«Latino-español»: otro idioma más en Barcelona

Los adolescentes de origen latinoamericano son los «creadores» de esta variedad lingüística
Los adolescentes de origen latinoamericano son los «creadores» de esta variedad lingüística

«Le quitó la bola a un man y se chivó al cap d'estudis». Es sólo una frase, pero en ella puede verse la riqueza del «latino-español». ¿Estamos ante el nacimiento de una lengua novedosa, una jerga moderna...? Lo que sí que podemos decir es que es una nueva manera de hablar. Y, siendo más precisos, se trataría de una «variedad lingüística emergente». Así la define Víctor Corona, profesor del departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura y de las Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Las diferentes variantes del español en Latinoamérica y sus acentos, sumados a palabras del castellano y catalán, conformarían este nuevo repertorio lingüísitco que utilizarían no sólo los adolescentes latinoamericanos, sino también los de otras nacionalidades.

En riesgo de exclusión

Corona explica que las primeras pistas sobre el «latino-español» las obtuvo en 2006. Por aquel entonces, realizaba un trabajo etnográfico y antropológico sobre chicos de 13 y 14 años de Barcelona en riesgo de exclusión social y que ya no iban al colegio. El objetivo se centraba en ver el rol de la lengua en la enseñanza, sobre todo en Cataluña, donde está vigente una política de inmersión lingüística. Corona descubrió que los chicos no veían el idioma catalán como un problema, pero los profesores sí cuestionaban el castellano latino que hablaban. «Tenían que aprender una lengua vehicular, el catalán, con las consiguientes complicaciones; y a su vez, el castellano que hablaban podía ser considerado deficitario en los centros», explica el profesor.

Así, el nacimiento del «latino- español» era cuestión de tiempo. «Estos chicos hacen una reconstrucción identitaria: acuden a esas variedades lingüísticas para lograr una identidad latina: no española, catalana, boliviana, etc.», dice Corona, cuyo estudio recuerda que más del 10% de los estudiantes de las escuelas catalanas son inmigrantes que utilizan diferentes variantes de la lengua española.

Con acento dominicano

Pero ¿podemos hablar de rasgos generales? «Estas variedades cambian constantemente», afirman desde la UAB. En todo caso, sí se ven algunas constantes: lateralizar las erres como hacen en el Caribe –«almario» en lugar de «armario»–; un acento homogéneo sustentado en el seseo; y uso frecuente de algunas palabras como «man» –para referirse tanto a hombres como mujeres–. Un joven puede haber nacido en Guayaquil y estar usando palabras de Perú o de República Dominicana. En definitiva, se trata de una modalidad en la que, «mientras el léxico es muy heterogéneo, el acento es más homogéneo».

Lo curioso es que también se expresan con esta variedad inmigrantes que proceden de otros continentes. Y es que un paquistaní que se encuentre en una escuela con pocos alumnos autóctonos acabará aprendiendo el castellano del «latino-español». «Un chico de Pakistán hablaba como si procediera de República Dominicana», apunta Corona.

Resulta complicado saber qué recorrido vital tendrá esta variedad lingüística. Sobre todo porque el estudio está realizado en un contexto muy concreto y resulta difícil extrapolarlo. Pero el profesor señala algunos ejemplos que no deben perderse de vista, como Londres y París, donde han acabado formándose mestizajes idiomáticos.

Por supuesto, el hallazgo de este «latino-español» no está exento de una controversia ya cronificada: la política de inmersión lingüística. «Para aquellos chicos que han logrado éxito escolar, esta política lingüística ha sido primordial», dice Corona. Sin embargo, quizá no resulte tan beneficioso recurrir a cuestiones identitarias de la lengua. «Ideas como ''si hablas catalán, serás catalán''... Creo que hay que potenciar la parte útil del catalán, la parte práctica, para acceder a los espacios de mayor valor social. No tiene por qué ser una cuestión identitaria», afirma.

Al final, cuestiones como el «latino-español» demuestran que chicos como los «latinos de Barcelona» son fruto de la globalización, denotando, como afirma el experto de la UAB, que «en Cataluña hay más que catalanes y españoles».