Termómetros de infrarrojos: ¿se pueden usar en cualquier parte del cuerpo?

Durante la pandemia, dispararon su ventas hasta un 222,1%

Desde que comenzó la pandemia, nuestras compras han adoptado un cariz diferente. Ahora, resulta extraño no incorporar en nuestro carrito algún elemento que esté relacionado con el COVID-19. A las manzanas y los macarrones, les suelen acompañar hoy mascarillas y geles desinfectantes. Pero también otro tipo de artículos tecnológicos que nos hacen sentir más seguros ante esta crisis sanitaria. De entre ellos, los termómetros han disparado sus ventas hasta un 222,1%.

Los hay de dos tipos: los térmicos resistivos y los digitales infrarrojos. Por un lado, los primeros determinan la temperatura a través de una resistencia y, normalmente, requieren de contacto físico directo para funcionar. Por otro lado, los segundos calculan la temperatura midiendo la radiación del cuerpo y no necesitan de contacto directo.

Con respecto a estos últimos, la pregunta que todo el mundo se hace es si son peligrosos para nuestros ojos. Y la respuesta es clara: no. Este tipo de termómetros no utilizan un rayo láser para controlar la temperatura, sino rayos infrarrojos que detectan radiaciones térmicas en el cuerpo, por lo que no tienen ninguna repercusión para la retina. De hecho, son los que más se utilizan a día de hoy ya que reducen al mínimo el número de contactos y, por tanto, las posibilidades de contagio.

Así lo recoge la FDA, la agencia federal que regula los medicamentos en Estados Unidos: funcionan con un sensor infrarrojo pasivo que mide la temperatura corporal y no emiten energía o radiaciones láser para hacerlo. Esta medición se convierte en una señal eléctrica que se representa en la pantalla digital, marcando la temperatura de la persona. Algunos de los dispositivos emiten una luz roja pero que funciona sólo de forma indicativa para saber en qué zona se está apuntando.

Algunos, al oído

Para que sean realmente efectivos hay que tener en cuenta las recomendaciones de su fabricante, pues algunos requieren una mayor o menos distancia a la frente de la persona a la que se va a controlar la temperatura. También existen otros más específicos que se pueden insertar en el oído.

Además, hay que tener en cuenta que normalmente sus resultados son un poco inferiores a los que se pueden obtener con otro tipo de termómetros, por lo que en caso de sospecha se recomienda corroborar los datos con otro de vidrio o digital. En cualquier caso, resulta importante mantener limpio el termómetro para un correcto funcionamiento. Los infrarrojos llegan al sensor gracias a la lente, por lo que hay que evitar la existencia de polvo o de manchas.