Toros

En el arte de Marialva, adiós a uno de los más grandes, Fermín Bohórquez Escribano

Fermín Bohórquez Escribano
Fermín Bohórquez Escribano

El rejoneador y ganadero, Fermín Bohórquez Escribano, falleció en el día de ayer a los 83 años de edad en Jerez de la Frontera. De cuna le vino la afición por la tauromaquia.

El rejoneador y ganadero, Fermín Bohórquez Escribano, falleció en el día de ayer a los 83 años de edad en Jerez de la Frontera. De cuna le vino la afición por la tauromaquia. Hijo de ganadero de reses bravas de procedencia Murube, encaste que aún conservan sus descendientes y cuyo hierro se ha convertido en uno de los predilectos del toreo de Marialva. Amante del toro y el caballo, el binomio perfecto que le llevó a consagrarse como uno de los rejoneadores estrella durante la década de los setenta.

Actuó por primera vez en público a los 26 años, en 1959, en la gaditana plaza de toros de Ubrique en un festival benéfico. Dos temporadas después, se consolidó como profesional en Pamplona y, ya en 1962, hizo su primer paseíllo en la Monumental de Las Ventas, donde actuó de forma consecutiva durante veinte temporadas cosechando grandes triunfos.

Compartió cartel con grandes personalidades del rejoneo como el portugués José Samuel Lupi, Álvaro Domecq o los hermanos Peralta. De estos últimos, Ángel Perelta definía para LA RAZÓN a su compañero como «un hombre con carácter, pero que destacaba por su nobleza. Era un compañero muy querido y con el que he tenido la oportunidad de torear. He sentido mucho su pérdida. Le gustaba competir, de forma sana, pero competir. Dentro del ruedo no nos conocíamos, después, éramos grandes amigos. Su toreo trascendía al tendido». Una descripción, que en cierto modo, comparte Álvaro Domecq, «desde que éramos pequeños hemos vivido y compartido muchos momentos y aficiones juntos, el rejoneo entre otras. Hemos toreado grandes tardes, tanto aquí en España, como en Cali, Lima o Perú. Fue un hombre que vivió para el campo y para la profesión. Un rejoneador muy valiente y espectacular».

Se retiró de los ruedos en 1993 en la plaza de toros de Jerez tras más de 800 festejos a sus espaldas, pero, Fermín Bohórquez, siempre estuvo involucrado en el mundo del toro y el caballo.

La capilla ardiente se instaló durante toda la jornada de ayer en la finca La Peñuela y el funeral tendrá lugar hoy, a las once de la mañana, en la iglesia de San Mateo en Jerez, donde sus familiares, Mercedes Domecq Ybarra, su mujer, y sus seis hijos, el mayor de ellos también rejoneador que siguió con la dinastía hasta el año pasado 2015 que se retiró, podrán darle su último adiós.