Dejar la carrera universitaria es caro (mucho)

Los estudios universitarios suman, año a año en España, un incremento irracional de abandono. Un «dejar la carrera» que pagamos todos y que lastra a universidades públicas

Los estudios universitarios suman, año a año en España, un incremento irracional de abandono. Un «dejar la carrera» que pagamos todos y que lastra a universidades públicas.

Cuando Usted deja una carrera... lo pagamos todos. Estudiar, en un país como España, en el que existen ayudas y subvenciones de todo tipo al estudio, el hecho de dejar de estudiar una carrera supone un duro castigo a una sociedad que ha hecho de la solidaridad en la formación una de sus grandes banderas.

El Estado gasta al año 680 millones en universitarios que abandonan la carrera. Una cifra que palidece ante el dato de que las familias sufragan otros 170 millones de esos abandonos. Y sin embargo, lo grave es lo primero. Que cada cual pague sus equivocaciones es algo que todos debemos asumir. Aunque no es lo más normal. Pero que nuestros errores los pasemos al saco común de los gastos de todos los españoles es, como poco, injusto. Injusto con ese sistema solidario que ha hecho de los impuestos de todos la palanca para que personas con menos recursos puedan estudiar.

E injusto con nosotros mismos, estudiemos o no, pues esos dineros podrían emplearse de manera más productiva en otro tipo de asuntos. Muchos de los estudiantes se cambian a otro grado, pero uno de cada cinco abandona todo el sistema universitario. Esto es, lo que vulgarmente se suele decir: disparar con la pólvora del Rey. No nos duele pues no lo pagamos nosotros. Otra cosa sería si cada cual se hiciera responsable de sus gastos. O de una parte de ellos. Y como el que no quiere entender, oímos que en Estados Unidos y otros países, muchos jóvenes se echan a la espalda caros créditos para poder continuar sus estudios.

Un cuento que nos suena incomprensible en un país en el que hay segundas y terceras y cuartas oportunidades. Curiosamente, frente a carreras de letras o ingenierías, todas ellas con un apreciable contenido de abandonos, las carreras vocacionales o con altas notas de corte como las de Ciencias de la Salud se encuentran entre las carreras con menor abandono: su cifra se sitúa en el 15%. El gratis total ha provocado una demanda infinita. Y eso pese al discurso de algunos sobre el alto coste de las matrículas en España. Salgan, salgan de nuestro país y ya verán.