Psicología

¿Eres víctima del sesgo de confirmación? Descubre cómo puedes evitarlo

Si no tenemos cuidado, podemos terminar pagando las consecuencias de no habernos enfrentado a nuestro propio sesgo

Reflexión
Está bien no tener una opinión sobre todo, especialmente si no tenemos suficiente información o experiencia para formar una opinión bien fundamentadalarazonfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@446f6d8f

El sesgo de confirmación es un ejemplo más de cómo la percepción de la realidad puede ser distorsionada a través de la lente del observador. En esencia, el sesgo de confirmación no es otra cosa que una forma de autoengaño que lleva a prestar atención a las evidencias que corroboran nuestras creencias preconcebidas, desoyendo aquellas ideas o informaciones que las ponen en duda.

Las consecuencias del autoengaño

Es lo que ocurre, por ejemplo, cuando estamos pasando por una mala racha y tenemos la autoestima baja. Cuando estamos en ese estado, somos muy sensibles a los desprecios y los comentarios negativos. Y eso nos lleva a observar el mundo bajo un prisma diferente… y no solo percibimos como negativo lo que es realmente negativo, sino que también percibimos como negativo aquello que es neutral y que nunca pretendió comunicar ningún tipo de desplante hacia ti. Y al mismo tiempo, podemos pasar por alto los elogios y las palabras amables, descartándolos como irrelevantes o no merecidos.

En resumen, este fenómeno del sesgo de confirmación se convierte en un filtro distorsionador que puede llevarnos a interpretar erróneamente la realidad, alimentando una espiral de autoengaño que confirma nuestros puntos de vista y que nos aleja de una visión equilibrada y realista del mundo que nos rodea. Y esto que nos ocurre cuando estamos pasando por una mala racha, también nos puede ocurrir en sentido contrario.

Es importante conocer los signos de alarma que pueden llevar a pensar que hay un problema de neurodesarrollo infantil.
Es importante conocer los signos de alarma que pueden llevar a pensar que hay un problema de neurodesarrollo infantil.DreamstimeDreamstime

Es lo que le sucede, por ejemplo, a las personas más optimistas. Este tipo de personas siempre trata de buscar evidencias de cómo el mundo se configura a su alrededor para que todo funcione a su favor. Este sesgo positivo puede hacerles ignorar las advertencias y los signos de peligro, centrando su atención exclusivamente en los aspectos positivos y las posibles oportunidades. Lo que puede tener consecuencias negativas a largo plazo, claro. Así, este tipo de personas suele terminar tomando decisiones imprudentes y, con el tiempo, pagando las consecuencias.

La lección aquí es que, aunque es cierto que podemos ignorar la realidad, nunca podremos ignorar las consecuencias de ignorar esa realidad. Tanto el optimista como el pesimista actuarán sobre el mundo que les rodea, basándose en el mundo que perciben. Por un lado, el optimista se lanzará a la acción con la más mínima posibilidad de triunfo y, por otro lado, el pesimista quedará paralizado, incapaz de tomar acción. Como puedes imaginar, ninguna de las dos opciones es válida. En ambas situaciones, terminan pagando las consecuencias de no haberse enfrentado a su propio sesgo.

Cuando las repercusiones las pagan otros

Otra situación afectada por este sesgo de confirmación es la que sucede con la posesión ideológica. Las personas afectadas por esta dolencia epistemológica a menudo resuelven las cuestiones morales y políticas atendiendo a un solo principio… a un solo esquema de las cosas, sin tener en cuenta las razonables intuiciones que se le presentan en sentido contrario. Así, el poseído recopila datos, informaciones e ideas que respaldan sus creencias… y desechará aquellas que le pongan en la complicada situación de tener que corregir sus creencias falsas.

Y al igual que sucedía en el caso del pesimista y del optimista, el poseído también tomará acción basándose en ideas confirmadas por su propio sesgo de confirmación, no por una mirada genuina a la realidad. Sin embargo, a diferencia del pesimista y del optimista, las consecuencias del poseído pueden afectar a un número mucho mayor de personas y pueden tener un impacto mucho mayor en la sociedad en general. Afortunadamente, existe una forma de fortalecer nuestro sistema inmunológico cognitivo: una mente abierta dispuesta a escuchar ideas que contradigan las propias.

Una joven pensando
Una joven pensandoPixabay

Combatir el sesgo de confirmación

En palabras de Aristóteles: "Es la marca de una mente elevada poder entretener un pensamiento sin tener que aceptarlo". Es crucial desarrollar una cierta capacidad de autocrítica y estar dispuestos a cuestionar nuestras propias creencias y prejuicios. Solo así podremos enfrentarnos a nuestros sesgos y evitar que distorsionen nuestra percepción de la realidad. Hay varias estrategias que podemos seguir para luchar contra nuestro propio sesgo de confirmación:

En primer lugar, debemos practicar la humildad intelectual. Es importante que estemos dispuestos a cuestionar nuestras propias creencias y opiniones, tratando de acomodarlas a los hechos y no al contrario. Entendiendo que podemos estar equivocados (como ya ha ocurrido en muchas ocasiones con anterioridad). Por eso, debemeos reunir el valor para exponernos a diferentes perspectivas a las nuestras.

En este sentido, también tenemos que prestar atención a las personas y mensajes que nos rodean, así como a las redes sociales y los contenidos que consumimos, porque demasiado a menudo son estos los que más refuerzan nuestros prejuicios. También es necesario practicar la empatía por aquellos con quienes no solemos tenerla y tratar de abrirnos a la posibilidad de que quizás ellos tengan razón... y que tú estés equivocado.

Todas estas estrategias nos ayudarán a fomentar un pensamiento más crítico y abierto, y en consecuencia, a tomar decisiones más informadas que pueden afectarnos a nosotros así como a aquellos que nos importan. Pero, sobre todo, debemos recordar que está bien no tener una opinión sobre todo, especialmente si no tenemos suficiente información o experiencia para formar una opinión bien fundamentada.