Hallan huesos humanos en la fosa de Alcàsser donde encontraron a las niñas

La Guardia Civil intentará extraer muestras genéticas para determinar a quien pertenecen

Imagen del paraje de del paraje en el que fueron encontradas las niñas
Imagen del paraje de del paraje en el que fueron encontradas las niñas

El pasado 24 de junio, una pareja paseaba por el lugar en el que fueron encontrados los cadáveres Miriam, Toñi y Desirée, las tres niñas de Alcasser asesinadas brutalmente por Antonio Anglés y Miguel Ricart el 13 de noviembre de 1992.

No se trata de un lugar de fácil acceso ni está señalizado pero, a día de hoy, 26 años después del crimen de las niñas de Alcàsser, sigue subiendo gente al paraje conocido como la Majada Romana, en el término municipal de Tous (Valencia) donde fueron encontrados los cadáveres de Miriam Toñi y Desirée en enero de 1993. Hasta allí fue el pasado 24 de junio una pareja y, curiosamente, encontraron restos óseos que en un principio se creyeron de animales. Según explicó al diario “Las Provincias” el joven encontró primero una falange y después, “escarbando con una rama”, encontró los demás removiendo un poco la tierra. Los envolvió en un papel de aluminio y los entregó en el cuartel de la Guardia Civil de Oliva, desde donde los trasladaron al Laboratorio de Criminalística de Valencia y al Instituto de Medicina Legal.

Falanges humanas

Las primeras impresiones se inclinaban por determinar que los huesos podrían ser las patas de una alimaña. El joven que encontró los huesos contactó, al mismo tiempo, con el famoso atropólogo forense Francisco Etxeberría que le dijo que se trataba de “cuatro falanges humanas sin ninguna duda”. Efectivamente, tras ser analizados con detenimiento en el Instituto de Medicina Legal de Valencia, el antropólogo forense Manuel Polo, determinó ayer que se trata de huesos humanos muy antiguos.

Análisis de ADN

A la vista del lugar donde fueron encontrados los huesos, ahora será el titular del Juzgado de Instrucción número 6 de Alzira, que llevó la investigación del caso de las niñas asesinadas, quien decida si se ordena la extracción del ADN de los huesos y se coteja con el de las menores, enterradas en el cementerio de Alcàsser junto a un mausoleo en su memoria.

Este hallazgo coincide con otro también reciente. Fue en febrero de 2017 cuando otra persona encontró en el mismo lugar una pieza dental. Sin embargo, el deterioro de la misma imposibilitó la obtención de información genética.

En este remoto paraje, cuya vía de acceso más rápida es desde la localidad de Catadau, fueron encontrados los cadáveres semienterrados de las niñas el 27 de enero de 1993. Fueron dos apicultores, José Sala y Gabriel Aquino (ya fallecido), quienes vieron sobresalir de la tierra mojada un antebrazo. Las tres adolescentes llevaban ya 75 días desaparecidas. Al día siguiente se procedió a la detención de Antonio Anglés (que logró escapar por los tejados) y de Miguel Ricart, el único condenado por el crimen y que desde 2013, gracias a la derogación de la Doctrina Parot, está en libertad.