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La tartamudez se sale del guión

El actor Antonio de la Torre, que interpreta a un policía tartamudo, se ha entrenado con una persona que padece esta alteración para imitarlo

  • El actor Antonio de la Torre e Isidoro Ruiz con miembros de la Federación Española de la Tartamudez
    El actor Antonio de la Torre e Isidoro Ruiz con miembros de la Federación Española de la Tartamudez
  • La tartamudez se sale del guión
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

22 de octubre de 2016. 04:41h

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Madrid. 21/10/2016

El actor Antonio de la Torre, que obtuvo en 2006 el Premio Goya al Mejor Actor de Reparto por su participación en «Azul oscuro casi negro», se encuentra en plena promoción de su última película, «Que Dios nos perdone», que se estrena el próximo 28 de octubre y en la que interpreta a Luis Velarde, un policía tartamudo. Éste es el culmen a meses de rodaje, pero también es el culmen a su trabajo de preparación para interpretar con fidelidad y credibilidad a una persona con tartamudez, meses conociendo y profundizando acerca de lo que hay detrás de esta alteración en el habla. Así, para preparar su papel ha convivido cerca de dos meses y medio con Isidoro Ruiz, una persona que tartamudea y que ha intentado proporcionarle técnicas para simular la tartamudez de la manera más creíble posible, pero también ha procurado transmitirle la conducta propia de estas personas: cuáles son sus sentimientos, sus miedos e inseguridades que entran en juego a la hora de hablar.

«En mayo de 2015 nos vimos por primera vez y en octubre acabó el rodaje», recuerda Isidoro, que señala que durante todo este tiempo «Antonio quiso aprender la técnica para tartamudear, pero no sólo se quiso quedar aquí sino que además me pidió conocer qué es lo que hay detrás de la tartamudez, cómo se vive».

Un trabajo a conciencia

En cuanto al aspecto más visible de la tartamudez, como es el habla, fue necesario realizar un trabajo previo antes de procurar dotar a Antonio de la Torre de la técnica necesaria para reproducir esta alteración. Y es que, como recuerda Isidoro, fue necesario modificar el guión casi por completo, porque en sus diálogos «Luis Valverde hacía principalmente repeticiones, cuando la tartamudez es básicamente bloqueos», por lo que fue necesario adaptarlo en este sentido. Pero, además, el propio Isidoro tuvo que emplearse a fondo para prescindir de las técnicas que emplea para no tartamudear –como son, por ejemplo, el enlazar las palabras para tener fluidez o aminorar el ritmo para no bloquearse– y poder así preparar a Antonio de la Torre para la película.

El factor psicológico

Sin embargo, la tartamudez no sólo tiene implicaciones de carácter formal, sino que tiene mucho de psicológico y, por lo tanto, es clave saber transmitir cómo se sienten las personas que la sufren. Así, por ejemplo, el miedo, la inseguridad o la frustración son emociones que acompañan con frecuencia a las personas con este trastorno.

«Era importante que Antonio supiera reproducir la cara de tensión que tenemos antes de hablar, el miedo anticipatorio», comenta al respecto Isidoro, que, además, recuerda que «normalmente las personas con tartamudez no solemos gesticular o mover la cabeza mientras hablamos porque estamos concentrados en lo que queremos decir, así que aconsejé a Antonio que mientras hablara se concentrar en un punto, como nosotros». Pero quizá lo más representativo de las personas con este trastorno es, como pone de relieve Isidoro, «más allá del tartamudeo, lo frustrante que resulta el comprobar que no te expresas como realmente eres». «Con la tartamudez pierdes expresividad, lo exterior, porque estás tan concentrado en el habla que olvidas ese aspecto», añade.

Incomprensión

En este sentido, Antonio de la Torre, que ejerce de embajador de la Federación Española de la Tartamudez en el Día Internacional de la Tartamudez que se celebrará este sábado, asegura que, gracias a su papel de policía con esta alteración, ha podido comprobar «lo difícil que es para estas personas tener la sensación de que internamente son de una manera pero que no son capaces de expresarlo». «Es muy doloroso no lograr transmitir al mundo cómo es uno realmente y esta es la esencia de las personas con esta alteración: que intentan expresar sin conseguirlo».

En este sentido, el actor, ha denunciado la «falta de empatía, la carencia de educación social y respeto y frivolidad para estos temas de la sociedad». También tiene claro cuál sería su mensaje de cara al Día Internacional de la Tartamudez: «No somos lo que podemos expresar ni lo que ven de nosotros, sino lo que llevamos dentro».

En cualquier caso, al margen de su faceta como embajador, Isidoro considera que, con su interpretación en la película «Que Dios nos perdone», Antonio de la Torre ha llevado a cabo un gran trabajo en favor de la divulgación y la sensibilización en torno a la tartamudez. «En las películas suelen tratarnos mal, ya que habitualmente presentan a las personas con tartamudez como retrasados», señala Isidoro, que destaca que, por contra, Luis Velarde, el personaje que interpreta Antonio de la Torre, «es como un tartamudo real».

El colectivo reivindica su lugar en la sociedad

El 22 de octubre se celebra el Día Internacional de la Tartamudez, una ocasión que la Federación Española de la Tartamudez aprovecha para lanzar una campaña denunciando las barreras e irregularidades con las que se encuentra este colectivo a diario, tanto en el plano laboral como en el sanitario, educativo o social. Paralelamente, a través de esta iniciativa se pretende informar a la sociedad sobre la tartamudez, para que se deje de ver a las personas que la sufren como seres inferiores, puesto que no se trata de una enfermedad o anomalía, sino que simplemente consiste en la necesidad de emplear un poco más de tiempo en la exposición del mensaje. El lema de la campaña es «Un poco más de ti ti ti tiempo» y cuenta como embajador con Antonio de la Torre, que interpreta a un tartamudo en «Que Dios nos perdone».

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