una posible alternativa: un metamaterial fácilmente fabricable, con propiedades extraordinarias y no halladas en ningún material de la naturaleza que puede enfriar estructuras de todo tipo incluso cuando se encuentran bajo la acción directa de los rayos del sol.

El material cumple la función del aire acondicionado, pero sin necesidad de energía ni consumo de agua.

Se trata de una especie de film que, aplicado a una superficie refleja la energía solar y la devuelve al exterior, mientras extrae el propio calor de la superficie convirtiéndolo en radiación infrarroja. Los ingenieros lo han creado pensando en aplicaciones industriales: por ejemplo, enfriar las instalaciones de las grandes centrales termoeléctricas, tarea para la que hoy en día se requieren ingentes cantidades de agua, con el fin de que la maquinaria conserve su correcto funcionamiento. Pero quizás en el futuro este film podría aplicarse a tejados y tabiques de las casas, a mobiliario o quién sabe si al propio cuerpo humano cuando sea necesario enfriarlo.

El material es una hibridación de un cristal y un polímero específicamente diseñado. Se pueden realizar capas de 50 micrómetros de espesor, algo más grueso que el papel de aluminio con el que envolvemos el bocadillo, y se cree que puede ser fácil de fabricar en rollos, lo que lo convierte en un producto muy aplicable a usos industriales y domésticos.

Pero, ¿cómo funciona? Esta capa de enfriamiento se basa en un concepto largamente perseguido por la ingeniería, el enfriamiento radiativo. Ojo, no es radiactivo, que nadie se asuste. Se trata de un proceso pasivo por el cual un objeto expele de manera natural calor en forma de radiación infrarroja. Por eso, por ejemplo, una cámara de infrarrojos puede medir si nos está subiendo la temperatura corporal. De hecho es parte del motivo por el cual los cuerpos están más fríos de noche (dejan de recibir radiación solar y, además, pierden calor). Y por eso, también, conseguir que se produzca enfriamiento radiativo durante el día es un reto que la física no ha sabido resolver del todo.

Ahora, para lograrlo, los científicos han incrustado microesferas de cristal en un film de polímero. Las esferas dispersan la luz del sol pero permiten el paso de la radiación infrarroja. Además, se añadió una capa de plata para lograr una mayor reflectancia.

En algunos estudios de campo realizados en Colorado y Arizona, el material ha demostrado que puede ofrecer una capacidad de enfriamiento de 110 watios por metro cuadrado durante 72 horas. Ese enfriamiento es suficiente para compensar el calor generado por una célula solar del mismo tamaño. Además, funciona tanto de día como de noche.

Quién sabe, quizá un día igual que hoy nos ponemos una manta en invierno para calentarnos, nos pongamos una manta en verano para estar más fresquitos.

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