Los docentes rechazan que su sueldo dependa de si son «buenos» o «malos»

Educación estudia vincular las retribuciones a los resultados de los centros y la formación del profesorado, según propone el Libro Blanco.

La regulación de la profesión docente está sobre la mesa. El ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, está dispuesto a estudiar la propuesta del filósofo y pedagogo José Antonio Marina que figura en el Libro Blanco de la Función pública docente –que le ha encargado el Ministerio– de que al menos una parte del sueldo de los profesores dependa de los resultados educativos que obtenga su centro, para que de este modo se impliquen más en el proyecto educativo. Además pretende que el reconocimiento económico también esté vinculado a la formación del profesor, tal y como ha podido saber LA RAZÓN. «Es una posibilidad que existe en Finlandia y Singapur que hay que estudiar», dijo ayer el ministro en los Desayunos Informativos de Europa Press, donde recalcó que si se quiere tener un debate «honesto y abierto» sobre el profesorado español, «hay que tener todas las posibilidades encima de la mesa». Y es que el ministro tiene claro que los cambios en el sistema pasan por el profesorado.

Sin embargo, la propuesta ha enervado a los docentes, que no consideran que su retribución tenga que depender de si son «buenos» o «malos» en su profesión. «Si los resultados académicos tienen que ser buenos, puede que un profesor se plantee poner sobresaliente a toda la clase para ganar más o puede que estalle una “guerra” entre los docentes que piensen que como el de al lado recibe más dinero que él, sea quien tenga que cargarse de más trabajo», explica el presidente del sindicato de profesores ANPE, Nicolás Fernández Guisado. En su opinión, «no podemos plantearnos una carrera profesional de “buenos” y “malos”, hay que premiar los méritos pero objetivarlos muy bien, las reglas del juego tienen que ser conocidas por todos».

FETE-UGT también rechazó la propuesta de Marina porque considera que en el rendimiento de los alumnos intervienen muchas variables, además del profesorado. El sindicato llegó a poner en duda la utilidad del libro encargado al filósofo teniendo en cuenta que la profesión cuenta ya con un borrador del Estatuto Docente respaldado por de la mayoría de organizaciones sindicales desde el año 2007 que es el que debe servir de base para la negociación. «No hay profesores buenos y malos, todos son profesionales capacitados porque han superado procesos selectivos y han estado controlados por la administración», ha destacado el presidente del sector de la Enseñanza del CSIF, Adrián Vivas. El sindicato CC OO también mostró su preocupación por los planteamientos del filósofo, porque considera que estas propuestas perjudican a los profesores que tienen que dar clases en centros más desfavorecidos o con más problemas cuando, precisamente, por este motivo merecerían mejorar sus retribuciones.

José Antonio Marina cuenta ya con un boceto de «Libro Blanco de la Función Docente» en el que, al más puro estilo finlandés, plantea que al menos un 30% de los alumnos con mejores expedientes académicos se deberían dedicar a la enseñanza y defiende la necesidad de que la profesión sea una carrera atractiva. Marina plantea también la conveniencia de que la formación de los profesores sea previa a la formación específica. Es decir, es partidario de un sistema similar al MIR que habilite para dar clases tanto a los futuros profesores de la enseñanza pública como a la de la concertada y privada. También propone la creación de centros superiores de formación del profesorado para impartir enseñanzas de postgrado en la que se impliquen la universidad, las administraciones educativas autonómicas y el Estado además de la formación continua. El ministro de Educación sorprendió ayer al rechazar la universalización de la educación hasta los 18 años cuando precisamente uno de las propuestas que baraja su partido en el ámbito de la educación es precisamente esa. La idea es que los jóvenes permanezcan enganchados al sistema hasta la mayoría de edad con fórmulas flexibles que les permitan acceder a la vez a un empleo.