Las incógnitas no despejadas de Alcatraz

Canal Historia estrena hoy en horario «prime time» dos documentales sobre la cárcel más mitificada del mundo, donde ningún preso huyó con vida de la isla.

Da igual dónde se haya nacido. Se oye el nombre de Alcatraz y lo primero que viene a la mente es una cárcel de aspecto tenebroso y con un halo de misterio, situada en un islote de la idílica bahía de San Francisco. Siempre ha sido objeto de fascinación, hasta el punto de que en la actualidad es una de las atracciones turísticas de la ciudad, y la visitan 1,5 millones de turistas cada año. Hoy, a las 22:00 horas, Canal Historia estrena en exclusiva dos documentales: «Alcatraz: leyenda de la roca» y «Alcatraz: en busca de la verdad».

Una fortaleza

En el primero se analiza su mitología y equipamiento. La prisión, de máxima seguridad, se creó en 1934 y estuvo operativa hasta 1963. El departamento de Justicia de Estados Unidos la adquirió en 1933. Su diseño estaba muy bien planificado. Allí iban exclusivamente los presos que causaban problemas en otras cárceles federales, los más peligrosos e inadaptados. En total acogió a unos 1.576 prisioneros. La construcción es un edificio de celdas de tres pisos en los que estaban sus cuatro bloques principales, la oficina del alcaide, el área de visitas, la biblioteca y la barbería. Las celdas tenían un tamaño de 2,7 metros de largo, 1,5 de ancho y 2,1 de alto, unas auténticas jaulas donde apenas cabía una cama, un lavabo y un inodoro. Los presos afroamericanos estaban aparte. Los habitáculos más temidos eran los que se denominaban «El agujero». Allí eran enviados los caracterizados por su mal comportamiento y donde recibían palizas de forma continuada. Los corredores de la prisión tenían un singular significado simbólico, ya que fueron nombrados como las calles más conocidas de Estados Unidos: Broadway y Avenida Michigan.

El ambiente emocional que se vivía entre sus rejas era brutal. En primer lugar, por la propia naturaleza de los presos, que habían ejercido los delitos y crímenes más tremendos, pero no hay que olvidar que los propios carceleros colaboraron a que aquello fuese una bomba de relojería a punto de explotar. Distintos testimonios desvelan cómo eran más que frecuentes los suicidios y los asesinatos entre reclusos bajo la mirada indiferente de sus autoridades.

En «Alcatraz: la búsqueda de la verdad», varios testimonios ayudarán con imágenes de archivo y nuevas pruebas que arrojarán luz a uno de los misterios más famosos de su historia: el de la fuga que protagonizaron en 1962 Frank Morris y los hermanos John y Clarence Anglin, cuyos restos aún no han sido encontrados y tampoco se sabe su paradero en el caso de que hubiesen sobrevivido. La leyenda y los datos dicen que Alcatraz era la prisión más segura. Durante sus 29 años de funcionamiento, la penitenciaría afirmó que ningún preso escapó a pesar de que 36 de ellos hicieron 14 intentos de huida.

Fuga enigmática

El 11 de junio de 1962 se produjo la fuga más célebre. Frank Morris, John y Clarence Anglin idearon una huida muy compleja. Detrás de las celdas de los prisioneros del bloque B había un corredor que muchos de los vigilantes ni siquiera sabían que existía y que, además, carecía de medidas de seguridad. Poco a poco hicieron un agujero en el hormigón que estaba dañado por la humedad. Las herramientas que usaron no podían ser más rudimentarias, ya que eran una cuchara de metal y un taladro eléctrico, cuyo ruido no se oía gracias a la complicidad de otros presos que hacían tocar sus acordeones. Incluso fabricaron una balsa hinchable a partir de 50 impermeables robados. Escaparon a través de la ventilación del techo y después... el misterio. La exhaustiva investigación del FBI indica que murieron ahogados. Aun ahora, tal y como se muestra en el documental, los Anglin han contado con un detective para saber toda la verdad.