Golpe mortal

El Instituto de Medicina Legal de Málaga realizó la autopsia, que determinó que el pequeño sufrió múltiples politraumatismos compatibles con la caída y que un fuerte golpe en la cabeza le pudo causar la muerte.

José Roselló, el padre de Julen, en el tanatorio / Foto: Reuters
José Roselló, el padre de Julen, en el tanatorio / Foto: Reuters

El Instituto de Medicina Legal de Málaga realizó la autopsia, que determinó que el pequeño sufrió múltiples politraumatismos compatibles con la caída y que un fuerte golpe en la cabeza le pudo causar la muerte.

Julen Roselló García, de dos años y medio, se desplomó en caída libre hasta los 71 metros bajo tierra el pasado 13 de enero. Fue rápido. Sobre él quedó otra capa de tierra. El controvertido tapón. Su cadáver fue encontrado en la madrugada de ayer a la 1:25 horas por los dos mineros que apuraban los trabajos en la galería horizontal y un guardia civil de la brigada de montaña (Greim), que les acompañaba como policía judicial para certificar el hallazgo del cuerpo y su muerte.

Tras 12 días, 11 horas y 25 minutos de incertidumbre, la realidad se imponía a las ansias de un milagro en el Cerro de la Corona. El cuerpo sin vida del menor fue trasladado a las cuatro de la mañana Hospital Clínico de Málaga, donde se le practicó un análisis radiológico completo y a continuación al Instituto de Medicina Legal, donde se le realizó la autopsia para determinar el motivo de la muerte. Desde las ocho y media de la mañana hasta cinco médicos forenses trabajaron sin pausa –en condiciones normales son tres los profesionales que realizan esta labor–, y a las 14:00 ya tenían el informe listo: Julen murió el mismo día de la caída.

Según se explica en dicho documento, el menor sufrió politraumatismos compatibles con la caída, golpes en varios puntos de su cuerpo y uno especialmente significativo en la cabeza, que podría haber sido el principal motivo de la muerte inmediata tras desplomarse varios metros al vacío. «A pesar de la desgracia que supone la muerte de Julen en estas condiciones tan terribles, el saber que el pobre niño murió en el mismo instante y que no estuvo agonizando es algo que, aunque no resta dolor, si evita el imaginarle sufriendo ahí abajo», subraya Carmen, una vecina del barrio de El Palo. Además del estudio de las heridas externas que presenta el cuerpo del menor, también el análisis de sus pulmones habría sido relevante, ya que si no presentan restos de polvo o arena, según expertos consultados, indicaría que no habría respirado en el fondo del pozo y por lo tanto habría fallecido en el mismo momento de la caída.

De igual modo, el informe apunta que el niño habría caído de pie y que sus brazos estaban hacia arriba, los cuales presentaban varios rasguños fruto del roce con las paredes de tierra y piedras del agujero. Incluso ese arrastre podría haber provocado el tapón que le sepultó y cuya composición estudian los investigadores en este momento. La autopsia fue remitida automáticamente a la autoridad judicial que investiga el caso, y no se descarta realizar nuevas pruebas en los próximos días a través de las muestras que se han recogido del cuerpo de Julen.

Pasadas las tres de la tarde, un coche fúnebre trasladaba el cuerpo del pequeño al Tanatorio de El Palo, el barrio malagueño donde vivía. Allí le esperaban sus padres, Vicky y José, quienes tras abandonar Totalán en la madrugada del viernes se habían recluido en su vivienda donde les recibía la tía Elena, la hermana de la madre de Vicky, con la que vivían desde 2017. Una casa que hasta ahora se había convertido en un símbolo de esperanza y donde, cada día, un triciclo verde esperaba la ansiada llegada del pequeño para que volviera a rodar por los bulevares de la barriada por donde también mostraba su destreza con la pelota.

«Era zurdo y qué bien lo hacía. Le gustaba mucho el fútbol, más que dibujar, iba a ser un gran deportista», recuerdan los vecinos. Pero allí, ayer por la tarde, ya sólo había silencio. José apartó el triciclo de la puerta y cogió algunas de las pelotas favoritas del pequeño para ponérselas junto a su féretro en el Tanatorio. Junto a ellos, centenares de vecinos que no podían ocultar sus lágrimas y les llevaban coronas con emotivos mensajes. También estaba allí Juan José Cortés que les ha arropado desde el principio y les ha ido preparando para lo peor.

Esta previsto que el entierro de Julen tenga lugar hoy a media mañana en el Cementerio del barrio donde también descansa el otro hermanito de Julen: Oliver, desde hace dos años. Allí donde hasta ahora, según explicaba Reme, Vicky iba a diario para «hablar» con su primogénito. «No sé cómo superarán esto. Me temo lo peor», insiste Carmen, amiga íntima de la familia. Mientras, la niebla cubre Málaga en señal de duelo.