Aprobar la Selectividad, obligatorio para obtener el título de Bachillerato

El Ministerio establecerá los contenidos y las comunidades autónomas redactarán las preguntas de la nueva evaluación

El Ministerio establecerá los contenidos y las comunidades autónomas redactarán las preguntas de la nueva evaluación

La nueva Selectividad va tomando cuerpo. El pasado 30 de marzo, el Ministerio de Educación y la conferencia de rectores (CRUE) anunciaron un acuerdo para perfilar de forma conjunta la que iba a ser la nueva prueba de evaluación externa de Bachillerato. Desde entonces se produjeron tres reuniones que fructificaron con el anuncio ayer de esta nueva evaluación, que sustituirá a la actual Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) a partir de junio de 2017, y que fue anunciada por el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, y el presidente de CRUE, Segundo Píriz. Desde el Ministerio inciden en que, a partir de ahora, se trabaja en el borrador de un real decreto que desarrollará la prueba y que deberá ser aprobado por las comunidades autónomas, el Consejo Escolar del Estado y el Consejo de Universidades.

Como explica Fernando Suárez, rector de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), urgía llegar a un entendimiento. «Los alumnos tenían que conocer ya los criterios para escoger la opción de Bachillerato», explica. No en vano, se prevé que 400.000 estudiantes pasen la prueba dentro de poco más de un año. En su opinión, el acuerdo ha dejado satisfechos a todos, pues sintetiza «los contenidos de una ley orgánica que no se podían modificar», en este caso la Lomce, y «la estabilidad de la antigua PAU». Precisamente ayer, se hicieron públicos los últimos datos de Eurostat sobre el fracaso y el abandono escolar. Y pese a que España ha mejorado dos puntos porcentuales, nuestro país continúa encabezando la tasa de abandono en la UE con un 20%. Ahora, la Lomce establece los siguientes cambios.

Impresicindible para el título

La gran novedad es el consenso en torno al sistema de evaluaciones que rige la Lomce. Hasta ahora, para obtener el título de bachiller bastaba con aprobar 2º de Bachillerato, y la PAU sólo era necesaria para aquellos que aspiraban a ir a la Universidad. Ahora, del mismo modo que la Lomce estipula una evaluación al final de la ESO, habrá otra evaluación al final de Bachillerato. Y aprobarla será obligatorio para obtener el título. Si el alumno quiere cursar un grado universitario, el sistema es igual al actual: la nota final consta en un 40% de la evaluación final y en un 60% del expediente de Bachillerato. Del mismo modo, la puntuación máxima a la que puede aspirar el estudiante es de 14 puntos.

Contenidos del Ministerio

El segundo gran cambio versa sobre el contenido de las pruebas. Hasta la fecha, una comisión mixta formada por las comunidades autónomas, profesores universitarios y profesores de Secundaria elegían el contenido y las asignaturas que entraban en la PAU y se encargaba de la redacción de los cuestionarios. Ahora, el Ministerio determinará el «marco general de la prueba, las características, el diseño y los contenidos». Así, Educación elige «los estándares de aprendizaje», es decir, el contenido del examen. Y en base a eso, las comunidades seguirán elaborando los cuestionarios y, por supuesto, corrigiéndolos. Prueba de este cambio es que el departamento que dirige Méndez de Vigo establece que los alumnos deben examinarse obligatoriamente de las materias troncales –entre las comunes en todas las modalidades de Bachillerato están Historia, Lengua Española y Lengua Extranjera–, dos materias opcionales y una materia de las específicas –estas tres últimas, a elección de los estudiantes–. En total, se trata de ocho materias. Y, aunque es un punto por desarrollar, es posible que se ponderen determinadas materias en función del grado que se quiera estudiar. Del mismo modo, la duración de la prueba también será establecida por el Ministerio en función de estos «estándares de aprendizaje». En lo que se refiere al tipo de examen, y a pesar de que Educación puso sobre la mesa esta posibilidad en un primer borrador de la Lomce, está descartado que se vaya a tratar de un examen tipo test. ¿El motivo? Se trata de evaluaciones que exigen preguntas más abiertas.

Prueba unitaria y homogénea

Como afirma Fernando Suárez, el nuevo sistema permite que el acceso al sistema universitario sea «uniforme, unitario y homogéneo en toda España». El problema, explica, es que algunas comunidades como Cataluña y Andalucía pretendieran en su día realizar sus propias pruebas de acceso, provocando desigualdades autonómicas. Una amenaza que, tras el acuerdo rubricado ayer, ha quedado descartada.

Examen universitario

En este sentido, la dinámica será idéntica a la de la antigua Selectividad y a la de la actual PAU. La prueba se llevará a cabo en las universidades, y será aplicada por profesores del sistema público. Es decir, serán los profesores los que están pendientes de distribuir a los alumnos en el aula, de repartir las pruebas y de comprobar que todo transcurre con normalidad.

Finalmente, las comunidades autónomas, como hasta ahora, podrán elegir el día en que convocan a los alumnos para la prueba final de Bachillerato. Y es que la pretensión de hacerla el mismo día en todas las comunidades autónomas era «enormemente difícil», como afirmó ayer Ángela Barrios, miembro de la CRUE y vicerrectora de Alumnos de la Universidad Autónoma de Madrid. «El problema es que no se cuenta en principio con infraestructura para hacerlo», dice Fernando Suárez.

Pruebas de la Universidad

La Lomce ya dejaba la puerta abierta a las universidades para que realizaran sus propias pruebas de acceso. Algo que, de hecho, algunas hacen a día de hoy. Sobre este punto, Segundo Píriz afirmó que espera que los rectores, en la Asamblea General que celebrarán el próximo 19 de mayo, acuerden no poner en marcha estos «accesos específicos», pues posibilitan «cierta segregación del alumnado» en función de sus posibilidades económicas: «No todos podrían hacer varias pruebas en los distintos campus», dijo.

Necesidades especiales

Desde el Ministerio de Educación especifican que el real decreto fijará también «las medidas para que el alumnado con necesidades educativas especiales pueda realizar la prueba, facilitando la accesibilidad de estas personas tanto al título como a los estudios universitarios».