Francia

El colofón soñado por un gran Perera

El extremeño refrenda su mejor temporada cortando cinco orejas en su encerrona en el Coliseo de Nimes

El pacense remata con una media verónica de manos bajas, ayer, en el Coliseo de Nimes
El pacense remata con una media verónica de manos bajas, ayer, en el Coliseo de Nimeslarazon

Nimes (Francia). Cuarta de la Feria de la Vendimia. Se lidiaron toros de Jandilla, y Vegahermosa (5º y 6º), bien presentados y de buen juego, a pesar de su justa raza. El mejor y de mayor duración, el quinto. Más de tres cuartos de entrada.

Miguel Ángel Perera, como único espada, de verde botella y oro, más de media estocada, descabello (saludos); media en buen sitio (oreja); buena estocada en lo alto (oreja); pinchazo, estocada, aviso (oreja); estocada, descabello (dos orejas); estocada (saludos).

Miguel Ángel Perera prolongó un poco más el guión de su sobresaliente temporada saldando su apuesta final de encerrarse con seis toros -de la divisa gaditana de Jandilla- en solitario con cinco orejas en el esportón y una multitudinaria salida por la Puerta de los Cónsules del bimilenario coso galo, que le vuelve a reivindicar como la figura del toreo que este 2014 ha eclosionado con su mejor campaña como matador de toros.

El diestro extremeño toreó con gran largura y temple al animal que abrió plaza, al que bajó mucho la mano hasta prácticamente barrer la arena con su muleta. Fue una faena en la que de manera especial sobresalieron sus series sobre la mano izquierda. Hubo naturales muy destacados.

Al segundo, que embistió rebrincado y algo tardo, le hilvanó una muy buena faena con las zapatillas clavadas prácticamente en la arena. Firmeza y poder, mando para domeñar al animal. Lo pasaportó de media estocada en muy buen sitio, suficiente para que el animal claudicara y se le concediera el primer trofeo de la tarde. Echando ambas rodillas a tierra, recibió Perera al tercero con una larga cambiada. Prosiguió con el percal para después quitar por ajustadísimas chicuelinas. El toro, apenas tuvo recorrido y se revolvía a cada pase. Estuvo sin embargo muy firme el torero de nuevo. Destacó de su labor varias tandas en redondo en las que volvió a exhibir ese toreo con mando y poder tan seña de identidad de su toreo. Obligó mucho al de Jandilla, del que arrancó otra oreja.

De nuevo de hinojos, saludó al cuarto. De esta guisa, le instrumentó verónicas y faroles. Acto seguido, repitió con los faroles para intercalarlos en un vistoso quite con gaoneras. En este astado, se animó el de la Puebla del Prior y tomó los palos. Perera banderilleó con animosidad e inició su faena con un par de pases cambiados por la espalda. El animal fue muy noble y el diestro condujo sus embestidas con mucho temple, tanto por un pitón como por el otro. De nuevo, una oreja.

Ya ante el quinto de la tarde, al que logró desorejar, comenzó su trasteo con un par de estatuarios. Toreó después con autenticidad, mando y poderío. Ya al final de su faena, acortó las distancias y se metió un arrimón para terminar quedándose valientemente y sin enmendarse entre los mismísimos pitones del toro. Lástima que el que cerró plaza fue muy soso y sin transmisión. Por ello, con el trabajo y el colosal triunfo bajo el brazo, apenas se alargó en su trasteo más de lo necesario.