El 52,3%, ve bien 130km/h en autovías y autopistas

Pero un 51,2% está a favor de la reducción a 90 kilómetros por hora en las vías convencionales que entra hoy en vigor

Hungría redujo el límite en vías urbanas de 60 a 50 km/h en 1993, y ello se tradujo en un descenso de las muertes un 18,2%. En la foto, cambio de señales ayer en una carretera gallega / Efe
Hungría redujo el límite en vías urbanas de 60 a 50 km/h en 1993, y ello se tradujo en un descenso de las muertes un 18,2%. En la foto, cambio de señales ayer en una carretera gallega / Efe

Pero un 51,2% está a favor de la reducción a 90 kilómetros por hora en las vías convencionales que entra hoy en vigor.

Aunque hablemos de vidas humanas, el trasfondo para el análisis no deja de ser una cuestión de números. El pasado 2018 se cerró con 1.180 víctimas en accidentes de tráfico según la DGT. Si bien ello ha supuesto 18 muertes menos que en 2017, se aleja de la positiva tendencia de caída que venía arrastrando esta nefasta cifra durante la última década. Del balance anual, hecho público hace unos días, hubo un porcentaje que despertó las alarmas en el organismo público de regulación de la conducción: el 74% de fallecidos se concentró en vías convencionales.

Esas carreteras, las típicas «nacionales», que en España sumaban 14.418 kilómetros en 2017, se han convertido pues en la punta de lanza de la DGT en su nuevo plan de seguridad vial. Y es que a pesar del auge de autopistas y autovías, sus hermanas menores, las calzadas de doble sentido con arcenes siguen copando la mayor parte de los desplazamientos interurbanos de corto alcance. Bien porque agilizan pequeños trayectos, bien porque evitan peajes o bien porque dan acceso a vías secundarias, este tipo de calzadas acumulan el grueso del tráfico. Por eso, a fin de reducir sus altas tasas de siniestralidad, a partir de hoy, su límite de 100 km/h se rebaja a 90 km/h. Y los españoles parecen estar de acuerdo con la efectividad de la medida. Según la encuesta de NC Report, algo más de la mitad de los interpelados cree que disminuirán los accidentes en ellas.

Un reciente estudio de la OCDE, «Speed and Crash Risk» (2018), lo recomendaba en base a un análisis mundial de correlación entre velocidad y riesgo de choque. De forma que algunos países decicieron actuar, incluso de forma más restrictiva que nosotros. En julio, Francia aprobó disminuir la máxima en ese tipo de viales hasta los 80 km/h (frente al límite de 90 fijado). Bien es cierto que en las autopistas del estado vecino se puede circular a 130 km/h, algo que, curiosamente, también reclamamos aquí. Pues atendiendo a la encuesta, el 52,3% quiere subir a ese límite en algunos tramos.