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Las pajitas y los bastoncillos, prohibidos por ley en Baleares

La nueva Ley de Residuos restringe el uso de plásticos y productos desechables para 2021

La nueva Ley de Residuos restringe el uso de plásticos y productos desechables para 2021

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Baleares se ha ganado con creces el distintivo "eco-friendly"por su guerra contra el plástico. El gobierno de esta comunidad ha aprobado un decreto que prohíbe el uso de pajitas de plástico, bastoncillos de los oídos, mecheros no reutilizables, cartuchos de impresión y las cápsulas de café hechas de materiales no compostables, entre otros, a partir de 2021. Ese mismo año será el primero en que se dejen de vender obligatoriamente las bolsas de plástico de un solo uso.

Baleares se convierte así en el primer territorio español en adherirse al mandato de la Unión Europea que establece que para 2021 los residuos generados deben reducirse un 10% y un 20% para 2030. La nueva Ley de Residuos de Baleares establece sanciones de entre 300 y 2.000 euros y traslada la obligación a los municipios de adoptar ordenanzas adecuadas.

Con ocasión de su defensa, el conseller de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca, Vicenç Vidal, de los econacionalistas de MÉS per Mallorca, ha destacado que se trata de una "ley pionera y valiente"a nivel europeo para impulsar "un cambio de modelo"que requiere del compromiso de "ciudadanos, administraciones y empresas". El objetivo de esta ley es "afrontar el reto"de protección del medioambiente del archipiélago, tanto por parte de los ciudadanos como de los millones de turistas que llegan cada año a las islas, ha afirmado el conseller, que ha subrayado que el "mejor residuo es el que no se genera". Vidal ha concretado que Baleares gestiona al año 800.000 toneladas de residuos y ha destacado el consenso logrado para la aprobación de la ley tras recibir unas 800 aportaciones.

La regulación establece que los municipios tendrán que adaptar sus ordenanzas para promover la reducción de residuos con medidas concretas contra prácticas como tirar colillas en las playas e impulsará la instalación de fuentes de agua potable en los edificios públicos, donde tendrá que haber alternativas a la venta de bebidas envasadas.

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Se contempla la reducción de hasta el 50 % de los alimentos que desechan tiendas, bares, restaurantes y cocinas de establecimientos públicos como hospitales y colegios, para lo que se habilitarán mecanismos de distribución con comedores sociales y entidades benéficas.

El proyecto legal contiene objetivos ambiciosos como alcanzar el 75 % del reciclaje de envases en 2030. Ese mismo año un máximo del 10 % de los residuos podría acabar en vertederos y un mínimo del 65 % del papel, metal, vidrio, plástico y restos orgánicos domésticos tendría que ser reciclado. La recogida separada, esencial para cumplir estas aspiraciones, deberá estar implantada en los establecimientos públicos y privados en dos años y los consistorios deberán ofrecer recogida diferenciada a domicilio de materia orgánica, aceites, residuos textiles y peligrosos.

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Formentera, isla sin coches

El Parlamento balear también ha aprobado la Ley para la sostenibilidad ambiental y económica de la isla de Formentera por la que limitará la entrada de vehículos a la isla para acabar con la saturación en temporada alta. Esta nueva ley fija un tope en la circulación de coches, motos y furgonetas durante la temporada turística y un máximo para las empresas de alquiler y, por otra parte, potencia el uso del transporte público y la movilidad sostenible. Además, el Consell de Formentera aprobará una tasa que gravará la entrada de vehículos en la isla, que en verano multiplica por cinco su parque automovilístico: en Formentera circulan unos 30.000 vehículos en verano por una red viaria de 38,5 kilómetros de longitud. El Consell de Formentera deberá establecer próximamente el cupo de vehículos que podrán circular por la isla a partir del próximo verano.