Colabora con UNICEF haciendo un Testamento Solidario: Vidas que dan vida

A lo largo de la historia, grandes mujeres y hombres han dejado en herencia un mundo mejor. Científicas, inventores, médicos o humanistas, entre otros muchos, han dejado a las generaciones futuras legados tan importantes como la imprenta, la penicilina o la defensa de los derechos humanos. Pero también hay muchas personas anónimas, ciudadanos de a pie, que han dejado un legado muy importante de una forma menos conocida: haciendo un Testamento Solidario.

¿Qué es un Testamento Solidario?

Hacer testamento es un proceso sencillo y económico, más de lo que parece. No solo facilita las gestiones y ahorra gastos futuros a tus herederos, sino que además permite que tu voluntad se cumpla. Hay que tener en cuenta que, si no tienes herederos y falleces sin hacer testamento, la ley designa como heredero al Estado, y eso no es siempre lo que uno desea.

La ventaja de esta forma de colaborar con UNICEF es que puedes convertir tu testamento en un Testamento Solidario. Solo tienes que incluir en él a esta organización, que proporciona ayuda indispensable a miles de niños y niñas en más de 150 países en desarrollo.

Puedes destinar una parte de tu herencia o un bien concreto (legado), sin perjudicar en ningún caso los derechos de tus herederos legítimos. Así, tus valores y solidaridad pervivirán en el tiempo.

Hacer un testamento solidario a favor de UNICEF es una manera sencilla de asegurar que, en el futuro, tu ayuda llegará a las personas que más lo necesiten en cada momento. Permitirá, entre otras cosas, que UNICEF pueda contar con los recursos económicos necesarios para reaccionar durante las primeras horas de una emergencia y, de este modo, salvar el máximo de vidas posibles.

Gracias a las aportaciones de quienes ya incluyeron a UNICEF en su testamento, se han conseguido grandes avances. Así, solo en 2016, UNICEF trató a 3,4 millones de niños contra la desnutrición aguda grave, proporcionó las principales vacunas al 45% de los niños del mundo y distribuyó agua potable a 57 millones de niños y sus familias.

Cualquier aportación, por pequeña que sea, marcará la diferencia en las vidas de muchos niños. Por ejemplo, parte de tus ahorros pueden convertirse en miles de vacunas contra la polio y el sarampión; unas joyas, en tratamiento contra la desnutrición aguda; o tu casa, en una escuela. En definitiva, tus bienes se podrán convertir en un futuro mejor para los niños del mañana.

Aunque tu nombre no aparezca en los libros de historia, tu aportación será vital para la supervivencia y protección de miles de niños y niñas. Tú puedes conseguir que tengan una vida saludable, educación, nutrición y protección contra todo tipo de abuso y violencia. Con un sencillo gesto, tu vida dará más vida.