Ángel Martín: «Tío, ¿de verdad te crees que me puedo inventar una mierda así? ¡Es de locos!»

Muy alabado por su «informativo» matutino, lanza su primer libro, «Por si las voces vuelven» (Planeta), sobre cuando estuvo loco

Ángel Martín en la presentación de "Por si las voces vuelven"
Ángel Martín en la presentación de "Por si las voces vuelven" FOTO: Daniel Gonzalez GTRES

Hace unos años el Ángel Martín de «Sé lo que hicisteis», el de la tele, petó. Y no va y lo cuenta en un libro, «Por si las voces vuelven» (Planeta), en lo que viene siendo una guía para locos y locas, en la que el cómico nos confiesa el infierno que vivió y que le obligó a rehacerse de cero. Y aunque ahora reciba ofertas de la televisiones para adaptar su «informativo para ahorrar tiempo», de momento se queda donde está. Otros sólo verán el consumo de drogas, pero el libro es un trozo del corazón de Ángel.

¿Cómo está Ángel Martín?

Por primera vez en años, Ángel Martín está muy bien, muy ordenado. Esa es la palabra que debería usar, muy ordenado. De repente has podido quitar todo el ruido alrededor, limpiar el sótano y decir, «¡hostia!, que igual se puede montar algo bonito aquí», y montar el rinconcito este para tocar con la banda.

¿Qué es lo que más pereza le da de hacer estas entrevistas?

Ni siquiera es pereza. Puede que lo que me preocupe, en el caso de las entrevistas escritas, sea encontrarte luego con frases sacadas de contexto de «¡hostia!, ya ha vuelto a pasar esto de hemos cogido esta frase para hacer esto, a ver si hacen clic». Es lo único que quizá me genera un poco de..., no es pereza, ni siquiera es preocupación, es inquietud quizá. Y no tanto por mí, porque al final yo vengo de la tele y sabemos de qué va el juego, sino por el tema. Es lo suficientemente delicado como para que, por una vez o de vez en cuando (lo ideal sería siempre), se evitara el buscar el «clickbait». Que fuera una herramienta más de ayuda a desestigmatizar o a perder el miedo a mencionar ciertas cosas. Tratar de convertir todo este proceso de la promoción de un libro en algo que sumara. Es lo que pretendo hacer: si mi experiencia te sirve de algo, las herramientas que yo he tenido te sirven, aquí las tienes, «pa ti siempre». Si te sirven, de puta madre, si no te sirven. Lo siento. Pero es una pieza del proyecto que no está en tus manos.

Tenía miedo de que apareciese al final del libro: «Es una broma»

Sé que alguien más ha leído el libro pensando: «Esto será una broma»; un experimento más de los de Ángel Martín. Tampoco me planteé si alguien de repente pensaba que eso era una broma o no lo era. Sí que dediqué mucho tiempo a pensar en qué tono escribir el libro para que no fuera de una densidad infumable, y que no se pudiera leer. Y que tampoco fuera jiji-jaja, porque no quería hacer el libro del monólogo de «el tío de los monólogos ha sacado un libro de no sé qué». De hecho me preguntaron, «pero esto que cuentas... ¿ha pasado o no?». Pero tío, ¿de verdad crees que me puedo inventar una mierda así? Estamos locos, joder...

¿Los locos y los ex locos se reconocen entre sí?

Creo que hay algo. Tiene que ver sobre todo, y casi siempre, en la forma de escuchar y de hablar. No sabría explicártelo. Puedes tener la sensación de que has tenido cerca a alguien que lo ha pasado. O tienes la suficiente empatía o piel como para entender que hay lugares extraños por los que se puede pasar.

¿Cómo surgió la idea del libro? ¿sabían algo ellos?

Esto es muy claro. Esto es: yo con el informativo en redes funcionando como un tiro. Empiezas a despuntar como personaje popular que tiene un proyecto en internet. Planeta llama y dice, «oye, el tío este, el de ‘’Sé lo que hicisteis’', que ahora está funcionando en redes, dile que haga un libro. Raro será que no quiera escribir un libro de cómo petarlo en redes». Me llaman para proponérmelo, y a mí la idea de escribir sobre cómo petarlo en redes o un libro recopilatorio de monólogos no me interesa lo más mínimo. De repente, en mi cabeza llevaba ya tiempo la idea de, en algún momento, quiero convertir esto en algo que sirva de algo. Hablamos en algunas reuniones y les digo, mira, yo la única opción que hay de que me apetezca escribir con vosotros es algo que os puedo contar, pero es confidencial, porque no lo sabe nadie. Se lo cuento y Planeta dice «pues claro, es mejor».

No hay mención a la actividad sexual durante la crisis en el libro, ¿se ha guardado algo?

No. No hay nada que me haya guardado por motivos personales, o porque no quiera contarlo. Doy por sentado, en la parte en la que se habla que la medicación te deja como un puto zombi en vida, en eso incluye que no se te levanta, que eres un cadáver en todos los sentidos. Realmente lo que he hecho ha sido tratar de condensar las cosas, para explicar las que me parece que son más importantes. Si la medicación hubiera sido que vamos más a ser una máquina sexual lo habría puesto porque es gracioso. Tampoco quería hacer un recopilatorio de anécdotas.

¿Cómo hacemos para que este libro no lo coja cualquiera y lo transforme en lo que no es?

Me temo que no podemos hacerlo nosotros. Puedo decir que tengo la suerte de que la gente va a coger el libro desde un lugar con mucho respeto; con la intención que yo quería que se cogiera, que era, lee con calma, lee despacio, quizá te ayude. Este libro lo tienes que coger como tú creas y léelo como tú creas que tienes que leerlo.