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Europeos que no usan ordenadores

En algunos países de la Unión Europea, como España, hay regiones en las que hasta un 25 por ciento de la población nunca ha utilizado un computador personal

En algunos países de la Unión Europea, como España, hay regiones en las que hasta un 25 por ciento de la población nunca ha utilizado un computador personal.

Según las estadísticas de la Unión Europea, España está lejos de los puesto de cabeza en lo que se refiere al uso de los ordenadores personales, ya sea fijos o móviles. De hecho, sólo las regiones de Navarra, País Vasco, Aragón, Madrid y Baleares pueden homologarse a la media de Europa, con más del 85 por ciento de sus resisdentes que reconoce que ha utilizado la computadora, al menos, una vez al año. El resto, con un sorpredente resultado en Cataluña, está por debajo del 76 por ciento en nivel de usuarios. El problema, si es que puede considerarse así, afecta también a Italia, con especial incidencia en el sur; Portugal, Grecia, Turquía, Irlanda , la península balcánica, los países bálticos, el este de Polonia y una región en el centro de Francia. En el «top ten», los sempiternos nórdicos, con Dinamarca a la cabeza, y el sur de las islas británicas. Aunque no hay que descartar factores climatológicos en el asunto – a ver qué haces en Laponia una tarde de domingo de invierno si no eres pastor de renos–, lo cierto es que el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación tiene una relación directa con el desarrollo económico de los países. En cualquier caso, la penetración social de los ordenadores personales ha sido extraordinaria, desde que en 1979 aparecieran los primeros microprocesadores. Una progresión geométrica, –en el año 2000 todavía se relacionaba el uso de PC con cuestiones de índole laboral– que las nuevas tecnologías de conexión a alta velocidad, como la 5G, van a convertir en absolutamente astronómica. Pronto, al menos en Europa, los nuevos dispositivos móviles arrinconarán al PC. Es una tendencia que viene produciéndose desde 2012, pese a la mejora en las ventas de estos artilugios resgitrada en 2018 que hay que atribuir fundamentalmente a la renovación de equipos por parte del sector empresarial. Lo cierto, es que los nuevos móviles inteligentes han hecho perder el interés del usuario medio por tener un ordenador en casa. Las implicaciones para la vida diaria y para las relaciones del individuo con sus semejantes y con eso que llamamos «Estado» escapan a este comentario. Pero no es descartable que en la próxima década los colores del mapa que ilustra el texto reflejen, no tanto las regiones rezagadas en las teconologías, como las de los voluntariamente excluidos de una sociedad omnisciente.