La pobreza infantil bajó un 2,14% entre 2010 y 2013

El Gobierno repartirá 17 millones en julio para reducirla. Varias autonomías estudian abrir los comedores escolares en verano. El presidente de La Rioja se muestra en contra porque estigmatizaría a los menores

En esta última semana tanto la Defensora del Pueblo como el PSOE han reclamado la apertura de comedores escolares en los meses de verano, dando la sensación de que cada vez son más los menores que sufren pobreza infantil. Sin embargo, lo cierto es que, aunque en 2013 ha habido un repunte de pobreza entre menores de 16 años, al pasar del 31,4 al 31,9%, lo cierto es que en ningún caso llega a los niveles de 2010, cuando el porcentaje de pobreza infantil se situó en 32,6 por ciento, el mayor porcentaje desde 2009.

Este indicador coincide con los dos indicadores que emplea la Unión Europea para medir la desigualdad social. Así, según los datos facilitados por Sanidad, «el indicador 80/20 para 2013 rebaja a España en 6,3 puntos, dos décimas menos que en 2012 y que es la primera bajada desde 2009. Y por otra parte, el indicador GINI, que mide hasta qué extremo la renta entre individuos u hogares se aleja de una distribución equitativa, siendo 0 el parámetro de equidad, situó a España en los 33,7 puntos, cinco décimas menos que en 2012 y la primera bajada desde 2009». Esta mejoría se repite entre los mayores de 65 años. Pero la situación cambia entre sujetos de 16 a 65 años, donde se ha pasado de 29 por ciento en 2012 a 29,5 por ciento en 2013, si bien es el ascenso más atenuado desde el comienzo de la crisis.

En cualquier caso, como con la llegada del verano muchos padres se plantearán qué hacer con los hijos tres meses, máxime aquellas familias que están más necesitadas, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad ya preparó en diciembre un plan de 17 millones de euros a repartir entre las comunidades autónomas con el fin de evitar, entre otras cosas, que ningún niño se quede sin comer. Una iniciativa que conlleva no sólo un plato de comida, sino también la opción de dejar a los hijos durante toda la mañana.

La suma será repartida en julio porque es cuando tendrá lugar el Consejo Territorial. Mientras son las comunidades autónomas las que se encuentran en la actualidad en la fase de envío de los proyectos. El reparto dependerá de dos indicadores: pobreza y tasa de exclusión social por autonomía o zona. Entre los proyectos hay desde comedores escolares en la Comunidad Valenciana a que se mejore la situación social de la Cañada Real. Una vez distribuido el dinero, éste tendrá que ser ejecutado. Y serán las comunidades autonónomas las que tengan que acreditar un seguimiento y valoración de la iniciativa tanto si ésta dura un mes, dos o tres meses. Porque ésa es la idea, que sean los ayuntamientos los que decidan si creen o no necesario abrir los colegios, dar de comer a los pequeños... En definitiva, un plan a la carta para conseguir ayudar de verdad donde más se necesita.

Y es que aunque la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, pidiera a todas las regiones que tuvieran abiertos sus comedores escolares, y muchas vayan a hacerlo o al menos a estudiarlo, como es el caso de Cantabria, no en todas las autonomías se considera realmente necesario. Es el caso de La Rioja. Su presidente, Pedro Sanz, aseguró ayer que en principio él no es partidario de abrir comedores escolares en verano, ya que «no están para esta tarea» y resulta «inviable». El presidente de la Comunidad de Madrid se mostró también en esta línea el pasado jueves, tras aseverar que «gracias a Dios, no hay ningún problema de desnutrición» entre los niños de la Comunidad de Madrid. Opinión similar a la de la Xunta, cuya Consejería de Educación aseguró no tener constancia de la existencia de niños desnutridos.

Lo que no quita que algunos ayuntamientos sí vayan a abrir determinados centros escolares o que los pequeños se vayan a quedar sin alimento. Y es que en opinión del presidente de La Rioja, Pedro Sanz, «no se puede marcar a unos niños frente a otros ni generar situaciones de desigualdad» y ha dicho que hay vías, como el Ingreso Mínimo de Inserción (IMI) o la Ayuda de Inclusión Social (AIS), «perfectamente definidas» para detectar la situación económica de las familias y «se hace de la forma más discreta y prudente». Opinión que comparte Luis Carbonel, presidente de la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos (Concapa), «ya que muchos niños van a quedar señalados por ir a comer en verano al colegio».

Otras ayudas

En este sentido, y con el fin de seguir ayudando a los más desfavorecidos, en septiembre, el Gobierno enviará a la UE el programa operativo para poner en marcha el Fondo de Ayuda Europea que fue aprobado en marzo de 2014 por el Parlamento y el Consejo Europeo y por el cual España recibirá 499,9 millones de euros para 2014-2020, que se destinarán a la compra de alimentos y que será repartido entre Banco de Alimentos y Cruz Roja, según los datos facilitados por fuentes de Sanidad. Así, aquellas familias que o bien consideren que sus hijos podrían quedar estigmatizados –lo que no tendría por qué, ya que las becas de comedor han existido y existen– o bien no tengan un comedor escolar abierto, siempre pueden personarse en alguna de las asociaciones que reparten comida entre los más necesitados, explica Agustín Alberti, portavoz de Banco de Alimentos; entidad que «en 2013 logró ayudar a 1.500.000 personas».

Y no es la única ayuda. Cabe recordar que «las subvenciones por IRPF que se distribuirán en 2015 aumentan en cuantía hasta los 220 millones de euros; es decir, mueve millones más que lo movilizado a principios de este año», según los datos facilitados por el Ministerio de Sanidad. Unas ayudas que irán dirigidas especialmente a proyectos de urgencia social y para actualizaciones de inclusión social.

El 61% ha cambiado sus hábitos de compras

Las secuelas de la crisis se han hecho notar también en el carro de la compra. Según el último informe de la organización de consumidores Ceaccu, presentado en marzo, el 61% de los españoles ha modificado sus hábitos de compra para racionalizar o reducir el consumo y gasto en alimentos. Uno de cada tres reconoce que ahora «buscan más ofertas», el 23% «aprovecha» más la comida y el 9% afirma que directamente «ha reducido» el gasto en alimentación. El 71% asegura además que «hago la compra justa y no tiro comida».

El detalle

DESPERDICIOS ALIMENTARIOS

En España, el desperdicio de alimentos alcanza los 7,7 millones de toneladas al año, «un dato que nos sitúa como el séptimo país europeo que más comida desaprovecha», seguido de Italia y Polonia, con 8,8 y 9 toneladas, respectivamente. Así lo ha afirmado la subdirectora general de Estructura de Cadena Alimentaria del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Esther Valverde, durante la Semana de la Reducción del Desperdicio de Alimentos.