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Francisco cierra las puertas al celibato opcional

Aclaró que solo cabría ordenar a hombres casados en lugares remotos para celebrar la Eucaristía

Francisco cierra las puertas al celibato opcional

"Es un don a la Iglesia y yo no estoy de acuerdo con permitir el celibato opcional". Francisco se mostró así de tajante tras su regreso de Panamá. A bordo del avión papal y tras ser preguntado por esta cuestión, se remitió a las palabras de Pablo VI para poner punto final a la discusión: "Prefiero dar la vida antes de cambiar la ley de celibato".

De esta manera despeja todas las dudas suscitadas durante su Pontificado sobre la posibilidad de ordenar a hombres casados para poner fin a la falta de vocaciones en la Iglesia Católica. Hace justo un año, el prefecto para la Congregación del Clero, el cardenal Beniamino Stella, abrió la puerta a estudiar «de manera cuidadosa» la posibilidad de admitir al orden sagrado del sacerdocio a los «viri probati» –hombres casados, de avanzada edad y fe madura–, en una entrevista incluida en el libro «Todos los hombres de Francisco» (San Pablo). El propio Bergoglio habló de esta posibilidad en 2014 al referirse a la falta de vocaciones y en 2015 dio un paso más en esta dirección al comunicar que en el Sínodo de los Obispos de 2019 sobre la Panamazonía se podrían buscar «nuevos caminos para la evangelización del Pueblo de Dios, especialmente a los indígenas, a menudo olvidados».

Ayer, de nuevo, volvió sobre el asunto pero se mostró más explícito que de costumbre. Reconoció que en algunas zonas, la comunidad católica está en manos de diáconos, hermanas religiosas y laicos, y que allí se podría entregar el sacerdocio a hombres casados pero solo para administrar tres sacramentos: la Eucaristía, la confesión y la unción de enfermos. No obstante, incidió, solo cabría esta posibilidad en lugares remotos como las islas del Pacífico y únicamente "cuando hay necesidad pastoral". "¿Soy cerrado? Quizá, pero no tengo ganas de ponerme ante Dios con esta decisión", apostilló.

El celibato opcional no se contempla como posible medida preventiva a los abusos en el clero. Este se ha convertido en el problema de mayor magnitud para un Papa que busca medidas efectivas, que no pasan en ningún caso por dar cabida a jóvenes que tienen vocación pero dudan de la dificultad del camino por el tema del celibato (como sí hace la Iglesia anglicana). El próximo 21 de febrero, los presidentes de las conferencias episcopales se reunirán con Francisco en el Vaticano para debatir y buscar soluciones a la pederastia en el clero. Una reunión necesaria para diseñar medidas concretas, pues según el Santo padre ha reconocido muchos obiospos no saben como actúar cuando les llega un caso; os obispos no tienen ni idea de cómo tratar la cuestión. “Deben saber lo que deben hacer, el procedimiento. Porque a veces el obispo no sabe qué hacer. Es necesario que se hagan programas, generales, pero que lleguen a todas las conferencias episcopales: qué tiene que hacer el obispo, el arzobispo, el presidente de la conferenci... Protocolos que sean claros: esto es lo principal”. Muchos dicen que esta reunión, pionera en la Iglesia, será un antes y un después, pero Bergoglio ha querido rebajar las altas esperanzas puestas en ella: "Me permito decir que he percibido un poco una expectativa inflada. Hace falta desinflar las expectativas a estos puntos de los que yo hablo. Porque el problema de los abusos continuará: es un problema humano que se da en todos lados”, señaló.