Garibay desoreja y sale a hombros en La México

El mexicano triunfa con un gran toro de Arroyo Zarco, mientras que sus compañeros Mario Aguilar y El Capea se fueron de vacío

Ignacio Garibay pasea los dos trofeos cosechados anoche en La México
Ignacio Garibay pasea los dos trofeos cosechados anoche en La México

El mexicano Ignacio Garibay aprovechó un gran toro de Arroyo Zarco, de arrastre lento, para realizar la faena de la tarde, cortar dos orejas y salir a hombros en la que ha sido la décima segunda fecha de la temporada 2015-2016 en la Monumental Plaza México, según informa Efe.

Su compatriota Mario Aguilar, así como el español Pedro Gutiérrez Lorenzo «El Capea», se fueron de vacío.

Con una entrada de unos seis mil espectadores, se lidiaron seis toros del Hierro de Arroyo Zarco, finos de elegantes hechuras, pero descastados y flojos, excepto el cuarto de nombre «Ilusión», que fue noble, claro, con clase, con fijeza y sobre todo que repetía con emotividad, que fue premiado con arrastre lento.

Ignacio Garibay, con el primero de la tarde se vio firme, con más deseos que en otras ocasiones, y aunque su faena no tuvo continuidad y mató de estocada baja dio una vuelta al ruedo con leves protestas, aunque tuvo también ligera petición de oreja. Con el cuarto que fue dando de sí y llegó ideal a la muleta, aprovechó para hacerle una faena que tuvo mejor elaboración sobre ambos pitones y caló fuerte a la gente. Mató de magnífica estocada. Dos orejas, para ser el triunfador y salir a hombros.

Pedro Gutiérrez «El Capea», sin suerte no le vimos con el sitio de antes y además toreando un poco rápido al segundo sin gustar al público y mató de estocada baja. Silencio. Con el quinto, que era tardo y no repetía hizo el esfuerzo en vano. La gente no le reconoció ese intento, pinchazo y estocada. Silencio.

Mario Aguilar, con el tercero que tenía media embestida y faltó de raza como la mayoría de sus congéneres, bien con el capote y trasteo con empeño sin lograr el propósito, estocada con tendencia y una casi entera muy desprendida. Silencio. Y el sexto, sin calidad, tuvo destellos aislados que no terminaron por agradar a la concurrencia. Concluyó con estocada y un descabello. Palmas.