Un pletórico Manzanares deja K.O a Roca Rey

El alicantino cortó cuatro trofeos en una tarde apoteósica y Roca Rey, dos con buenos toros de distintas divisas en Castellón

Manzanares y Roca Rey salen a hombros en Castellón
Manzanares y Roca Rey salen a hombros en CastellónVicente Canelles

Los tiempos del capote de José María Manzanares fueron otros. Suyos, propios o ajenos. No sabemos, pero algo había ahí en esas verónicas tan lentas como la embestida del toro que parecía que le habían ralentizado las pulsaciones para el momento. Aquello fue en el nombre del padre medio siglo después, con el capote cogido muy cortito, muy cerca de la esclavina, y del corazón. No necesitó muchos lances, ¿para qué? Los justos para prender la llama, y saciarse de cadencia en cada uno de ellos. Un deleite lo que vino después con esa embestida del Garcigrande tan humillada como rítmica, ¡qué buen tiempo tenía el toro! Lo saboreó Manzanares sin prisas, de a pocos, aunque los fogonazos venían como bocanadas de oxígeno en los broches de las tandas, los cambio de mano que se negaban a morir y los pases de pecho a la hombrera, con desaire, con descaro. Torería, hasta Bosé la describía ante la vida. Pitón zurdo bueno tuvo el toro, hasta el final y sin remilgos, con los vuelos los naturales y muy despacio ese fin de fiesta con la diestra, tan lento y ligado que sublimó el toreo a cuentagotas antes de perfilarse en el mismo centro del ruedo para esperar al toro en la suerte de recibir. Fue un gozo la faena de Manzanares, un estallido de emociones, una antología que tributaba la sangre que le corre por las venas justo ahora que se cumplen los 50 años de alternativa del padre. Entró la espada, en el mismo centro del redondel, en la suerte de recibir y la explosión se resolvió con dos trofeos. Acabábamos de empezar y se había llenado todo.

Manzanares da una larga cambiada FOTO: JMM Prensa

El turno de Roca Rey

Roca Rey lo sabía y se ajustó en las chicuelinas en el segundo. El toro de Algarra fue bueno, cómplice perfecto. La faena del peruano desestructurada, queriendo siempre, ligando a costa de cortar los muletazos y convertirlos en medios. A puro huevo igualó el doble premio, con unas bernadinas de infarto. Y como Castellón casi infartó y entró la espada, hizo diana.

Con tres largas cambiadas de rodillas recibió Manzanares en el tercio al tercero. ¡Joder! Lástima que luego el toro no tuvo ritmo y fue a menos, así la faena.

Se dejó hacer el cuarto, de Garcigrande, con la transmisión más justa, pero con buen tranco y repetición. La faena de Roca Rey pasó desapercibida, muy en la pala, a pesar de que la estocada le brindara el trofeo.

De vuelta el toro

Se sublimó Manzanares con el buen Jandilla que hizo quinto, premiado con la vuelta. Fue un gozo para los sentidos. Llenándose de toro para vaciarse después, en una armonía brutal. Tan bello que no quieres que acabe, tan pleno, tan barroco, tan libre, tan cadencioso, tan torero, tan templado... Tan verdad como irreal: el toreo que de vez en cuando ocurre como el milagro de sentirse vivo. ¡Qué buen Jandilla y qué bien toreado! Inmensos los naturales, ansiados los cambios de mano, arrebujados los pases de pecho, gozados los derechazos...El toreo que fue y es.

Roca Rey cerró plaza con un sexto con transmisión con el que lo intentó, pero no estuvo fino.

Había sido la tarde del «no hay billetes» (y mucha gente en el tendido apelotonada, demasiado), pero acabó siendo mucho más. Una corrida pletórica de Manzanares en la que puso a golpe de torería a Roca Rey contra las cuerdas. Y hubo triunfo, pero le dejó K.O. Tardes así mantienen a flote la Tauromaquia siglos después. De pronto, todo vuelve a empezar.

Ficha del festejo

CASTELLÓN. Cuarta de la feria. Se lidiaron toros de distintas ganaderías Garcigrande, 1º y 4º; Luis Algarra, 2º y 3º; Jandilla, 5º, Vegahermosa, 6º, desiguales de presentación 1º, muy bueno; 2º, bueno; 3º, sin ritmo y a menos; 4º, de buen juego; 5º, premiado con la vuelta; 6º, bueno. Lleno de «no hay billetes» dentro del aforo permitido.

José María Manzanares, de corinto y oro, estocada contraria (dos orejas); pinchazo, estocada (saludos); estocada (dos orejas).

Roca Rey, de pizarra y oro, estocada fulminante (dos orejas); estocada (oreja); dos pinchazos, bajonazo (silencio).