«Kim Kardashian puede cobrar 80.000 dólares por una publicación y dos tuits»

«Fake Famous», el documental que hace un experimento con bots para convertir a tres desconocidos en famosos

Imagen de uno de los experimentos del programa
Imagen de uno de los experimentos del programaHBO

¿Cuántos apostarían a que una pared rosa chicle acabaría siendo lugar de culto de Los Ángeles? Sí. Una pared. Lisa. Nada más. ¿El misterio? La peregrinación de personas de todos los lugares del mundo para hacerse la mítica foto que circula por las redes sociales. El furor que se ha apoderado de nuestras vidas y que se ha convertido en modelo económico para muchas personas, la gran mayoría jóvenes e incluso adolescentes. ¿Cuánto hay de verdad en el mundo de los influencer? El documental «Fake Famous» de HBO se adentra en las raíces de esta tendencia que mueve millones, ha generado sólidas empresas y mantiene el poder. Una mezcla hasta ahora indestructible. Pero, ¿pueden considerarse famosos los 140 millones de usuarios de Instagram que cuentan con más de 100.000 seguidores? Para responder a esta pregunta, el ex reportero del New York Times y Vanity Fair, Nick Bilton y un equipo de expertos en redes sociales, agentes de casting y estilistas reclutan a tres chicos anónimos de Los Ángeles para participar en un experimento social diseñado para convertir a la gente común con pocos seguidores en sus perfiles en influencers famosos. Los jóvenes son elegidos al presentarse a un casting bajo el reclamo, ¿quieres ser famoso? Ya un punto de partida cuestionable. Dominque, Chris y Wylie son los tres participantes elegidos y será a través de ellos cómo se destaparán los entresijos de la realidad de las redes sociales.

El joven trío que selecciona, la aspirante a actriz Dominique, el diseñador de moda Chris y la asesora inmobiliaria Wylie, pasan a tener experiencias tremendamente diferentes a medida que sus falsos seguidores crecen por miles cada día. Destapar la facilidad con la que se trabaja con los populares bots, sobre todo a partir de las elecciones americanas, sin ir más lejos y ver cómo es posible programarlos de manera que genere engagement: dar a me gusta, contestar mensajes... Usados por políticos, periodistas y celebrities hasta tal punto que «algunas de las personas más famosas tienen entre un 50 y un 60% de bots entre sus seguidores», mantiene Oshiris Bashir, comerciante de bots.

El poder de las cifras

Imagen del rodaje de Fake famous
Imagen del rodaje de Fake famousLa Razón (Custom Credit)

Cada una de sus historias pone el foco en el efímero mundo de la influencia online y la realidad de un estilo de vida basado en gran parte en la fantasía. No se necesita mucho tiempo para que el experimento funcione. A medida que aumenta el número de seguidores del trío, y después de una serie de sesiones de fotos falsas, las marcas comienzan a acercarse, ansiosas por que se vean sus productos y servicios, y el proceso se retroalimenta repetidamente. Los nuevos influencers son contactados por empresas que les ofrecen productos gratuitos, y los más exitosos reciben auténticas fortunas por hacer publicidad en su plataforma. Aunque la premisa de la historia está levemente basada en datos y vidas falsas, las remuneraciones son reales.

«Kim Kardashian puede cobrar 80.000 dólares por una publicación y dos tuits», argumenta una de las profesionales durante el documental. Es curioso ver cómo avanza el experimento, la manera tan diferente en los tres seleccionados y sobre todo las herramientas para construir una vida de película artificial que genera la idea común del deseo. Una de las reflexiones más potentes se da en plena pandemia, cuando llega el mes de marzo, la covid-19 encierra a medio planeta en casa con una descomunal crisis sanitaria y miles de muertes diarias. En cambio, son muchos los instagramer que siguen publicando las mismas imágenes idílicas, como si siguieran viviendo la vida de ensueño en playas paradisíacas. «Fake Famous» es un experimento con gente real y desentraña la falsedad del mundo que se muestra.