La rebelión de las segundas esposas

Las mujeres casadas con hombres divorciados denuncian que sus hijos reciben un trato personal y económico discriminatorio ante la Justicia.

Él está divorciado. Ella está soltera. Se casan y tienen un hijo. Forman un nuevo hogar, pero son más de tres en la familia. Él tiene un hijo fruto de su anterior matrimonio y, como ocurre en la mayoría de los casos, la ex mujer tiene la custodia y el ex marido debe pasarle la correspondiente pensión. En plena crisis, el marido pierde su empleo y se las ve y se las desea para afrontar el pago. Entonces, a ella se le pasa por la cabeza una pregunta: ¿por qué mi hijo tiene ahora que verse perjudicado económicamente? Dicho de otra forma: la segunda esposa considera que la ley da todo el poder a la mujer divorciada, con el ex marido dedicado a mantener su nivel de vida, mientras que ella y su familia se ven injustamente damnificadas.

Esta es una de las reivindicaciones de la Asociación de Segundas Mujeres e Hijos por la Igualdad, un colectivo que, en apenas un año de existencia, contabiliza 600 simpatizantes en toda España que comparten su vida con hombres divorciados. Recientemente han presentado un escrito a la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, en el que denuncian que sus hijos están siendo tratados como «hijos de segunda» o, directamente, «bastardos». Y es que consideran que los juzgados de familia están priorizando el interés del menor sólo teniendo en cuenta a los primeros hijos nacidos antes del divorcio. De ahí que soliciten que se potencie de verdad la custodia compartida. Primero, porque en ese caso la pensión alimenticia se repartiría entre ambos ex cónyuges, y el padre no tendría que hacer frente a cantidades que, en ocasiones, no se puede permitir. Y segundo, porque sería la mejor forma de que se potencie la relación entre los hermanos; es decir, los hijos del primer matrimonio y los nacidos en el segundo. No en vano, estas mujeres rechazan utilizar el término «hermanastro». «Es un derecho de los niños el tener a su madre y a su padre y, en este caso, también a sus hermanos. Nuestros hijos y sus hermanos sufren cuando se separan», aseguran.

«La culpa la está teniendo la Justicia. Hemos ido al Instituto del Menor de muchas comunidades, al Consejo General del Poder Judicial, a los jueces decanos...Y la respuesta ha sido siempre que no tienen competencias. Por eso esperamos que la Defensora del Pueblo hable con ellos», afirma a este diario Esther Bernabé, portavoz y vicepresidenta de la asociación. Afirman que se llega a esta situación porque los jueces de familia priman «el interés del menor» en las sentencias de divorcios. Pero, en su opinión, ese interés se diluye en el caso de los segundos hijos.

Así, para el colectivo de segundas esposas «el interés general de los menores no es el interés económico de las primeras ni de las segundas esposas... El interés general está formado también por cariño, por presencia materna y paterna, y por familia materna y paterna. Y éso se está olvidando. El divorcio se está convirtiendo en un negocio. Y hay que evitarlo, porque los grandes perjudicados son los niños». ¿La custodia compartida sería la solución? «Se garantiza que ambos aporten por igual una pensión para el hijo, a través de una cuenta», responde, mientras que en la custodia monoparental, que se otorga casi en un 80% a las madres, «es la ex mujer la que recibe ese dinero, y se supone que se llega a un cálculo porque ella debe aportar la otra mitad, pero nadie lo controla», afirma. Sin olvidar que, con la custodia compartida, se replantearía el pago de la hipoteca y el uso de la vivienda por parte del ex marido. Y es que el artículo 96 del Código Civil no dejar lugar a la duda: «El uso de la vivienda familiar y de los objetos de uso ordinario en ella corresponde a los hijos y al cónyuge en cuya compañía queden». De ahí la «decepción» con el texto que prepara el Gobierno sobre custodia compartida. «Sólo se hace referencia a la vivienda y a la situaciones en las que hay maltrato. Nada más», afirman. Por eso, el día 19 de marzo, Día del Padre, se manifestarán en la capital junto a los colectivos que demandan este tipo de custodia.

Existe la opción de que el ex marido solicite al juez una modificación de medidas y la consecuente rebaja de la pensión alimenticia, alegando su nueva situación familiar. Sin embargo, y como afirma Felipe Mateo, abogado de familia, es una situación que «a los jueces de familia les importa muy poco».

La situación es que «si no fuera por los recursos económicos de la segunda mujer, estas familias tendrían muy pocas posibilidades de salir adelante», porque muchos padres se ven «asfixiados “económicamente” tras el divorcio. Si a eso añadimos que algunos están en paro y tienen que hacer frente a una pensión alimenticia la situación es del todo insostenible.

Maite Disdier: «Todo lo que tiene mi marido se lo gasta en abogados»

Maite contrajo matrimonio con Santiago en 2004. Fruto de su relación nació Enrique, que ahora tiene 12 años. A día de hoy, viven gracias al trabajo de Maite, médico en una mutua de accidentes. Santiago se divorció a finales de los noventa, poco después de que naciera su primogénito, que ahora tiene 16 años. Tuvo varias empresas, pero quebraron. Y lleva en el paro siete años. Tiene que pasar una pensión de 700 euros mensuales «que no puede afrontar». De ahí que no salga de los juzgados. «Todo lo que tiene se lo gasta en abogados», afirma Maite. Tras hacer un concurso de acreedores después de la quiebra, un administrador bloqueó sus cuentas. Por eso, aunque Santiago heredó un porcentaje de la casa de su madre tras fallecer, ni él ni su hijo Enrique han visto un solo euro. Ha solicitado la custodia compartida de su otro hijo, pero parece imposible que se la concedan. A día de hoy, Maite y Santiago lo ven los fines de semana alternos, un día a la semana con pernocta y la mitad de las vacaciones. Y creen que la medida beneficiaría a su pequeño. «Tengo un sueldo digno, pero te agobias. Te angustia pensar qué pasa si te pasara algo», dice. De ahí que fundara la Asociación de Segundas Mujeres e Hijos por la Igualdad.

Olga Jodrá / Lleva diez años conviviendo con su pareja

Olga lleva conviviendo con su marido unos 10 años, poco después de que él se divorciara. Fruto de su relación nació Itzel, que tiene ahora 9 años. Cuando se divorció, su marido debía pasar una pensión de alimentos de 1.300 euros. Tenía dos hijos y, como en la mayoría de casos que denuncia la asociación, fue una ruptura tremendamente conflictiva. «Cuando nació mi hija pedimos un cambio de medidas. Y se nos amplió el régimen de visitas de sus hijos», dice Olga. Ahora, afirma que a su marido «se le ha embargado el 50% del sueldo» después de que afrontara una serie de gastos en sus hijos que no ingresó directamente en la cuenta de la madre. De ahí que el matrimonio haya solicitado «la custodia total o, subsidiariamente, la compartida», aunque ya les han dicho «que ni una cosa ni la otra». «Para nosotros, el tema económico está siendo horroroso. También tenemos que pagar nuestra casa, tenemos que mantener a nuestra otra hija... Acabamos de pedir un cambio de medidas. Trabajadora de Telefónica, no tiene un mal sueldo, pero siempre está la amenaza de «que mi hija y yo nos podamos quedar en la calle cuando no tenemos culpa de nada. Somos como un cero a la izquierda».