Antonio Salas: «Vivir bajo una identidad ficticia es agotador»

Reportero infiltrado en grupos neonazis, ETA o tramas de proxenetas, publica su primera novela

«Operación Princesa» (Planeta) es la primera obra de ficción de Antonio Salas –seudónimo de un conocido periodista de investigación–. Nadie sabe quién se esconde tras ese alias, pero son muchos los años de jugarse el pellejo en entornos violentos. Su periodismo «gonzo» le ha llevado a tener una condena a muerte en Venezuela, a ser testigo protegido de la Fiscalía en varios macrojuicios y a soportar amenazas de muerte de clubes de motoristas, narcos, neonazis, o proxenetas y demás gentes «de mal vivir». Esta novela, basada en hechos reales, no podía ir a la zaga de «Diario de un skin», «El año que trafiqué con mujeres» o «El palestino», que será adaptada a la gran pantalla en EEUU. Una vez más, este hombre que vive con el temor de se encañonado en cualquier esquina, dignifica el oficio de contador de historias.

-¿Por qué una novela después de tanto periodismo Gonzo?

-En 2012 el TC sentenció contra el uso de la cámara oculta en periodismo. En mi oficio: si no está grabado no existe. Una novela me hace libre para contar lo que no se puede decir en un ensayo.

-Prostitución, narcotráfico, clubs de motoristas... Mi madre no cree que existan esos mundos...

-Ni la mía, pero hay casi 500.000 mujeres prostituidas en España, el narco mueve más dinero que el PIB europeo, y las bandas de moteros han conquistado nuestras carreteras.

-Su protagonista estudiaba en Colombia, hasta que viene a Madrid con un embustero contrato...

-Suramericanos, africanos, asiáticos, llegan con una idea idílica de Europa y se encuentran con la brutal realidad. El caso de chicas traficadas es peor. Porque asumen una deuda impagable, garantizada con la vida de sus familias.

-¿Qué es de ella a día de hoy?

-Alex está inspirada en la testigo DPA123B, una heroína. Su denuncia inició un colosal sumario sobre corrupción, con cientos de policías, empresarios, políticos, sindicalistas, etc, implicados. Carioca, Pokemon, Manga, Bebé, Campeón... Todo orbita alrededor de ella.

-Políticos, policías, empresarios, ¿nadie queda libre de corrupción?

-La corrupción es una cuestión de oportunidad. Cuantos critican la corrupción, nos engañan luego inflando las facturas. Es un virus contagioso. Si todos lo hacen ¿Por qué tú no?

-Nuestro sistema patriarcal agoniza pero resiste. ¿El futuro: o es de la mujer o no habrá?

-Cada vez hay más licenciadas que licenciados. Los varones aún nos aferrarnos a los puestos de poder, pero en la próxima generación el control empresarial y político será femenino.

-«Operación princesa», ¿es un grito contra la cosificación femenina?

-Desesperado. Si no te indignas y te emocionas, te devuelvo el dinero del libro. Ningún lector quedará indiferente. Y no volverá a ver a esas mujeres de la misma forma.

-Dice que para usted la prostitución no es un oficio.

-Es esclavitud. Yo negocié, en España, la compra de una nigeriana de 21 años, y su hijo de 2, por 17.000 dólares, o de 5 niñas vírgenes mexicanas, de 12 a 14 años, a 25.000. Sé de lo que hablo.

-¿Qué consecuencias podría tener la regularización de la prostitución en nuestro país?

-Más del 90% de las prostitutas son extranjeras y todas ocultan lo que hacen. ¿Crees que alguna usará el epígrafe «puta» en su declaración? ¿Pagarán impuestos tras tragarse el semen, las babas y el sudor de diez respetables al día? ¿Sin mafias habría oferta para satisfacer la demanda?

-El tema principal del thriller es la galopante corrupción que nos asola, ¿es un bucle endémico?

-Ya en el Antiguo Testamento, como en El Corán, se menciona a los «jueces que condenan a los inocentes y absuelven a los culpables». No inventamos nada.

-Ayudó al fallo judicial de Hammerskin con «Diario de un skin», con «El palestino» se infiltró en organizaciones terroristas y llegó a convertirse en hombre de confianza de «El Chacal» (que le valió pena de muerte para diversas organizaciones), ¿qué le deparará esta novela?

-La condena a Hammerskin, la primera en Europa, es lo de menos. Recibí cientos de mails de chicos que dejaban el movimiento nazi, de chicas que dejaban la prostitución, de clientes que decidían dejar de consumirla o de jóvenes árabes que renunciaban al Yihad tras leerme. Ojalá «Operación Princesa» tenga el mismo efecto.

-Yo hice cámara oculta y tuve suerte, ¿a usted han estado a punto de «pillarle»?

-Muchas: Los Ultras Sur en el Bernabeu. O al colarla por la frontera israelí para grabar con la resistencia palestina. Durante mi adiestramiento guerrillero. Al grabar al jefe de ETA en Venezuela. Pero no hay segunda toma: si te pillan una vez, se acabó.

-¿Cómo se va uno a comprar el pan con una la condena a muerte en Venezuela, la ira de algunos club de motoristas, amenazas de nuevos neonazis....?

-Paranoico. Esperando ver un arma apuntándote cada vez que doblas una esquina, tomas el ascensor o entras en un párking. Supongo que como han pasado años los concejales del PP o del PSOE en Euskadi.

-¿Realmente nadie saben quién es?

-Mis padres y algún amigo. Cuando publiqué «Diario de un skin» se crearon webs nazis dedicadas a «desenmascararme», y cada vez que saco libro nuevo algún joven nazi, putero o antisistema tira de Google y recupera aquellos falsos Salas como reales. Gracias a eso sigo infiltrándome. En esta novela me encontré con hammerskins contra los que declaré sin que me reconocieran.

-En una infiltración, ¿dónde pone el límite, cuándo dice basta?

-El éxito del primer libro permitió sufragar la siguiente infiltración. «Operación Princesa» se financió con «El Palestino». No tengo jefes. El objetivo es comprender los porqués de cada grupo.

-Ha sido testigo protegido de la Fiscalía de Madrid, ¿Le merece la pena meterse en esos líos?

-Lo sigo siendo. Acaban de renovarme esa situación, ya que nunca consumí recursos de Interior. Pero merece la pena. Anteayer me llegó un mail de un lector, vigilante de seguridad, que asegura haber dejado le violencia nazi y de consumir prostitución tras leer mis libros. ¿A ti no te compensaría? Creo que la pluma puede más que la espada.

-Pessoa se sirvió de distintos heterónimos, ¿a lo suyo cómo lo llamamos?

-Supongo que es una especie de personalidad múltiple. Vivir meses o años bajo una identidad ficticia te obliga a un ejercicio mental agotador. Si te pillan en una reunión de ETA en Venezuela, en una grada Ultra o en un club house de los Hell's Angels con la oculta, estás perdido. Vivir tantas vidas te da una visión muy amplia de la sociedad.

-El escritor es un ser lleno de ego, ¿cómo lleva no disfrutar del reconocimiento?

-Cuando tus libros son «best-sellers», filman películas, o hacen tesis universitarias, te gustaría asistir o presentar tus libros como los demás. Pero el reconocimiento no es compatible con el periodismo encubierto. Macyntire, Wallraf, Thompson lo intentaron y fracasaron.

-Si me contara en qué está trabajando ahora... ¿Tendría que matarme?

-Depende. Si estuvieses a sueldo de ideología nazi, abertzale, de proxenetas... Tal vez quisieses matarme tú a mí.