Francisco de Manuel, sobrio y sincero en Madrid

El novillero saludó dos ovaciones e hizo lo más destacado de la tarde con una novillada de La Quinta desigual

Francisco de Manuel da un derechazo     Foto: Cristina Bejarano
Francisco de Manuel da un derechazo Foto: Cristina Bejarano

Toreó a la verónica como si fuera un dibujo, un cuadro, despacio, fácil, con los vuelos, marcando los tiempos perfectos con las muñecas y con una media arrebujada, de esas que marcan la diferencia. Era Francisco de Manuel y suponía su llegada a Madrid, siguió con ese argumento de buenas maneras en el quite. Esperaba todo con ese tercer novillo de la ganadería de La Quinta, que descolgó y sacó ritmo en la capa. Cambió la cosa. Se cruzó en el camino el novillo, que desarrolló dificultades. Embestía tan por dentro que en más de una vez le arrolló con peligro. De Manuel ni volvió la cara ni se asustó. Ajustó los tiempos y las dificultades en una actuación muy digna.

Brindó al grupo de moda Taburete que ocupaba junto con un mítico David Summers, de Hombres G, un burladero de la plaza el novillo que cerraba plaza. Se desenvolvió bien con la capa de salida y también defendió la faena de muleta a un novillo que no permitía dudas y fue quedándose según avanzaba el tiempo. Anduvo firme, sincero y con oficio. Muy solvente en su lote y con buenas formas. Se tiró a matar con toda la parsimonia del mundo. Y la espada entró. Sobrio de principio a fin.

De Manuel con el capote

Toda la nobleza del mundo había tenido el novillo que abrió plaza, franqueza y calidad aunque en esas arrancadas faltaba transmisión. De ahí que las buenas maneras de Ángel Jiménez pasaran desapercibidas. Todo lo que hizo vino desde la verticalidad y el buen concepto, lástima que la espada se le fuera abajo. Complicaciones sacó el cuarto, que iba y venía, pero falto de entrega y costaba verle metido en la muleta. Así la faena del novillero que buscaba la manera hasta que el animal se rajó de camino a tablas.

Había apretado el segundo sin piedad cada vez que veía a un torero sin engaño. Bien lo sufrieron los banderilleros que les apretó mucho para dentro. Llegó con casta a la muleta donde repitió con ese punto de informalidad que pone más cuesta arriba las cosas, pero con transmisión. El Galo, su matador, puso voluntad en la faena, pero no logró imponerse y el novillo lo requería. Quiso poner banderillas en el quinto y lo padeció por momentos, este encaste tiene sus resortes. Llegó con movilidad y reponiendo a la muleta del novillero que puso todo lo que tenía, pero no siempre consiguió dominar los viajes del toro. Habíamos comenzado la tarde con una de esas noticias que pesan: la que anunciaba Jiménez Fortes y su necesidad de cortar la temporada de manera indefinida al someterse a la sexta intervención del tobillo. A toreros como él, se les espera. Este tiempo no es más que la necesidad de ponerte a punto, torero.

Brindis de De Manuel a los integrantes de la banda «Taburete»

Las Ventas (Madrid). 14ª de abono de San Isidro. Se lidiaron novillos de La Quinta, bien presentados en conjunto y muy acorde a las hechuras de su encaste. 1º, soso y noble; 2º, encastado, repetidor y punto informal; 3º, complicado, embiste por dentro; 4º, rajado ; 5º, encastado, con movilidad y reponiendo; 6º, va y viene quedándose. Menos de tres cuartos de entrada.

Ángel Jiménez, de carmín y oro, estocada baja (silencio); dos pinchazos, media tendida (silencio).

El Galo, de blanco y plata, estocada, estocada (silencio); estocada (silencio).

Francisco de Manuel, de grana y oro, pinchazo, estocada (saludos); estocada (saludos