¿Cuál es la edad más complicada de un hijo?

Alumnos en el instituto
Alumnos en el instituto

Los niños de secundaria, en sus primeros años de adolescencia, pasan por numerosos altibajos. ¿Cómo hacerles frente?

Algunas madres piensan que los bebés son difíciles, y sí, los recién nacidos necesitan que estén pendientes de ellos todo el tiempo, por lo que el trabajo físico es el que predomina; pero, una investigación realizada en la Universidad del estado de Arizona, liderada por los investigadores Suniya Luthar y Lucía Cicolla demuestra que el momento más difícil es el periodo de la escuela media aparte de la pubertad, este es un periodo en el que el ambiente en la escuela se convierte en un grado más impersonal, los resultados académicas son mucho más públicos, y el ser popular y el querer separarse de los padres, es lo que más busca un niño de esta edad.

Así, los niños de secundaria, en sus primeros años de adolescencia, pasan por estos altibajos y son sus madres quienes los sufren con ellos. «Desde la perspectiva de las madres, hay una gran cantidad de verdad en el dicho: ''Los niños pequeños tienen pequeños problemas;en cambio, los niños grandes tienen grandes problemas», afirma el profesor Suniya Luthar.»


Luthar y Cicolla estudiaron a más de 2.200 madres en su mayoría bien educados con niños que van desde bebés hasta adultos y examinaron varios aspectos del bienestar personal, la paternidad y la percepción de sus hijos de las madres. El estudio afirmó que los años de adolescencia son los más difíciles porque «hay varios factores que se unen en una tormenta perfecta», dijo Luthar. Entre ellos, los niños están lidiando con la pubertad y todo lo que ello implica (hormonas, el acné y cuerpos cambiantes. En segundo lugar, los adolescentes se sienten atraídos hacia la experimentación con el alcohol, las drogas o el sexo. «Ellos también están haciendo frente a la transición a un ambiente escolar relativamente impersonal, con grandes edificios y profesores diferentes. Además, su rendimiento académico está evaluada en un gran forma más pública que antes, al igual que sus talentos extracurriculares», agregó el profesor. Y por último, «la lucha por separarse de sus padres, y el «ser popular», queriendo desesperadamente de encajar y ser admirado por sus compañeros», son los últimos factores que determinan la dificultad de la edad.

En esta etapa, las madres son esencialmente las primeras en responder y por lo tanto en sufrir todo lo que angustia a sus hijos, por ello tienen que encontrar la mejor manera de ofrecer comodidad y tranquilidad a los niños. «Las viejas formas (abrazos, palabras de amor y cuentos para dormir) ya no funcionan y también tienen que caminar una línea muy fina en el establecimiento de límites», explicó Luthar. Las madres, a pesar, de sufrir el dolor por el rechazo de sus hijos, tienen, con cuidado, que establecer unos límites en lo que se les debe permitir o no al joven porque es una etapa fundamental para futuro. Como nos ejemplifican estos profesores, aunque hay veces que una madre piensa que lo ha hecho mal, quizá el diálogo con su hijo, hace que éste acepte que ha sido él quien no ha realizado las cosas como debería. Así en este ejemplo, lo que empezó como un fallo para la madre, se convirtió en una lección para el hijo.