Agosto por San Juan

El Fandi y Cayetano abren la puerta grande al aprovechar un buen encierro de Matilla.

El Fandi y Cayetano salen a hombros
El Fandi y Cayetano salen a hombros

El Fandi y Cayetano abren la puerta grande en un buen encierro de Matilla.

Alicante, primera de feria. Se lidiaron cuatro toros de Hnos. García Jiménez y dos de Olga Jiménez (4º y 5º). Desiguales de presencia, nobles y justos de fuerza. El 5º, premiado con la vuelta al ruedo. Más de media entrada.

Paquirri, de purísima y oro, pinchazo y descabello (silencio); pinchazo, media, seis descabellos, aviso (silencio).

El Fandi, de pavo y oro, bajonazo (oreja); entera, aviso (dos orejas).

Cayetano, de frambuesa y azabache, entera (oreja); entera (oreja).

Si a la luz de les fogueres se iluminan les palmeres, como reza el himno oficioso de estas fiestas alicantinas, al reclamo de José Tomás el abono de esta feria de Hogueras se ha vendido por completo y el coso de la Plaza de España vio ya colmados sus tendidos y amplias sonrisas iluminaban los rostros de los responsables de este serial -que han hecho el agosto ya a finales de este mes de junio- que, además, empezó con buen pie.

Con un encierro de Matilla -con toros de sus dos hierros- desigual de presencia, justito de fuerza y manejable de sobra, El Fandi fue directamente a lo suyo. Toreó de capa procurando dar variedad a su quehacer, banderilleó en su primer turno exhibiendo sus portentosas facultades físicas -aunque introdujo ahora una nota discordante al perder pie en el tercer par y caer ante la cara del toro, aunque afortunadamente sin consecuencias- y toreó con facilidad y siempre muy para la galería, llevándose la primera oreja de la función a pesar de que se le fue la espada muy abajo al matar.

No varió de guión ni argumento con el quinto, recibiendo con largas cambiadas de rodillas y quitando por zapopinas; banderilleando con afán de récord olímpico y muleteando a destajo. Lo que sí varió fue la condición de su oponente, un animal con fuelle, pujante, pronto, con fijeza e incansable en su embestir. Buscó el indulto el granadino pero no acabó de ser maciza su labor, muy irregular y consintiendo muchos enganchones y hasta desarmes. Ahora sí acertó con el estoque y logró holgado la puerta grande.

Con el tercero se simuló la suerte de varas, si bien es verdad que el astado apenas podía con la divisa, perdiendo las manos con frecuencia ante un Cayetano que toreó en principio con muchas prisas, queriendo hacer muchas cosas en poco tiempo. Cuando se serenó y atemperó su quehacer hubo más armonía, temple y sincronía entre las partes, luciendo sobre todo al torear en redondo.

Derrochó ganas con el sexto, al que supo fijar y evitar que se rajase, siendo ese afán y su gran voluntad de triunfo lo más destacable de una faena de gran velocidad que remató con una gran estocada.

Paquirri lanceó sin apreturas a su noble y flojo primero y tampoco con la muleta hubo emoción alguna, siendo silenciada su labor al acabar con él tras una faena como de trámite. Tampoco logró acoplarse con el cuarto en otro trasteo deslavazado, con muchos altibajos y poco acierto descabellando.