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"En casa de Ana Julia no había ansiolíticos ni depresivos, solo hallamos cocaína"

Un guardia civil implicado en la investigación describe el registro de la casa que la asesina confesa compartía con el padre de Gabriel

  • La familia de Gabriel Cruz, a la llegada a la Audiencia de Almería
    La familia de Gabriel Cruz, a la llegada a la Audiencia de Almería
Almería.

Tiempo de lectura 4 min.

11 de septiembre de 2019. 17:08h

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Belén Tobalina Almería. 11/9/2019

El tío de Gabriel, Francisco Cruz, hermano de Ángel, acaba de testificar. A preguntas del Ministerio Fiscal, explicó que él no tuvo nunca “ningún problema con Ana Julia” y que “yo veía muy buena relación de ella con Gabriel”. Tras lo cual, la fiscal se centró en lo que él vio en la finca en la que la acusada dio muerte al menor y enterró. “Mi mujer y yo estuvimos en la finca el 28 y el 29”. Tras afirmar que no vio movimiento de grava, sí precisó que hubo algo que le llamó mucho la atención. “Vi un rastrillo, un hacha y una pala y me extrañó muchísimo porque Ángel no suele tener estas herramientas”. También le insistió a este respecto la acusación particular y Francisco añadió que “esas herramientas no son mías y Ángel no solía tener herramientas. Además, esa pala era de un cortijo que teníamos anteriormente y esa pala estaba en casa de mi madre”. Es decir, no en la finca donde tuvieron lugar los hechos. De lo que se deduce que alguien llevó esa pala de la casa de la abuela a la finca donde se cometió el crimen, que es la postura de la acusación particular, ya que alegaron el primer día que el día antes de la muerte de Gabriel esas herramientas estaban en casa de la abuela. Ahora bien, la defensa le preguntó si eso lo llegó a declarar, y Francisco precisó que él lo que declaró es que “me extrañó lo ordenadas que estaban las herramientas”. Una particularidad que Esteban Hernández Thiel considera una contradicción pero la presidenta de Sala le dijo que “no había lugar”, ya que “no la hay”.

No fue lo único que le sorprendió. El 5 de marzo de 2018, el tío de Gabriel fue con Rocío y Sara a la finca de Rodalquilar y se encontraron con Ana Julia: “Pensábamos que estaba con mi madre. Aunque primero me extrañó al entrar que hubiera rodadas. Luego vimos el coche y a Ana fumando”. ¿Ella -le pregunta el fiscal- se puso nerviosa y dijo que quería marcharse? “Sí, muy nerviosa. De hecho tuve que coger yo el coche porque ella me dijo que no estaba en condiciones de conducir”. Algo clave, ya que se puede entender que Ana Julia no quería que ellos estuvieran solos en esa finca en la que estaba el cadáver por si la podían descubrir, lo que tira por tierra su teoría de que iba con gente a la finca porque quería poder contar “ese secreto”.

También fue preguntado sobre cómo vio esos días de búsqueda y desaparición a la acusada. Francisco explicó que “ella estaba siempre muy nerviosa, inquieta. O no salía de la habitación o cuando lo hacía salía diciendo vamos hoy a hacer esto o lo otro. Y siempre decía hoy el niño va a aparecer”.

Respecto a la postura que mantiene la defensa sobre que no fue premeditado porque la propia Ana Julia fue la que le dijo a las primas de Gabriel que fueran con ellos a comer, Francisco explica que la acusada sabía que mi mujer y yo estábamos trabajando y que una hija mía tenía décimas de fiebre por lo que su hermana no la iba a dejar sola”. De hecho, también sabía por tanto Ana Julia que no iban a ir el 27 de febrero de 2018 a esa finca que tienen los dos hermanos (el padre de Ángel y Francisco).

Posteriormente llegó el turno de la declaración de los guardias civiles implicados en la investigación. Desde que Ana Julia puso la pista falsa, no le quitaron ojo. Ya era su principal sospechosa. Sólo hacía falta tener paciencia para que cometiera un error. Y así ocurrió. El teniente instructor de las diligencias ha explicado que Ana Julia siempre hablaba en representación de Ángel y que empezó a intentar dirigir la investigación. Preguntado sobre por qué no buscaron en la finca de Rodalquilar, explicó "estábamos buscando un niño vivo. Tampoco miramos en casa de la abuela". Una vez que la investigación se centró en ella, "pensábamos que era un rapto y que ella participaba". Empezaron a seguir los pasos de Ana Julia hasta que vieron cómo sacó el cuerpo sin vida del niño y lo metía en el maletero del coche. "Una vez en Vícar, ante el temor de perderla de vista, se la detiene... Se le dice que abra el maletero y dice que no hay nada, que solo hay un perro". En la grabación que se hace cuando ella va en el coche también se escucha: "Tranquila Ana, no vas a ir a la cárcel", asegura el teniente instructor. Tirando por tierra que quisiera que la detuvieran.

Al ver su bolso, "se hallaron unos relajantes musculares, diazepam, pero solo dos blister. No era mucha cantidad". Es decir, tira por tierra la idea de suicidio. Al igual que cuando a preguntas de la defensa, afirma que en casa de Ana Julia y Ángel "no se hallaron antidepresivos ni ansiolíticos, se halló cocaína".

También ha indicado que la madre del menor señaló que el 2 de marzo que Quezada puso "muy mala cara" al saber que no se iba a subir la recompensa de 10.000 a 30.000 euros por recomendación de la Guardia Civil, lo que les hizo pensar en un posible móvil económico y que ese día 2 ya empezaron a ver que querría implicar a la ex pareja de Burgos.

También ha explicado que la acusada cambiaba de teléfonos constantemente, visitaba la finca "si no todos los días, prácticamente el 98 % de los días", que el hoyo donde lo enterró era un "espacio temporal para deshacerse del cuerpo" y que iba allí a verificar que ninguna "alimaña lo había desenterrado", aunque decía a la familia que iba allí porque le daba "paz y tranquilidad".

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