La trampa de la empresa de Sevilla con sus abonados

Mañana presentan una feria sin la idea de cumplir los requisitos vigentes

Sevilla, plaza de toros
Sevilla, plaza de torosEduardo Briones Europa Press

Hay ganas de toros y más aun de volver a a una normalidad, la que sea. Todo lo que suponga acercarse a la vida de antes. Mañana la empresa de Sevilla presenta su Feria. La de Abril. Diferente, de fechas y sin casetas, pero con categoría. Un sueño. Con figuras, con aliciente y con sabor. Once corridas de toros. La idea del empresario es arrancar el 18 de abril y aprovechar los dos siguientes fines de semana (largos), los días 22, 23, 24 y 25 y 29, 30, 1 y 2 de mayo. Más la Feria de San Miguel.

El condicionante de la celebración de la feria es que sea con un aforo del 50%. A lo que el empresario, Ramón Valencia, se acoge en todo momento. Para que eso se dé hay que estar en el nivel 2. Nivel en el que se encuentra ahora Sevilla, pero hay una letra pequeña bien conocida, porque es así ya desde el año pasado y ha condicionado el desarrollo de la temporada y de todos los festejos que se celebraron desde que se impuso.

Nivel 2: 50% de aforo y distancia de 1,5 metros de distancia entre espectadores

Mañana se presentan los carteles de lo que sería la Feria de Abril de Sevilla y la empresa ya ha informado a sus abonados para comenzar la venta.

“Nos ponemos en contacto con usted para anunciarle que la Empresa Pagés tiene la firme voluntad de celebrar festejos en la Plaza de Toros de Sevilla, siempre y cuando la Autoridad competente permita un 50% del aforo. De ser así, tendremos que ocupar una localidad y dejaremos libre la siguiente de la misma fila para mantener la distancia de seguridad entre los espectadores. Es decir, solo podemos poner a la venta una de cada dos entradas consecutivas. De este modo, aquel que posea dos abonos consecutivos en la misma fila solo podrá disponer de uno de ellos, conservando el derecho de su otra localidad para el año próximo, una vez regrese la normalidad y pueda disponerse del aforo completo de la plaza. Por tanto, cada abonado podrá disponer del 50% de sus abonos (a excepción de aquellos que posean un número impar de abonos)”, dice el correo que han enviado a los abonados.

Es decir, la idea del empresario es vender una entrada sí y una no, en una plaza en la que las entradas guardan una distancia mínima entre localidades. Esto asegura que no cumplen los requisitos impuestos del metro y medio, por lo que no se ajustan a la legalidad impuesta por la normativa actual que, además del 50% impone el metro y medio entre espectadores.

La probabilidad de que pueda dar la feria es bastante pequeña, al menos con el retrato que tenemos a día de hoy y teniendo en cuenta que el primer festejo programado es para dentro de un mes. Hay que tener en cuenta que estamos saliendo de la tercera ola y previendo cómo puede ser la cuarta. La programación que hacen los empresarios es inminente.

No es cuestión menor este apartado del correo informativo: “En caso de no renovar ninguno de sus abonos, perderá el derecho a esas localidades para temporadas venideras”. Es decir, se obliga al abonado a soltar dinero para no perder el abono, a pesar de que la situación actual hace pensar que las probabilidades de que se den esos festejos son ínfimos.

La idea de celebrar Sevilla es maravillosa si estuviera consolidada en un proyecto real, acorde a la situación pandémica que estamos atravesando desde hace un año y no sujeta a una irrealidad. Es verdad que en una plaza como la Maestranza, con localidades tan pequeñas imponer la distanica de metro y medio entre espectadores es una aberración, como lo fue desde el principio, más con la idea de boicotear la celebración de cualquier espectáculo y en vez de prohibirlo ponerlo muy difícil. Una plaza como Sevilla con metro y medio de distancia entre espectador afora muy poca gente. Con estos condicionantes igual hay que esperar a que la pandemia haya evolucionado y programar un poco más adelante la feria. O hacer el esfuerzo de ajustarse a esta nueva realidad, que desconozco si es posible. Hay cantantes que han pasado de dar conciertos en Winzik center a teatros con 500 personas. ¿Es el formato adaptable?

Si algo ha demostrado el año pasado es que ni cuando permitieron la celebración con aforos reales del 50%, como fue el caso de El Puerto de Santa María, con toda la polémica a cuestas, movida por la izquierda radical política y aireada por el propio entramado taurino de perfil bajo, hubo incidencia covid-19. Otra cosa es que asuste. Y dudo mucho que el miedo permita a los políticos dar el paso adelante y abrir la mano a que se celebren eventos multitudinarios y más si se trata de tauromaquia que de una manera u otra arrastra la polémica. Y ya hemos aprendido que no necesitamos que vengan de fuera a echarnos piedras encima.