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La tumba de Cristo, abierta por primera vez en siglos

Un equipo de arqueólogos destapa el monumento para descubrir la apariencia de su superficie original.

  • De forma excepcional, el mármol se ha retirado para buscar la piedra original
    De forma excepcional, el mármol se ha retirado para buscar la piedra original

Tiempo de lectura 4 min.

28 de octubre de 2016. 22:53h

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30/10/2016

La piedra que, según la tradición cristiana, sirvió para tapar la sepultura de Jesús, durante los tres días que permaneció su cadáver enterrado, ha visto pasar lentamente la historia ante sí. Y, sin duda, su piel añeja y arañada debe conservar las huellas de ese tránsito de más de 2.000 años.

Ahora, lo que supuestamente son los restos de la tumba más venerada del mundo han vuelto a recibir el aire fresco de la atmósfera, después de siglos y siglos confinados bajo una espesa capa de mármol protector.

Un equipo de arqueólogos de la Universidad Técnica de Atenas, en colaboración con la Sociedad National Geographic, ha destapado el monumento por primera vez en siglos para descubrir la apariencia de su superficie original. La losa se ha encontrado protegida durante todo este tiempo dentro de un edículo sagrado en el interior de la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén. Bajo ese edificio del siglo XII ha yacido expuesta a numerosas intervenciones arquitectónicas y a las inclemencias del tiempo. Desde al menos el siglo XV está cubierta por mármol ornamental, de manera que los miles de peregrinos de seis confesiones distintas que consideran ese lugar un templo sagrado no podían ver realmente el aspecto del objeto de su veneración.

Pero las obras de restauración del templo han permitido que, de manera excepcional, el mármol sea retirado para buscar la piedra original encerrada en él.

Y es que los arqueólogos llevan décadas preocupados por el estado de conservación del conjunto. La última intervención conocida se produjo en 1810, para restañar las heridas producidas en el templo por un incendio. Desde entonces ha tenido que superar la agresión de las visitas, la humedad, los cambios de temperatura y algún terremoto como el de 1927 que han puesto en peligro su integridad. En 1947, un proyecto del Gobierno británico construyó un armazón metálico en el edículo para evitar su desmembramiento. Pero ni aun así se ha podido detener el deterioro.

El año pasado, el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa en Jerusalén hizo un llamamiento junto a representantes de otras iglesias implicadas para que la Universidad de Atenas estudiara la situación del enclave sagrado. Como resultado de ese estudio, en marzo de 2016 comenzaron los trabajos de restauración que terminarán a mediados del año que viene. La tarea, que tiene un coste cercano a los cuatro millones de dólares, ha sido sufragada con numerosas aportaciones solidarias. Entre ellas las del rey Abdullah de Jordania, el World Monuments Fund, representantes de las confesiones católica, ortodoxa y armenia o el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás.

La Iglesia del Santo Sepulcro se encuentra en la actualidad bajo custodia de las tres grandes religiones cristianas (ortodoxa griega, católica romana y ortodoxa armenia) y cuenta también con la veneración y cuidados de coptos, cristianos sirios y ortodoxos etíopes. Algunas partes del templo son consideradas áreas de culto compartidas por las seis confesiones. En concreto, se requiere el consentimiento de las seis religiones para que se realice cualquier trabajo sobre la losa sagrada.

La apertura del recubrimiento de mármol ha desvelado en primer lugar una capa de escombro. Una vez retirada ésta, se ha hallado algo más sorprendente: un segundo recubrimiento de mármol. Al parecer, esta segunda losa, de color gris con un grabado de una cruz, data del siglo XII, momento en el que se construyó el templo. Está agrietada y bajo ella hay una capa de material blanquecino. Los expertos no creen que ese sea aún el aspecto de la roca original que cubrió el cuerpo de Jesús. Pero están ya maravillados con los descubrimientos realizados. Medidas de georradar descubrieron anteriormente el aspecto real de la cavidad bajo el mármol y los próximos pasos serán documentar históricamente todo el material encontrado y volver a tapar la losa, rellenando el habitáculo con hormigón y material de seguridad, pero dejando una ventana abierta para que los peregrinos puedan ver la piedra venerada por primera vez desde que fuera custodiada bajo techo de la iglesia del Santo Sepulcro.

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