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El «botellón electrónico», detrás del aumento de las agresiones de hijos a padres

Un estudio de The Family Watch señala que la adicción a internet ha agravado el problema, con un aumento de más del 200% de las denuncias en siete años. Programas como Recurra-Ginso han conseguido hasta un 70% de éxito en la recuperación de estos jóvenes.

Un estudio de The Family Watch señala que la adicción a internet ha agravado el problema, con un aumento de más del 200% de las denuncias en siete años

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¿Qué impulsa a un menor a agredir, física o psíquicamente, a sus progenitores? El problema se ha disparado en los últimos siete años: las denuncias han aumentado un 223,63% en todo el territorio nacional. Y, una vez constatado el drama, es el momento de analizar las causas. De éso se ha encargado el estudio «Menores violentos, ¿un tema menor? Violencia filioparental y uso indebido de la tecnología», impulsado por el observatorio The Family Watch. Como el propio título señala, las nuevas tecnologías suponen «no tanto un detonante, pero sí un dinamizador de la violencia», aseguró en la presentación esta mañana Sonsoles Vidal, abogada y directora académica del informe.

El equipo de Vidal ha analizado 1.140 expedientes pertenecientes a Centros de Apoyo a la Familia de la Comunidad de Madrid. ¿El resultado? Que el 15% de los menores condenados por violencia en la región lo son por las agresiones a sus progenitores, lo que supone «una cifra altísima». En este contexto, uno de los dinamizadores es el «uso desmedido de los videojuegos e internet». «Está demostrado que producen un efecto adictivo y existe una falta de control parental al respecto. Los menores de 16 años sufren una ansiedad brutal», apunta Vidal. Entre otros fenómenos, describen lo que se conoce como «botellón electrónico», es decir, el alto consumo en solitario de distintas pantallas (ordenador, tablet, móvil...). Así, han dado con varios casos en los que el castigo de retirar a un menor el ordenador o la consola ha terminado con consecuencias traumáticas. «Por ejemplo, un menor que había suspendido cinco asignaturas le partió la nariz a su padre por retirarle el wifi», relata.

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Sin embargo, en su informe señalan que se trata mayoritariamente de una violencia emocional y psíquica, marcada por las agresiones verbales. Con todo, no es menos cierto que se tratra de una violencia «escalonada» que puede derivar en daños físicos. El funcionamiento disfuncional de los núcleos familiares, la pérdida de autoridad educativa e institucional y las adicciones -los expertos han constatado que el alcohol y el consumo de hachís están detrás de muchas de estas agresiones- también han contribuido a disparar este fenómeno.

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Tratamiento de los menores

La situación ha llevado a la creación de programas específicos para el tratamiento de estos menores. Es el caso del programa Recurra-Ginso, impulsado por Javier Urra, doctor en psicología y primer Defensor del Menor de España. Durante los cinco años que lleva funcionando, el centro ha atendido más de 1.062 casos ambulatorios y más de 419 residenciales (con una estancia media de 10 meses), atendidos por más de 100 profesionales. ¿Su experiencia? La recuperación de estos menores alcanza el 70%.

A tenor de las cifras de Recurra-Ginso, el 75% de estos jóvenes no está afectado de una psicopatología mental explícita; un 40% recibe tratamiento farmacológico, y el 52,6% ha padecido acoso escolar. Entre las causas del problema, Urra señala que «no son pocos los padres que carecen de criterios educativos; además, existe una pérdida de referentes de autoridad menoscabando la de los maestros, policías o ciudadanos cuando en defensa de la convivencia, reprenden a sus hijos. No se olvide que estar juntos no presupone compartir el tiempo y así acontece con el uso abusivo de televisión, videoconsolas, internet...»

La presentación contó con la presencia de María José Olesti, directora general de The Family Watch, y Carlos Izquierdo, consejero de Políticas Sociales y Familia de la Comunidad de Madrid. No en vano, el Gobierno que preside Cristina Cifuentes ha puesto en marcha recientemente un plan de apoyo a la familia que recoge varias medidas con vistas a aminorar un drama que, año tras año, sacude cada vez a más hogares.

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