Las cinco estafas más peligrosas: así roban miles de euros sin que sus víctimas se den cuenta

En el peor de los casos, han llegado a sustraer hasta 380.000 euros

Cualquier crisis crea un caldo de cultivo idóneo para las estafas económicas. Con la del COVID-19, por ejemplo, hemos visto cómo los ciberdelicuentes se han aprovechado del miedo y de la incertidumbre para robar importantes cantidades de dinero a sus víctimas: desde entregas de Correos falsas hasta mensajes fraudulentos del Ministerio de Trabajo. Sin embargo, en el peor de los casos se han llegado a sustraer hasta 380.000 euros. Así lo refleja Mirror, que explica los distintos intentos de los ladrones por fingir compraventas de casas para engañar a los ciudadanos británicos. Este diario, además, subraya que este tipo de prácticas no sólo se ceban con los más ingenuos, sino también con personas formadas que se han visto arrinconadas por tácticas cada vez más perfeccionadas.

Martyn James, experto en Consumo, señala cuáles son los cinco métodos más peligrosos que cualquier ciudadano debería conocer para que no le roben ni un sólo euro.

La sala de calderas

Si bien es cierto que el nombre induce a confusión, la verdad es que describe a la perfección el método de engaño que utilizan los criminales. Como si de una olla a presión se tratase, los defraudadores se reúnen en pequeñas habitaciones con teléfonos y ordenadores, que usan masivamente para engañar a las personas con inversiones bancarias inexistentes. Esta vía puede resultar muy agresiva si el supuesto operador bancario insiste e insiste en que sus ahorros necesitan movimientos para no perder valor. También se hacen pasar por compañías telefónicas, despachos de abogados, clínicas de estética…

El abuso de autoridad

Se da aquellos casos en los que la víctima recibe una llamada de alguien que finge ser un gestor de su banco, un abogado de su despacho o un agente de la comisaría del barrio. A continuación, le indica que su cuenta corriente se ha visto comprometida en las últimas horas y le ofrece transferir todo su dinero a una cuenta segura para que nadie pueda robar su dinero. La persona, confiada de que se trata de una figura de autoridad, accede a cumplir sus instrucciones casi sin preguntar. De esta forma, se han robado, tal y como recoge UK Finance, 200,7 millones de libras en la primera mitad de 2020.

Smishing

El smishing consiste en el uso de SMS para conseguir información personal de un usuario y hacer un uso fraudulento de ella. Lo normal es que se trata de datos bancarios para poder acceder a las cuentas corrientes. La diferencia con el phishing es el medio por el que se hace la estafa; en el phishing es a través del correo electrónico y en el smishing se hace con SMS. No es un fenómeno nuevo, porque apareció por primera vez en 2008, pero ahora se ha incrementado gracias al uso de aplicaciones de mensajería como Whatsapp.

El paquete que nunca llega

El timo es sencillo: recibes un mensaje que se te avisa de que, si no pagas una tasa, no vas a poder recibir el paquete que estás esperando. Para ello, te animan a realizar el pago de manera inmediata mediante tu tarjeta de crédito y a través de un portal que tiene por objetivo acceder a tus credenciales. Recientemente, investigadores de Kaspersky han descubierto una serie de ataques de spam y phishing que buscan explotar el uso de los servicios de envío a domicilio que los usuarios están utilizando durante la pandemia del coronavirus. Los estafadores se hacen pasar por empleados de la compañía de mensajería confirmando que ha llegado un paquete. Sin embargo, para recibirlo la potencial víctima debe leer o confirmar la información de un archivo adjunto. Una vez que el usuario lo abre, el malware se descarga automáticamente en su ordenador o dispositivo móvil.

A por los abogados

Los delincuentes saben que los abogados mueven grandes cantidades de dinero. Sobre todo, aquellos que se dedican al Derecho Mercantil o Inmobiliario. Por eso, buena parte de las estafas mencionadas están dirigidas a estos profesionales. Se trata, exactamente, de las mismas artimañas, sólo que en estos casos el nivel de perfeccionamiento y el poder de convicción es mucho mayor. De la misma forma, atacan a multinacionales, compañías de electricidad o agencias de marketing. Tal y como señala James, existen casos de sustracciones que superan las 350.000 libras.