Jordi Hurtado: «Siempre he sido un negado para el deporte»

«Saber y ganar» cumple hoy su programa 4.000 y lo celebran con especiales durante tres días

Después de casi 30 años haciendo televisión, 17 de ellos al frente del concurso más popular, que triplica la audiencia de La 2, Jordi Hurtado, que se confiesa tímido y no se ve tentado por un «late night», nos desvela algunos aspectos desconocidos de este «showman» que comenzó en la radio y al que el televisor le ha obsequiado con la inmortalidad.

–Después de 17 años en «Saber y ganar», ¿echa de menos la televisión en directo?

–Cuando la he hecho es muy agradecida, es una descarga de adrenalina. Es estar viviendo el momento, poder hablar de lo que sucede ese día y estar pegado a la vida, a la realidad. La fuerza del directo es innegable: es trabajar casi sin red. Pero no me quejo, porque «Saber y ganar» es muy agradecido.

–¿Cuál es la ventaja de un formato como éste?

–Es un espacio en el que estoy feliz y cómodo y, además, tiene el respaldo total del espectador. El programa engancha e interesa, cuenta con espectadores que lo ven todos los días, unos contenidos que son interesantes y además un espacio que tiene una continuidad. Tal como está la televisión, si bajara de un «share» determinado podría durar dos o tres semanas y la gente se olvida. Por eso valoro esa duración, la de ser modestos, en La 2, día a día...

–Atrás queda «Si lo sé no vengo», el programa que lanzó su carrera en 1985. ¿Sigue en contacto con Victoria Mateix, los forzudos o algún compañero de la época?

–Hace mucho tiempo que no ha tenido contacto con ella ni con ninguna de las chicas. Con el que he seguido vinculado es con Juanjo, la voz. Coincidimos en el casting el mismo día y fue la primera vez que lo saludé. En aquel programa nació el «atención, pregunta».

–¿Allí conoció al director de «Saber y ganar», Sergi Schaaff?

–Fue mi descubridor, confió en mí en ese primer casting sin conocerme de nada . Me puso al frente de «Si lo sé no vengo» en un momento en el que no había cadenas privadas. Se emitía en La primera y en horario de «prime time». Te veían millones de personas. Yo no había hecho nunca televisión.

–¿Le ha confesado por qué le eligió?

–Porque confiaba mucho en la gente de la radio; fue el descubridor de Constantino Romero y JuliaOtero. Quería para este tipo de programas no sólo un rostro que funcionara televisivamente sino que fuesen comunicadores con capacidad para improvisar.

-¿Nunca le tentó presentar «El tiempo es oro»?

–En aquellos años el equipo era prácticamente el mismo. Si Sergi me hubiera llamado, habría acudido sin dudarlo porque me gusta esa forma de trabajar y de hacer: un programa con conocimientos y rigor. De hecho, durante un tiempo se solapó con «Si lo sé no vengo». Tanto es así que un día hubo un especial y presenté unas pruebas de «El tiempo es oro».

–¿A qué se dedica Jordi Hurtado cuando no está en el plató? ¿Hace deporte?

–De deporte nada, he sido un negado siempre. Soy muy normal, tengo inquietudes de estar al día de cine, de teatro y también de empaparme de televisión (que la miro más por internet para ver cosas concretas). El deporte que hago es el de caminar: me gusta el aire, el sol y estar cerca de la naturaleza. Los días de grabación son muy intensos: entro de día y no salgo hasta por la noche. Los fines de semana me gusta viajar y conocer sitios.

–Ha sido doblador ¿Qué papeles recuerda?

–Últimamente no salen cosas en ese sentido porque me paso la vida en el plató. Pero aparte de una de las voces de Epi y del personaje de «Dragon Ball», Ten Shin Han, doblé muchas series en catalán en las que interpretaba al protagonista. También participé en versiones de películas de dibujos animados: en «Up» en castellano. Y hace tiempo dos películas de Jerry Lewis, que fue una satisfacción tremenda aunque muy difícil: «Loco por Anita» y en «Artistas y modelos». En «Ice age 2», doblé a Tony el rápido, que en la versión original fue Jay Leno y me ilusionó.

–¿Qué podremos ver hoy en el especial programa 4.000?

–Lo hemos celebrado estos días: el 4 y el 5 de junio, y hoy que es propiamente el 4.000. Hemos conseguido reunir a los tres concursantes actuales, los más significativos de estos últimos mil programas: Víctor Castro que logró permanecer 100 seguidos, Mercè Gil y Jero Hernández de Salamanca. Con ellos vamos haciendo las pruebas. Hoy también tenemos una pareja de concursantes especiales. Hemos buscado a la persona más veterana, Hortensia, una señora jubilada que trabajó en Iberia, y al más joven, Diego, un chico de Madrid.

–¿Enseñaría los entresijos del plató?

– Sí, hemos invitado a una espectadora que hemos elegido entre los mail y las cartas de nuestros seguidores. Vendrá al plató y con ella enseñamos la parte de atrás, los que nunca salen: los de la mesa de control, guionistas, el informático y todo el equipo técnico para demostrar que un programa para que tenga éxito necesita que se comporten como un equipo.

–Por cierto, por su manía de las bajas temperaturas su equipo considera que es usted un fresco.

–El problema es que hay gente que normalmente está sin luz y hay una diferencia de temperatura muy extrema entre los que están allí y los que estamos en el plató. Cuando llega el calor vas con la chaqueta y la corbata y cuando llega el verano más tienen que abrigarse ellos.

–¿Es cierto que conoce el secreto de su propia inmortalidad?

–Creo que si estás haciendo lo que te gusta y pones ilusión te ayuda, pero sobre todo hay una genética. Ves gente de tu misma edad y pobrecicos, cómo están, y yo el 16 de junio cumplo 57. Me siento bien. La presencia diaria hace mucho, mira Ana Blanco o Matías Prats.

–Con el programa, ¿qué ha sabido y ganado?

–Sé mucho más porque aprendo cada día preparando el programa en las grabaciones. Y he ganado en seguridad, en conseguir estar tranquilo y cómodo en un plató en televisión, orgulloso del programa que defiendo.