El futuro según Huawei

Esta semana ha presentado muchos y nuevos dispositivos. A pesar de la prohibición de Estados Unidos, la marca china sigue apostando por el liderazgo en tecnología. Y estos son los motivos.

Son tiempos convulsos, intensos e interesantes (a menudo sinónimos) en tecnología. En la última edición de la Huawei Developer Conference (HDC 2020) ha presentado interesantes novedades en el marco de sus productos Seamless AI life. En total seis nuevos lanzamientos: dos smartwatches (el Huawei Watch Fit y y el Huawei Watch GT2 Pro), dos ordenadores portátiles (el Huawei MateBook X y el Huawei MateBook 14 AMD) y dos modelos de auriculares (los Huawei FreeBuds Pro y los Huawei FreeLace Pro).

Los FreeBuds Pro son, de acuerdo con Huawei, los primeros verdaderamente inalámbricos de la industria en contar con cancelación dinámica de ruido inteligente. Esto quiere decir, básicamente, que son capaces de identificar, mediante IA, el tipo de ruido ambiental y usar uno de los tres perfiles para ofrecer la mejor opción según el entorno.

La apuesta es firme y a Huawei no parece importarle si Trump decide que no puede operar con Google (y con ello dificultar su acceso a plataformas como YouTube o Gmail) o comprar microchips estadounidenses. ¿Por qué? Los motivos son varios. Por un lado, sabe que en política la tecnología juega un papel determinante. En todas las épocas los líderes se han centrado en ella para levantar imperios. Antes con armas y ahora con información. Para muchos expertos la campaña de Trump contra empresas chinas (recordemos que no solo se trata de Huawei, también están ZTE y ahora TikTok) son una maniobra de distracción de los problemas internos del país. Es muy fácil hallar un enemigo externo y unir a todos contra él, que resolver los dilemas locales.

Pero hay más. Huawei sabe (y la lógica también lo indica) que esto es una situación circunstancial. El fabricante chino aún no ha pedido (o quizás ha frenado) la ayuda del gobierno del gigante asiático. Si este tomara medidas similares, Estados Unidos se vería en una situación muy complicada. En primera instancia dañaría gravemente la industria de microchips de Estados Unidos, una en la que es líder a nivel global. El país exporta el 90% de su producción a Asia (gran parte a China). Pero también afectaría a otras empresas del sector: solo en 2019, Huawei gastó más de 15.000 millones de euros en componentes de empresas estadounidenses . Lo que significa miles de puestos de trabajo en riesgo. Y eso es algo que Trump no se puede permitir: en los últimos seis meses 55 millones de estadounidenses (más que toda la población española) solicitó la ayuda por la crisis de la COVID-19.

Si la presión contra marcas chinas prosigue, puede que estas consideren hacer lo mismo. Y esta reacción, de acuerdo con un estudio de Boston Consulting Group, reduciría el mercado tecnológico de USA hasta en un 37%, mientras que el de China aumentaría.

Y, por último, está el 5G. Huawei es líder en este sector. Por precio y por avances y eso es un conflicto para ciertos países. Para evitar esto, Ren Zhengfei ofreció licenciar la tecnología vinculada al 5G a una o más compañías estadounidenses. Algo que les daría a las mismas acceso a todo el desarrollo y a las patentes. Algo que evitaría suspicacias. Pero a día de hoy no se ha aceptado.

Huawei sigue concentrado en su estrategia de llegar al número uno en ventas en móviles apostando por los equipos finales, los accesorios y por la tecnología necesaria para usarlos. Lo demás, para ellos, es circunstancial.