Trasladan a Londres a la enfermera británica por una complicación del ébola

Cafferkey contrajo el ébola en diciembre de 2014 en un centro de tratamiento en Sierra Leona

Una enfermera escocesa, que se recuperó del ébola pero posteriormente sufrió complicaciones que pusieron en riesgo su vida por la persistencia del virus en su cerebro, ha vuelto a ser ingresada en el hospital por tercera vez.

La enfermera británica Pauline Cafferkey, que contrajo el ébola en 2014 en Sierra Leona, fue trasladada hoy a un hospital especializado en Londres tras sufrir una complicación relacionada con el virus. Cafferkey, que ya fue hospitalizada en dos ocasiones anteriores, ingresó hoy en el Hospital Universitario Reina Isabel de Glasgow con síntomas infecciosos, tras lo cual ha sido trasladada de urgencia al Royal Free Hospital londinense.

La enfermera de 40 años fue evacuada en un avión militar desde Escocia a este hospital de Londres, donde se ubica la unidad de aislamiento necesaria para tratar el virus. Un portavoz del Royal Free Hospital confirmó que Cafferkey "ha sido transferida debido a una complicación de su infección previa con el virus del ébola". "Ahora será tratada por el equipo de enfermedades infecciosas del hospital, en base a las directrices nacionales", añadió.

La fuente subrayó que el ébola "solo puede contagiarse a través de la sangre o fluidos corporales de una persona infectada durante la fase sintomática", por lo que el riesgo para el público general "es bajo". Esta mañana, la sanitaria, natural de South Lanarkshire (Escocia), ingresó en el Hospital Universitario Reina Isabel de Glasgow, después de que se le detectaran síntomas infecciosos en un examen rutinario. Un portavoz de ese centro señaló que su condición era "estable".

Cafferkey ya fue hospitalizada en dos ocasiones anteriores tras contraer el virus del ébola cuando colaboraba con la organización humanitaria "Save the Children"en Sierra Leona en diciembre de 2014. La primera vez pasó casi un mes en la unidad de aislamiento del Royal Free Hospital, donde fue dada de alta tras haber recibido un tratamiento experimental con plasma sanguíneo de otro paciente británico, el también enfermero Will Pooley.

En octubre de 2015, ingresó de nuevo en ese centro al contraer una meningitis relacionada con el virus y llegó a estar en estado crítico antes de salir con el alta médica el 12 de noviembre. En esa fecha, fue trasladada al centro hospitalario de Glasgow para completar su recuperación.

Los protocolos en vigor en el Reino Unido establecen que cualquier persona diagnosticada de ébola debe ser trasladada lo antes posible a la unidad de aislamiento preparada en el hospital londinense.