Feria de San MIguel: Alternativa de Jiménez en tarde difícil para las figuras

El recién doctorado cortó una oreja con el único lote bueno de Daniel Ruiz y El Juli sufrió un feo percance sin consecuencias en la última de San Miguel

El diestro Ángel Jiménez en su faena con la muleta. Ke Imagen
El diestro Ángel Jiménez en su faena con la muleta. Ke Imagen

Hoy era uno de esos días en los que el fracaso no era una opción, como tampoco lo es que falle el toro de la alternativa, que aquel que está llamado a pasar a la historia lo haga con mediocridad. Quizá por eso “Tirachinas II” quiso dejar alto su pabellón, a pesar de que no fue tan claro de primeras su duración, pero sacó fondo el toro y fondo del bueno para querer empujar en la muleta y hacerlo hasta el final. Había que echarle tiempo y exquisitez, como a tantas cosas, para torearle con la bamba de la muleta, dejarlo llegar, evitar las brusquedades y acompañarlo hasta el final. Ángel Jiménez estrenaba la alternativa que le dio Morante y El Juli como padrino y le costó encontrar la medida en las primeras tandas, más sucias, menos limpio el trazo. En esa faena por fascículos que fue a más lo gozó en la verticalidad y templado; armas irresistibles para el público de Sevilla con el que conectó y no por la vía de la complicidad de quien está recién llegado, sino por los resortes del toreo. El resto de la corrida fue dura y complicada, por mansa y falta de entrega. Tal fue así que El Juli nos devolvió una imagen maldita en décimas de segundo. Cuando el toro le cogió al entrar a matar, era el quinto, un toro muy deslucido que todo lo que hizo fue a la defensiva. Y ahí la mejor defensa resultó un buen ataque. Se salvó de puro milagro, pero se vivió con terror en la plaza. Le costó a Julián deshacerse del toro, este es de los que persiguen. Había descolgado su primero, aunque de nada le sirvió porque cuando hubo que arrear el toro se vino abajo y se quedó en nada. La brevedad resultó el único camino.

Morante había sido el padrino de ceremonia, en esa preocupante tarde en la que Sevilla no llenó con el de La Puebla, Juli y torero de la tierra en el cartel... Para tomar nota. Los tiempos cambian. Hubo tres, no más, tampoco vamos a exagerar ahora ya que llega el ocaso de la temporada, pero los tres muletazos que pegó Morante para rematar la primera tanda al segundo fueron un espectáculo. Nos meció primero con una trinchera para acabar abandonándonos con uno del desprecio, con toneladas de torería. Después debió seguir algo así como un par de tandas y una espada poco ortodoxa. Un manso al más puro estilo PACMA fue el cuarto. Nada había que hacer y nada hubo. En este desaguisado de la corrida de Daniel Ruiz vino el sexto, encastado y con mucha transmisión para seguir con la correspondencia del día grande. Era toro de echar la moneda al aire y si sale cara: triunfo. Arreaba el animal, pero agradecido en su transmisión y en la entrega en el viaje. A Jiménez se le trasparentó en esta parte su escaso bagaje y solventó con una enfibrada faena y una estocada a la primera. Valió un trofeo. El único.

Esa tarde que se recordará por la alternativa de Ángel Jiménez y en la que también dejamos atrás un buen puñado de sufrimiento. Y mansedumbre.

Ficha del festejo:

Sevilla. Tercera de la Feria de San Miguel. Se lidiaron toros de Daniel Ruiz. 1º, buen toro y con fondo; 2º, noble y de poco fondo; 3º, deslucido y protestón; 4º, manso; 5º, deslucido y a la defensiva, 6º, encastado y con transmisión. Tres cuartos de entrada.

Morante de la Puebla, de azul y azabache, dos pinchazos, estocada corta, descabello (silencio); pinchazo, pinchazo hondo, estocada atravesada, descabello (silencio).

El Juli, de verde hoja y oro, pinchazo, media (silencio); cuatro pinchazos, estocada corta, dos descabellos (saludos).

Ángel Jiménez, de blanco y oro, pinchazo, estocada caída, aviso (vuelta al ruedo); estocada tendida, aviso (oreja).