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Aparatos que rigen el mundo

Los satélites artificiales son esas moles que, en órbita sobre la Tierra, controlan y reflejan lo que ocurre en ella. Una capa de metal fundamental para nuestras vidas que se engrosa y revaloriza día tras día

Los satélites artificiales son esas moles que, en órbita sobre la Tierra, controlan y reflejan lo que ocurre en ella. Una capa de metal fundamental para nuestras vidas que se engrosa y revaloriza día tras día.

Pasan desapercibidos en nuestra vida diaria, quizás porque soslayamos todo aquello que no se nos sitúa a simple vista. Y sin embargo, resultan cruciales para explicar el mundo moderno tal y como lo entendemos. Son los satélites artificiales. Unos aparatos cuya presencia sólo podemos intuir a través de minúsculos puntos brillantes en la inmensidad del orbe nocturno, pero que han escrito la evolución reciente de la humanidad y la cronología del desarrollo tecnológico. El universo de los satélites artificiales es infinito aunque relativamente cercano en el tiempo. La que se presenta sobre estas líneas no es más que una pequeña muestra de los cientos de objetos creados por la mano del hombre que, lanzados al cosmos, orbitan alrededor de nuestro planeta. Basta ver la imagen que precede a estas líneas: la Tierra completamente rodeada por una inmensa nube de trozos de metal. Las estimaciones más conservadoras hablan de unos 3.000 satélites y más de 20.000 objetos orbitantes –algunos de hasta 20 toneladas–.

Aunque en realidad no existe un registro oficial de estos artilugios –muchos permanecen en secreto, otros inactivos y el resto se han convertido en chatarra espacial– esta es la base de datos más certera en lo que a aparatos en activo se refiere. Luego su importancia se refleja no sólo en un elevado número, sino en su infinidad de funciones. Todas las nuevas comunicaciones electromagnéticas dependen de un satélite. Y teniendo en cuenta que lo analógico llega a su fin y que los receptores digitales ya se vinculan por defecto a las señales espaciales, nuestra dependencia se antoja absoluta. Móviles, GPS, Internet, televisión, meteorología, transportes... Previsiones y datos de lanzamientos sostienen que iremos a más. Hay otro aspecto clave: los satélites dibujan el mapa geopolítico del planeta. Que Estados Unidos –gobierno y empresas– controle casi la mitad de los satélites mundiales no es un hecho casual. Por detrás, China y Rusia. Los tres suman el 67% del poder satelital global, en línea con su dominio militar.

Parece que el mundo, al menos sobre el cosmos, no es tan multipolar. No obstante, la pugna de otras naciones como India, Japón o Reino Unido por abrirse camino es reseñable, aún yendo una carrera espacial por detrás. O España, con unos 18 meritorios satélites. Además, resulta clarificador y digno de reflexión el vacío sobre el continente africano. Porque a veces, una mota en el cielo vale una inmensidad.