La Feria de Abril de Sevilla, lista y a la espera de un 50% de aforo improbable

Sevilla mueve ficha mientras sigue el silencio de Madrid, la plaza más importante del mundo

Imagen del diestro saliendo a hombros por la Puerta del Príncipe de Sevilla
Imagen del diestro saliendo a hombros por la Puerta del Príncipe de Sevilla

Mientras la tercera ola de covid-19 va remitiendo, el empresario de Sevilla Ramón Valencia ya tiene organizada sobre el papel la que podría ser la primera Feria de Abril de Sevilla en plena ola pandémica.

Tras el vacío que hubo el año pasado en la ciudad hispalense, también cuando se celebraban festejos en otras plazas como El Puerto de Santa María (Cádiz), Huelva o Córdoba, en esta ocasión el empresario anda en plenas gestiones de una feria con un formato distinto, dado que la feria de Abril como tal se ha suspendido en 2021.

La idea del empresario es arrancar el 18 de abril y aprovechar los dos siguientes fines de semana (largos), los días 22, 23, 24 y 25 y 29, 30, 1 y 2 de mayo.

Serían en total nueve festejos, ocho corridas de toros, una corridas de rejones para la primavera y ya en la Feria de San Miguel tres corridas de toros.

Los carteles serían:

18 de abril, reapertura de la plaza. Toros de la ganadería de Victoriano del Río para Morante de la Puebla, Roca Rey y Pablo Aguado.

Para el resto de festejos se han trabajado estas combinaciones:

Juan Pedro Domecq: Morante de la Puebla, Pablo Aguado y Juan Ortega.

Garcigrande: El Juli, Miguel Ángel Perera y Roca Rey

Matilla: El Juli, Manzanares y Ureña.

Jandilla: Fandi, Manzanares y Juan Ortega.

Santiago Domecq: Urdiales, Daniel Luque y Rafael Serna.

Miura: Morante de la Puebla, Escribano y Pepe Moral

Victorino: Antonio Ferrera y Emilio de Justo, (mano a mano)

Fermín Bohórquez: Andrés Romero, Lea Vicens y Guillermo Hermoso de Mendoza.

La Feria de San Miguel quedaría de la siguiente manera:

Toros de Garcigrande para Diego Urdiales, José María Manzanares y Pablo Aguado,

Toros de Juan Pedro Domecq para Morante de la Puebla, Roca Rey y Juan Ortega.

Toros de Fuente Ymbro para Antonio Ferrera, Miguel Ángel Perera y Daniel Luque.

La realidad: pandemia y aforo

La feria, que sobre el papel es un sueño cuenta con la irrealidad que necesita que la evolución de la pandemia y los protocolos necesarios como que para que la feria se dé con un 50% del aforo, que es como el empresario considera viable los festejos. Y, por supuesto, como siempre, con la presencia de las cámaras de televisión.

Con la experiencia que acumulamos del año pasado, donde pocos fueron los festejos que se dieron al 50% y mucha la polémica que se suscitó, generada por la rama política de Podemos y alimentada de largo por el propio sector, entre ellos Anoet, es decir, el propio Ramón Valencia. Las posibilidades de que se llegue al mes de abril con un 50% de aforo para la celebración de festejos son muy ilusorias y quizá poco realistas.

Se abren nuevas cuestiones sobre este tema que serían interesante afrontar. Con todo el trabajo, y bueno, llevado a cabo, porque es una realidad que los carteles abren en canal la afición a los toros y las ganas por volver a sentarse en un tendido, multiplicado por mil si hablamos del de la bella Maestranza. ¿Se barajan otras opciones? Es decir, en tiempos tan convulsos y extraordinarios como éste en el que alcanzar un aforo del 50 por ciento es casi un imposible, el año pasado se dieron festejos con aforos mucho menores. ¿Sería una opción para la Maestranza? ¿Ha dado Ramón Valencia el paso hacia adelante de verdad? ¿O es brindis al sol?

¿Es posible reajustarse teniendo en cuenta que la televisión es la que hace viable dar los festejos? O estamos ante un 50% o nada.

¿Qué pasa por Madrid?

La realidad, la sanitaria, la dureza de todo esto que estamos viviendo sigue mal. Eso es incuestionable. También lo es que no deja de sorprender el silencio de Madrid. Las Ventas. Cerrada a cal y canto. Que no haya ni un solo susurro. Ni de presente ni de futuro. Que no estén permitidos los festejos, mientras sí se hayan autorizado otros espectáculos. Es penoso. Más allá de los líos internos que se traen, en algún momento alguien deberá dar explicaciones, aunque solo sea por la responsabilidad de plaza de máxima categoria y el peso que eso conlleva, también en las etapas de oscuridad, como esta.