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Justo Hernández: «A veces por un fracaso te crees que se acaba todo»

Propietario del hierro de Garcigrande, una de las divisas preferidas por las figuras del toreo y que lidia mañana en Olivenza

Justo Hernández, junto a uno de los astados de su ganadería, Garcigrande
Justo Hernández, junto a uno de los astados de su ganadería, Garcigrande

Se llama Justo Hernández, pero se anuncia en los carteles como Garcigrande, con el nombre de su ganadería. Allí en el campo de Salamanca se dan cita los toreros para la preparación de la temporada. Un año más, esta divisa es la preferida de las figuras del toreo.

–¿Qué tienen sus toros para que los quieren las figuras?

–Pues no lo sé. Yo intento buscar el tipo de toro que a mí me gusta y en alguna ocasión se consigue, pero pocas.

–¿Existe el toro ideal?

–El toro tiene muchos matices. Me gustaría que el toro tuviera tanta codicia, que ese instinto sólo le permitiera seguir la muleta, pero en realidad hay muchas formas de hacer lo mismo.

–¿Está el campo tan mal como se dice?

–El campo es un reflejo de cómo está el país. No vamos a ser menos ni más. A la gente, por la situación, le cuesta más ir a los toros , pero nos estamos ajustando a la situación. El precio del cereal ha subido y se ha bajado el del toro; es un negocio puro y duro; muy real.

–Dicen que las ganaderías de toro bravo son para románticos.

–Yo creo que en gran parte uno se hace ganadero porque no es capaz de ser torero y por la emoción que provoca un toro bravo en la plaza. Por mucho dinero que tengas, hay veces que merece la pena sentirte lleno por dentro, aunque tengas menos dinero. Ser ganadero es algo más que un negocio, es más, no se tiene como negocio.

–¿Qué se busca?

–Es una ilusión, sientes cosas que quieres conseguir, aunque no lleguen nunca.

–¿Cuál sería esa meta a cumplir?

–Quizá ese tipo de toro que haga progresar el toreo o conseguir ese comportamiento en el toro que vaya un poco más allá de lo que hay, aunque nunca lo consigues vives con la ilusión de lograrlo.

–Pero para lograrlo, ¿se necesita el éxito?

–Sí, se necesita el éxito, pero lo que quieres es dar un paso más en la tauromaquia. Es algo más interior, más allá del dinero, más allá del éxito, si no, yo no sería ganadero.

–¿Las decisiones en una ganadería se ven a largo plazo?

–No las ves inmediatamente. Tu poder de reacción es más lento de lo que sería ideal. Pero se ve rápido si has metido la pata. Siempre he pensado que como me voy a equivocar , y de hecho me equivoco, es mejor tener ciertos mecanismos para poder de alguna manera dar marcha atrás y que los errores no sean tan radicales.

–Mañana empieza la temporada en Olivenza, pero ¿cuál es la plaza que más impone a un ganadero?

–Eso depende mucho de la situación de la ganadería. Según el momento en el que estés un fracaso puede suponer una catástrofe y en cambio hay días que no son tan clave, no te hacen tanto daño. Para mí es importante la primera y las grandes ferias, que es donde más te juegas.

–¿Tanto hay en juego?

–Un éxito no te atreves ni a soñarlo porque da hasta miedo y con un fracaso te crees que acabó todo, que ahí acabó tu historial como ganadero. He sentido mucho esa presión de jugarte todo.

–¿Cuáles son las tardes clave?

–Quizá esté equivocado, pero hay cuatro o cinco... Son las que motivan. Sevilla, Valencia, Bilbao, Madrid, Nimes... Y luego depende mucho de cómo lleves la temporada. Si las cosas van saliendo bien nunca gusta que salgan mal, pero sabes que no te va a hacer tanto daño.

–Pero en una temporada mala...

–Pero si la temporada la empiezas regular sabes que se te está acabando el crédito. A veces es cuando las cosas van mal sientes menos presión, optas por lo importante, por la persona, la familia y piensas, ya pasará, no se acaba el mundo. Si no te amargas y te vuelves loco.

–Estar en la cima es exigente. Si no le embisten sus toros, ¿se queda fuera del circuito?

–El torero se anuncia con la ganadería que piensa que va a triunfar y si dejas de ser tú y hay otra mejor, pues te quedas en casa. Es así de duro, pero no es una injusticia, son las reglas del juego. Todos haríamos lo mismo.

–¿Es un círculo vicioso?

–El torero necesita matar lo mejor para ser el mejor y al final manda el público que paga por ir a ver al mejor. Se está poco tiempo arriba porque no hay quien aguante esa exigencia pero es lo que hay.Y es muy bonito mientras dura.

–¿Se está preparado para la caída?

–Cuando pasa supongo que duele, pero creo que todos estamos preparados. Hay cosas peores que dejar de tener éxito en la vida. El fracaso no es el fin de nada. El fin es uno, es la persona, el interior.

–¿Qué le diría a un antitaurino?

–Que conozca de verdad lo que es la crianza del toro bravo.

–¿Optimista o pesimista respecto a la situación de la Fiesta?

–Yo veo a la Fiesta sana y con un plantel de figuras histórico. Soy optimista, mientras un torero sea capaz de jugarse la vida y exponerse para matar a un toro como se hace, tan de verdad.

–Hay quien dice que esto se acaba.

–Ya se lo dijo Belmonte a Dominguín en su última etapa, cuando alguien dice que esto se acaba, lo dice globalmente pero en realidad está viendo el final de su carrera.

–¿Qué opina de las críticas del monoencaste?

–Las ganaderías tienen un historial tan antiguo que ninguna vaca viene de la nada. No entiendo por qué por llevar un nombre u otro se le da más importancia. Debe ser por la capacidad mediática de las ganaderías por lo que se le da más ambiente de leyenda a unas que a otras.

–¿Por qué no va a Madrid?

–Hemos decidido darnos un tiempo. Tengo muy buen trato con los empresarios. Es verdad que he tenido buenos momentos en Las Ventas y otros años no se han dado bien. Sufro mucho en el reconocimiento veterinario, hay cosas que no entiendo y quizá sea mejor dejar pasar el tiempo.