Historia

Radiografía del torero «yeyé»

La 2 estrenará «Y no llevaste luto por mí. El Cordobés», documental sobre su influencia en los 60

Una imagen del documental, en la que se muestra una de las estampitas a la venta
Una imagen del documental, en la que se muestra una de las estampitas a la venta

Rebelde, provocador, excesivo... Su mejor muletazo fue el que le dio al destino. Era un niño que se curtió en la posguerra y se convirtió en uno de los símbolos mundiales del desarrollismo en la España de los años 60 con tres portadas en la revista «Life», un cortejo profesional frustrado con Los Beatles, mientras su cuerpo se iba pespunteando con las cicatrices de las cornadas que recibió. Ése es parte del legado de Manuel Benítez «El Cordobés», al que bautizaron como «el torero yeyé» y que es el protagonista absoluto de «Y no llevaste luto por mí. El Cordobés», el documental que La 2 estrenará el próximo 29 de noviembre a las 22:15 horas.

La ambición de una generación

La producción –que se abre y se cierra con la cogida que el torero sufrió en la corrida de su alternativa en Madrid en 1964– se centra en su vertiginoso ascenso, entre su nacimiento, en 1936, y 1967. En tres años, pasó de rastrear las huertas de Palma del Río buscando algo que llevarse a la boca a ser el novillero mejor pagado de nuestro país para, posteriormente, convertirse en el nombre propio que revolucionó el mundo del toreo. «Y todo ello en unos años de cambios sociológicos y culturales. Fue el mayor icono español es un tiempo de grandes iconos: Marilyn, Kennedy, Yuri Gagarin», afirma rotundo Alberto Esteban, director de «Y no llevaste luto por mí». «Personificó la ambición de toda una generación de españoles por subir en el escalafón social, por eso empatizaron tanto con él», prosigue. ¿Y qué piensa el protagonista, El Cordobés? Como dice Esteban: «Es la única persona que conozco que siempre ha hecho lo que le ha dado la gana». Y lo sigue haciendo. Acudió al estreno del documental en Córdoba y, después, ha decidido dar la callada por respuesta. Quien esto escribe llamó a varios móviles de personas de su confianza que iban dando pistas sobre su recorrido cotidiano por bares de su ciudad natal siempre con la misma respuesta: «Ni está ni se le espera». Ésa es la consigna que le dio a sus allegados que, eso sí, comentan lo agradecido que está por este filme que «narra un poquito de mi vida, ya la veremos entera».

Para Esteban tampoco pintaba bien. «Lo mejor es tener paciencia y frecuentar los lugares por donde para. Después... todo depende de cómo le caigas». El director tuvo la fortuna de tener buen «feeling» con él y «se volcó». Conversaron durante cuatro o cinco horas en distintos momentos elegidos aleatoriamente como corresponde a este bohemio asilvestrado que sigue sin entender muy bien cómo pasó de las dehesas de Palma del Río a El Pardo y la Casa Blanca. «Todavía recuerda sus cacerías con Franco. Me venía a decir: ''¿Miedo? Ahí estaba yo con una escopeta de caza al lado del hombre que lideró el bando que mató a mi padre... ¡Miedo me tenía que tener él a mí!''». Con ese mismo desparpajo narra su encontronazo con Los Beatles. Fascinados por su figura, Paul McCartney y John Lennon querían hacer una película con él. «Se desplazaron dos de ellos a Córdoba, pero no llegaron a un acuerdo. El diestro se plantó. Deseaba que las ganancias se repartiesen al 50 por ciento porque quería que su cuadrilla también se beneficiase económicamente de él».

Un experimento de marketing

El fenómeno de este diestro no se puede entender sin una figura esencial, Rafael Sánchez «El Pipo», su representante, que le hizo una de las mejores campañas para darle aún más trascendencia mediática. «Ideó un marketing ''cheli'' que funcionó muy bien», explica Esteban. Y lo logró: «Toreó más de 200 novilladas mientras ''El Pipo'' se encargaba de que hablase con cualquiera que le pusiese un micrófono en la boca. Se prestaba a todo tipo de fotografías, incluso cuando yacía herido y doliente en una cama a causa de una cogida y metió picante en su rivalidad con otros grandes de la época como El Viti, Paco Camino, Jaime Ostos...». Algunos de ellos hablan en el documental y para bien. Lógico, si se tiene en cuenta, como dice Alberto Esteban, «que tiró del carro de la Fiesta Nacional, pedía millonadas por torear y de eso se beneficiaron todos sus compañeros, porque también les hizo ganar dinero, aprovecharon la coyuntura para subir sus cotizaciónes». En «Y no llevaste luto por mí» también se aborda su calidad como diestro empañada por el «salto de la rana». «Algunos dicen que realizaba un toreo bufo. Y no, tenía una mano izquierda de verdad, pero siempre hacía lo que le pedía el público», apunta Esteban, que anuncia que distribuidores de Francia y EE UU ya se han interesado en comprar los derechos de emisión.

Una avenida en Las Vegas

No muchos españoles pueden presumir de tener una avenida en su honor en Las Vegas. El Cordobés, sí. Está junto a «Palma del Río Street», la calle que lleva el nombre del pueblo en el que nació. En Ebay se subastan carteles de las películas que rodó, algunos de los discos que se atrevió a grabar... incluso colecciones de cromos del diestro y estampitas por un precio que no supera los 50 euros.